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04 de Diciembre, 2015
EDITORIAL Edición No. 105

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En el umbral del Año de la Misericordia

“Este Año Jubilar de la Misericordia no excluye a nadie”. Lo ha dicho el papa Francisco al manifestar su deseo de que el Jubileo sea una “experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe del creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz” (Carta a monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Evangelización, el 1º de septiembre de 2015).

A pocos días de la apertura del Jubileo de la Misericordia, el Obispo de Roma se ha anticipado a tocar con su mano tierna la vida de miles de africanos, particularmente en Kenia, Uganda y República Centroafricana, mostrándose “misericordioso como el Padre” y reconfortándolos en la fe y en la comunión. De este modo, se podría decir que el primer viaje apostólico del Santo Padre a África ¡ha allanado el Año de la Misericordia!

Particularmente, la apertura de la puerta santa en la catedral de Bangui (República Centroafricana), con la proclamación de que “el Año Santo de la Misericordia llega anticipadamente a esta tierra, una tierra que sufre desde hace años la guerra, el odio, la incomprensión, la falta de paz”, es un signo elocuente de que la misericordia es inherente a la vocación de todos los bautizados, pero también es un llamado abierto a todo la humanidad: ¡no excluye a nadie!

En el espíritu de Evangelii Gaudium y de Laudato Si’, también se podría afirmar que el Año de la Misericordia es una oportunidad para acentuar el insistente apelo a ser una “Iglesia en salida”, de los pobres y para los pobres.

La edición No. 105 de Noticelam, recupera algunos signos de compromiso, “en clave de misericordia”, que se ubican en el umbral del Año Jubilar. Además de algunas notas informativas y testimoniales sobre la segunda parte de la visita apostólica de Francisco a África –que complementan las referidas en la pasada edición–, se comparten las intuiciones del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) que en su última Asamblea ha reflexionado sobre la preparación del Año de la Misericordia, además de otros asuntos.

También en el umbral de este Jubileo resulta pertinente y profética la presencia de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en la COP21, en París, para dar eco al clamor de los pueblos por la justicia, frente a las impostergables decisiones que reclaman la alarmante situación de amenaza en que se encuentra la “casa común” y todo el género humano, especialmente los más pobres.

Finalmente, compartimos algunas noticias que se derivan del último encuentro de agentes de pastoral familiar de la región Caribe, de la Conferencia Episcopal de México con relación a la próxima visita del Papa, y de las mujeres emprendedoras de Arequipa, en Perú.

Es nuestro deseo que, como “Iglesia en salida”, seamos misericordiosos como el Padre. Esperamos que estas líneas contribuyan a ello.




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