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19 de Noviembre, 2015
Conflictos Armados: no solo pérdidas de vidas humanas sino destrucción de sociedades

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Secuelas que marcan a las generaciones

 

Una ciudad, lejana o un pequeño poblado cercano. Cualquier lugar, en cualquier punto de la tierra. Los hechos violentos ocurridos en lugares inesperados, incluso aquellos reconocidos como los mas seguros del planeta marcan la historia. Hechos incluso que traspasan las generaciones. 

Las violencias pueden tener distintos orígenes: ambiciones desenfrenadas, odios ancestrales, ataques para despojo y dominio, expansión de poderío, diferencias, agresiones como mecanismo de defensa producto de los miedos… larga puede ser la lista de las razones por las que una persona, un grupo humano una población o una sociedad entera ataca a otra. 
Parece ser que el humano puede no tener límites. Su desarrollo civilizado no parece haber crecido en su capacidad y calidad para la convivencia con los otros. 

En el conjunto de las naciones, el Papa Francisco ha advertido sobre una “una tercera guerra mundial solapada”. Hay sociedades más marcadas por violencias que otras, y pareciera que no queda una libre. Aunque el ser humano tienda a borrar los horrores para poder vivir menos dolorosamente la vida, ¿quedan esos hechos borrados de la memoria de las sociedades? Los rebrotes de situaciones sobre cimientos del pasado indican que no. Por tanto ¿Cuáles son las huellas de las guerras en el tiempo y en la historia de los humanos? 

La mujer, el hombre, tiene capacidades increíbles para la adaptación, puede vivir en situaciones casi límites de clima, de peligro, de riesgo. Razona, procesa, reconstruye y transforma dentro de sí las experiencias de impacto. Sin embargo estas están adentro. De todos, son conocidas, las reacciones, tormentos y delirium de excombatientes de guerra. La historia de la humanidad “es historia de guerras, y guerras sin fin”. Pero no debemos acostumbrarnos a ellas.

Las heridas, en realidad no cicatrizan, y las situaciones se vuelven repetitivas a no ser que constituya nuevos esquemas sicológicos de operar. Las noticias nos sobresaltan y una sociedad se hace la indiferente mientras no sea tocada su piel. Toda sociedad es vulnerable al horror y las secuelas de hechos del pasado reaparecen como tumores, como cáncer, como algún tipo de enfermedad incluso. Las secuelas parecieran que se transmiten en el ADN de una generación a otra. Los tejidos humanos que parecen cohesionados frente a un determinado interés, como puede ser el crecimiento económico, o en torno a un sistema cultural incluso, llegan a romperse estrepitosamente en un momento inesperado. El testimonio de Sebastián Salgado quien por 40 años  recorrió los cinco continentes como fotógrafo recopilando este tipo de escenas proyectadas en la película SAL DE LA TIERRA, es sin duda una prueba de lo que aquí exponemos.

Los estudios realizados sobre casos de violencia muestran con claridad que las sociedades crean ambientes “normales” que no son, sino disfraces de una aparente “sana convivencia”. En realidad “esos ambientes normales” son escenarios  llenos de secuelas, de hechos violentos presentes o pasados. La siguiente nota sobre el caso de un poblado en la lejana Asia, puede ser una radiografía de cualquier sociedad o poblado de la tierra.

 

ASIA/INDIA - Depresión, trastornos mentales y emocionales entre los huérfanos victimas de los conflictos armados

Siringar (Agencia Fides) – El levantamiento armado que estalló en el estado de Jammu y Kashmir en 1989 sigue teniendo consecuencias devastadoras en la vida cotidiana de la población local. La presencia masiva del ejército ha fomentado una guerra sangrienta con graves consecuencias. La situación es especialmente difícil para los niños que son emocionalmente más vulnerables. La pérdida de un padre les somete a trastornos psicológicos graves que a menudo conducen a tendencias criminales, deserción escolar, falta de atención médica adecuada, trabajo infantil y abuso de drogas. Se habla de 40/100 mil personas asesinadas y un número creciente de niños huérfanos.
En 2014 eran alrededor de 215.000, el 15% de los cuales viven en orfanatos. El 37% habían perdido a uno o ambos padres a causa del conflicto, el 55% por muerte debido a causas naturales y el 8% restante por otras causas. Un estudio realizado por la International Journal of Education and Psychological Research (Ijepr) revela que más del 26% de los huérfanos muestran un grado muy alto de depresión, y el 46%, un grado medio. Por otra parte, según un estudio del Departamento de Educación de la Universidad de Kashmir, se ven afectados por depresión y tristeza pequeños de entre 0 y 14 años. El 57,3% de los huérfanos de la región tienen miedo, el 54,25 no pueden dormir. Además de los trastornos emocionales y psicológicos, estas jóvenes víctimas tienen serias dificultades económicas, permanecen privados de afecto y de cualquier medio de apoyo. (AP) (10/11/2015 Agencia Fides)

AUTOR: Noticelam

Fuente: Agencia Fides

Foto: Sebastián Salgado. (de la película Sal de la tierra)




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