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19 de Noviembre, 2015
“El Santo Padre condena con vigor la violencia, que nada resuelve”

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El papa Francisco ante los atentados terroristas del 13/11 en París

Desde el primer momento en que se conocieron las noticias de la escalada terrorista en París, la trágica noche del 13 de noviembre, que posteriormente fue reivindicada por Estado Islámico, el pueblo francés ha asistido a las más diversas expresiones de solidaridad.

No es para menos. La sangre de 129 víctimas de la violencia y del odio, además de los 221 que permanecen en cuidados médicos –57 de ellos en cuidados intensivos, según Le Monde–, se suma a la de muchos inocentes que padecen la barbarie terrorista en diversos rincones del planeta.

Ante los hechos y sus impredecibles desenlaces, también el papa Francisco se ha manifestado. En el telegrama que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de Su Santidad, dirigió al cardenal André Ving-Trois, arzobispo de París, después de los atentados, le expresó que “el papa Francisco se une con la oración al sufrimiento de las familias probadas por este drama así como al dolor del pueblo francés”, asegurando que “una vez más, el Santo Padre condena con vigor la violencia, que nada resuelve, e implora a Dios inspirar en todos pensamientos de paz”.

Así lo reiteró Francisco al finalizar la oración del Ángelus, el domingo 15, cuando recordó y oró por las víctimas de París. “Tanta barbarie nos deja consternados y nos hace preguntarnos cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero”. “Ante tales hechos –dijo el Papa–, no se puede no condenar la incalificable afrenta a la dignidad de la persona humana”.

En seguida, Francisco afirmó con vigor que “¡el camino de la violencia y del odio no resuelve los problemas de la humanidad!”. Aún más, “utilizar el nombre de Dios para justificar este camino ¡es una blasfemia!”.

En oración, Su Santidad imploró a María, madre de la misericordia, que “suscite en los corazones de todos pensamientos de sabiduría y propósitos de paz”. Esa es, sin lugar a dudas, la mayor prioridad de quienes permanecen unidos a las víctimas, sostenidos en la fe, la caridad y la esperanza, más allá del horror, el miedo y la incertidumbre. 

Orar por la paz y allanar los caminos de la paz, como nunca antes, es necesario y urgente. “¡Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios!” (Mt 5,9)

Lea a continuación las palabras que pronunció el papa Francisco después del rezo del Ángelus del 15 de noviembre de 2015

Queridos hermanos y hermanas, deseo expresar mi dolor por los ataques terroristas que en la noche del viernes han ensangrentado a Francia, causando numerosas víctimas. Expreso mis más fraternas condolencias al Presidente de la República Francesa y a todos los ciudadanos. De manera particular a los familiares de todos aquellos que han perdido la vida y a los heridos.

Tanta barbarie nos deja consternados y nos hace preguntarnos cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero. Ante tales hechos, no se puede no condenar la incalificable afrenta a la dignidad de la persona humana. Deseo volver a afirmar con vigor que ¡el camino de la violencia y del odio no resuelve los problemas de la humanidad! Y que utilizar el nombre de Dios para justificar este camino ¡es una blasfemia!

Los invito a unirse a mi oración: confiemos a la misericordia de Dios las víctimas inermes de esta tragedia. Que la Virgen María, Madre de la misericordia, suscite en los corazones de todos pensamientos de sabiduría y propósitos de paz. Pidámosle a ella proteger y velar sobre la querida Nación francesa, la primera hija de la Iglesia, sobre Europa y sobre el mundo entero. Todos juntos recemos un momento en silencio y después el Ave María.

Ave María…

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: LE MONDE, ABC, RADIO VATICANA




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