Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
04 de Diciembre, 2015
Francisco y los jóvenes africanos en 15 frases

Imprimir
Imprimir

Palabras del Papa Francisco a los jóvenes de Kenia, Uganda y República Centroafricana

Uno de los puntos más destacados de la agenda del papa Francisco en su reciente paso por Kenia, Uganda y República Centroafricana, en el continente africano, fue cada uno de los encuentros que celebró con los jóvenes de estos tres países, con quienes compartió en el transcurso de los seis días que duró su viaje apostólico.

¡Francisco les ofreció su oído, su corazón y sus manos!, poniendo en práctica uno de los consejos que les dio. Escuchó atentamente sus inquietudes, compartió sus puntos de vista y los desafió a vencer algunas “polillas” que producen profundos daños, como el tribalismo y la corrupción. El Papa les habló con ejemplos, con anécdotas, con realismo, y también dio eco a algunas acuciantes interpelaciones, sin dejar de proponer otras, con amplias implicaciones para la sociedad y para los sistemas de gobierno africanos: “¿por qué suceden las divisiones, las peleas, las guerras, las muertes, los fanatismos, las destrucciones entre los jóvenes?”, “¿cómo hacer para que un fanatismo ideológico no nos robe a un hermano, no nos robe a un amigo?”, “¿se puede justificar la corrupción, el pecado, por el sólo hecho de que todos están pecando y están siendo corruptos? ¿Cómo podemos ser cristianos y combatir el mal de la corrupción?”, “¿Qué podemos hacer para impedir el reclutamiento de nuestros seres queridos? ¿Qué podemos hacer para hacerlos volver?”, “¿Ustedes quieren superar los desafíos o dejarse vencer  por los desafíos?”.

A continuación, se presentan 15 frases destacadas del papa Francisco en su diálogo con las juventudes africanas. Se presentan, también, las palabras completas que el Papa les dirigió en Kenia, Uganda y República Centroafricana. 

  1. “La vida está llena de dificultades, pero hay dos maneras de mirar las dificultades: o lo mirás como algo que te bloquea, te destruye y te detiene, o lo mirás como una oportunidad (…). A ustedes les toca elegir”. 
  2. “El tribalismo sólo se vence con el oído, con el corazón y con la mano”.
  3. “Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días. Un trabajo del oído: escuchar al otro. Un trabajo del corazón: abrir mí corazón al otro. Y un trabajo de las manos: darse las manos uno con otro. Y ahora nos damos la mano unos con otros”.
  4. “Si no querés corrupción en tu corazón, en tu vida, en tu patria, empezá vos. Si no empezás vos tampoco va a empezar el vecino. La corrupción además nos roba la alegría, nos roba la paz. La persona corrupta no vive en paz”.
  5. “La corrupción no es un camino de vida, es un camino de muerte”.
  6. “El primer gesto de comunicación es buscar la amistad. Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen y se acercan como hermanos; si ustedes están cerca uno de otro, aunque sean de diversas tribus; y, si ustedes se acercan a los que necesitan, al que está pobre, al enfermo, al abandonado, al anciano a quien nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de televisión”.
  7. “Lo primero que tenemos que hacer, para evitar que un joven sea reclutado o quiera ser reclutado, es educación y trabajo (…). ¿Qué puedo hacer para ayudarlo o hacerlo volver? Primero, rezar por él, pero fuerte –Dios es más fuerte que todo reclutamiento–; y después, hablarle con cariño, con simpatía, con amor y con paciencia. Invitarlo a ver un partido de fútbol, invitarlo a pasear, invitarlo a estar juntos en el grupo, no dejarlo solo. Eso es lo que se me ocurre ahora”.
  8. “Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te viene el mundo encima, mirá la cruz. Ahí está el fracaso de Dios, ahí está la destrucción de Dios, pero también ahí está un desafío a nuestra fe: la esperanza”.
  9. “Si vos no recibiste comprensión, sé comprensivo con los demás; si vos no recibiste amor, amá a los demás; si vos sentiste el dolor de la soledad, acercáte a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne, y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás”.
  10. “Ustedes tengan conciencia que son un pueblo de mártires, por las venas de ustedes corre sangre de mártires, y por eso tienen la fe y la vida que tienen ahora”.
  11. “Jesús puede cambiarte la vida. Jesús puede tirarte abajo todos los muros que tenés delante. Jesús puede hacer que tu vida sea un servicio para los demás”.
  12. “Nunca dejen de rezar. La oración es el arma más fuerte que tiene un joven. Rezad a Jesús porque Él es el único Señor. Y como en la Iglesia no somos huérfanos y tenemos una Madre, rezad a nuestra Madre”.
  13. “Escapar de los retos de la vida nunca es una solución. Es necesario resistir, tener el valor de la resistencia, de la lucha por el bien. Quien huye no tiene el valor de dar vida”.
  14. “La paz se hace todos los días. La paz es trabajo artesanal que se hace con las manos, que se hace con la propia vida”.
  15. “Con el amor y el perdón, ustedes serán ganadores. Con amor serán ganadores en la vida y darán siempre vida. El amor jamás les hará perdedores”.

 

ENCUENTRO DEL PAPA CON LOS JÓVENES EN KENIA 

DISCURSO DEL SANTO PADRE 

Estadio Kasarani, Nairobi (Kenia)

Viernes 27 de noviembre de 2015

(Palabras de agradecimiento en inglés)

Muchas gracias por el rosario que han rezado por mí. Gracias, gracias, muchas gracias. 
Gracias por su presencia, y por su presencia entusiasta.

Gracias a Lynette y gracias a Manuel por sus reflexiones.

Existe una pregunta en la base de todas las preguntas que me hicieron Lynette y Manuel: ¿Por qué suceden las divisiones, las peleas, las guerras, las muertes, los fanatismos, las destrucciones entre los jóvenes? ¿Por qué existe ese deseo de destruirnos? En las primeras páginas de la Biblia, después de todas esas maravillas que hizo Dios, un hermano mata a otro hermano. El espíritu del mal nos lleva a la destrucción, y el espíritu del mal nos lleva a la desunión, nos lleva al tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción, nos lleva a la destrucción por los fanatismos. Manuel preguntaba, ¿cómo hacer para que un fanatismo ideológico no nos robe a un hermano, no nos robe a un amigo? Hay una palabra que puede parecer incómoda pero yo no la quiero evitar, porque ustedes la usaron antes que yo; la usaron cuando me trajeron contándome los rosarios que habían rezado por mí; la usó el Obispo, cuando presentó que se prepararon para esta visita con la oración. Y lo primero que yo respondería es que un hombre pierde lo mejor de su ser humano, una mujer pierde lo mejor de su ser humano, cuando se olvida de rezar, porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedir ayuda, delante de tantas tragedias.

La vida está llena de dificultades, pero hay dos maneras de mirar las dificultades: o lo mirás como algo que te bloquea, te destruye y te detiene, o lo mirás como una oportunidad. A vos te toca elegir: Para mí, una dificultad, ¿es un camino de destrucción o es una oportunidad para superar en bien mío, de mi familia, de mis amigos y de mi país? Chicos y chicas, no vivimos en el Cielo, vivimos en la tierra, y la tierra está llena de dificultades. La tierra está llena no sólo de dificultades sino de invitaciones para desviarte hacia el mal, pero hay algo que todos ustedes, los jóvenes, tienen, que dura un tiempo más o menos grande: la capacidad de elegir. ¿Qué camino quiero elegir? ¿Cuál de estas dos cosas quiero elegir: dejarme vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad para vencer yo?  Y ahora, algunas dificultades que ustedes nombraron, que son desafíos. Y entonces, antes, una pregunta: ¿Ustedes quieren superar los desafíos o dejarse vencer  por los desafíos? ¿Ustedes son como los deportistas que cuando vienen a jugar al estadio quieren ganar o son como aquellos que ya vendieron la victoria a los otros y se pusieron la plata en el bolsillo? A ustedes les toca elegir.

Un desafío que mencionó Lynette es el del tribalismo. El tribalismo destruye una nación. El tribalismo es tener las manos escondidas por detrás y tener una piedra en cada mano para tirársela al otro. El tribalismo sólo se vence con el oído, con el corazón y con la mano. Con el oído: ¿Cuál es tu cultura?, ¿por qué sos así?, ¿por qué tu tribu tiene estas costumbres?, ¿tu tribu se siente superior o inferior? Con el corazón: una vez que escuché con el oído la respuesta abro el corazón y tiendo la mano para seguir dialogando. Si ustedes no dialogan, y no se escuchan entre ustedes, siempre va a existir el tribalismo, que es como una polilla que va a roer la sociedad. Hoy –ayer, mejor dicho, pero para ustedes lo hacemos hoy–, se declaró un día de oración y de reconciliación. Yo los quiero invitar ahora, a ustedes jóvenes, invitar a Lynette y a Manuel que vengan, y que todos nos tomemos de la mano, de pie, como un signo contra el tribalismo. Todos somos una nación, todos somos una nación [la misa frase en inglés]. Así tienen que ser nuestros corazones, y el tribalismo no es solamente un levantar las manos hoy este es el deseo, es la decisión, pero el tribalismo es un trabajo de todos los días. Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días. Un trabajo del oído: escuchar al otro. Un trabajo del corazón: abrir mí corazón al otro. Y un trabajo de las manos: darse las manos uno con otro. Y ahora nos damos la mano unos con otros.

Otra pregunta que hizo Lynette es la de la corrupción. Y, en el fondo, me preguntaba: ¿Se puede justificar la corrupción, el pecado, por el sólo hecho de que todos están pecando y están siendo corruptos? ¿Cómo podemos ser cristianos y combatir el mal de la corrupción? Yo me acuerdo que, en mi patria, un joven de 2022 años, quería dedicarse a la política, estudiaba entusiasmado, iba de un lado para otro y consiguió un trabajo en un ministerio. Un día tuvo que decidir sobre qué cosa había que comprar y, entonces, pidió tres presupuestos, los estudió y eligió el más barato, el más conveniente, y fue a la oficina de su jefe para que lo firmara: «¿Por qué elegiste éste?». «Porque hay que elegir el más conveniente para las finanzas del país». «No, hay que elegir aquel que te dé más para ponerte en el bolsillo». Y el joven le contesta a su jefe: «Yo vine a hacer política para hacer grande a la patria». Y el jefe le contesta: «Y yo hago política para robar». Un ejemplo, no más, pero no sólo en la política, en todas las instituciones, incluso en el Vaticano, hay casos de corrupción. La corrupción es algo que se nos mete adentro; es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil, y después terminamos mal. De tanta azúcar fácil terminamos diabéticos o nuestro país termina diabético. Cada vez que aceptamos una coima, y la metemos en el bolsillo, destruimos nuestro corazón, destruimos nuestra personalidad y destruimos nuestra patria. Por favor, no le tomen el gusto a ese «azúcar» que se llama corrupción. «Padre, pero yo veo que todos corrompen, yo veo tanta gente que se vende por un poco de plata, sin preocuparse de la vida de los demás». Como en todas las cosas, hay que empezar. Si no querés corrupción en tu corazón, en tu vida, en tu patria, empezá vos. Si no empezás vos tampoco va a empezar el vecino. La corrupción además nos roba la alegría, nos roba la paz. La persona corrupta no vive en paz. Una vez –esto es histórico, lo que les voy a contar–, en mi ciudad, murió un hombre que todos sabíamos que era un gran corrupto. Yo pregunté, unos días después, cómo fue el funeral, y una señora, con mucho buen humor, me contestó: «Padre, no podían cerrar la “bara” (ataúd), el cajón, porque se quería llevar toda la plata que había robado». Lo que vos robás con la corrupción va a quedar acá y lo va a usar otro. Pero también va a quedar –y esto grabémoslo en el corazón– en el corazón de tantos hombres y mujeres que quedaron heridos por tu ejemplo de corrupción. Va a quedar en la falta de bien que pudiste hacer y no hiciste. Va a quedar en los chicos enfermos, con hambre, porque el dinero que era para ellos, por tu corrupción, te lo guardaste para vos. Chicos y chicas, la corrupción no es un camino de vida, es un camino de muerte.

Había una pregunta de cómo usar los medios de comunicación para divulgar el mensaje de esperanza de Cristo y promover iniciativas justas para que se vea la diferencia. El primer medio de comunicación es la palabra, es el gesto, es la sonrisa. El primer gesto de comunicación es la cercanía. El primer gesto de comunicación es buscar la amistad. Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen y se acercan como hermanos; si ustedes están cerca uno de otro, aunque sean de diversas tribus; y, si ustedes se acercan a los que necesitan, al que está pobre, al enfermo, al abandonado, al anciano a quien nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de televisión.

De las tres preguntas creo que algo dije, que les puede ayudar, pero pídanle mucho a Jesús, recen al Señor para que les dé la fuerza de destruir el tribalismo: todos hermanos; para que les dé el coraje de no dejarse corromper, para que les dé el encanto de poder comunicarse como hermanos, con una sonrisa, con una buena palabra, con un gesto de ayuda, con cercanía. 

Manuel hizo preguntas incisivas también. A mí me preocupa la primera que hizo él: ¿Qué podemos hacer para impedir el reclutamiento de nuestros seres queridos? ¿Qué podemos hacer para hacerlos volver? Para responder esto tenemos que saber por qué un joven, lleno de ilusiones, se deja reclutar, o va a buscar ser reclutado, y se aparta de su familia, de sus amigos, de su tribu, de su patria, se aparta de la vida porque aprende a matar. Y ésta es una pregunta que ustedes tienen que hacer a todas las autoridades: Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? O delinquir o caer en las dependencias o suicidarse –en Europa las estadísticas de suicidio no se publican–, o enrolarse en una actividad que le muestre un fin en la vida, engañado, seducido. Lo primero que tenemos que hacer, para evitar que un joven sea reclutado o quiera ser reclutado, es educación y trabajo. Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera? Y ahí entra la idea de dejarse reclutar. Si un joven no tiene posibilidades de educación, incluso de educación de emergencia, de pequeños oficios. ¿Qué puede hacer? Ahí está el peligro. Es un peligro social que está más allá de nosotros, incluso más allá del país, porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene al centro de la economía no a la persona, sino al dios dinero. ¿Qué puedo hacer para ayudarlo o hacerlo volver? Primero, rezar por él, pero fuerte –Dios es más fuerte que todo reclutamiento–; y después, hablarle con cariño, con simpatía, con amor y con paciencia. Invitarlo a ver un partido de fútbol, invitarlo a pasear, invitarlo a estar juntos en el grupo, no dejarlo solo. Eso es lo que se me ocurre ahora.

Evidentemente que hay –tu segunda pregunta [dirigiéndose a Manuel]– comportamientos que dañan, comportamientos que buscan felicidad pasajera y terminan dañándote. La pregunta que vos me hiciste Manuel, es una pregunta de un profesor de teología: ¿Cómo podemos entender que Dios es nuestro Padre? ¿Cómo podemos ver la mano de Dios en las tragedias de la vida? ¿Cómo podemos encontrar la paz de Dios? Mirá, esta pregunta se la hacen los hombres y las mujeres de todo el mundo, de una u otra manera, y no encuentran explicación. Más aún, hay preguntas que por más que te rompas la cabeza pensando no vas a encontrar explicación. ¿Cómo puedo ver la mano de Dios en una tragedia de la vida? Hay una sola… iba a decir una sola respuesta. No, no es respuesta, hay un solo camino: mirá al Hijo de Dios. Dios lo entregó para salvarnos a todos. Dios mismo se hizo tragedia. Dios mismo se dejó destruir en la cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te viene el mundo encima, mirá la cruz. Ahí está el fracaso de Dios, ahí está la destrucción de Dios, pero también ahí está un desafío a nuestra fe: la esperanza. Porque la historia no terminó en ese fracaso sino en la Resurrección, que nos renovó a todos. Les voy a contar una confidencia –son las doce, ¿tienen hambre?–. Les voy a contar una confidencia: Yo en mi bolsillo llevo siempre dos cosas: un rosario para rezar y una cosa que parece extraña, que es esto [mostrando un pequeño vía crucis], y esto es la historia del fracaso de Dios; es un Vía Crucis, un pequeño Vía Crucis; es como Jesús fue sufriendo desde que lo condenaron a muerte hasta que fue sepultado. Con estas dos cosas me arreglo como puedo, pero gracias a estas dos cosas, no pierdo la esperanza.

Y una última pregunta, también del teólogo Manuel: ¿Qué palabras tiene por los jóvenes que no experimentan amor de sus familias? ¿Es posible salir de esta experiencia? En todas partes hay chicos abandonados, o porque los abandonaron cuando nacieron o porque la vida los abandonó o la familia, o los padres, y no sienten el afecto de la familia. Por eso la familia es tan importante. Defiendan la familia, defiéndanla siempre. En todas partes, no sólo hay chicos abandonados sino también ancianos abandonados, que están sin que nadie los visite, sin que nadie los quiera. ¿Cómo salir de esa experiencia negativa, de abandono, de lejanía de amor? Hay un solo remedio para salir de esas experiencias: hacer aquello que yo no recibí. Si vos no recibiste comprensión, sé comprensivo con los demás; si vos no recibiste amor, amá a los demás; si vos sentiste el dolor de la soledad, acercáte a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne, y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás.

Bueno, yo creo que antes que el árbitro suene el pito es hora de terminar. Yo les agradezco de corazón que hayan venido, que me hayan permitido hablar en mi lengua materna. Les agradezco que hayan rezado tantos rosarios por mí. Y, por favor, les pido que recen por mí, porque yo también lo necesito, y mucho. Cuento con las oraciones de ustedes. Y, antes de irnos, les pediría que nos pongamos de pie, todos, y recemos juntos a nuestro Padre del Cielo, que tiene un sólo defecto: no puede dejar de ser Padre.

 

ENCUENTRO DEL PAPA CON LOS JÓVENES DE UGANDA

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Kampala, antiguo aeropuerto de Kololo (Uganda)

Sábado 28 de noviembre de 2015

(El Papa anuncia en inglés que hablará en su lengua)

Escuché con mucho dolor en el corazón el testimonio di Winnie y Emmanuel. Pero a medida que he estado escuchando, me hice una pregunta: Una experiencia negativa ¿puede servir para algo en la vida? ¡Sí! Tanto Emmanuel como Winnie han sufrido experiencias negativas. Winnie pensaba que no había futuro para ella, que la vida para ella era una pared delante, pero Jesús le fue haciendo entender que en la vida se puede hacer un gran milagro: transformar una pared en horizonte. Un horizonte que me abra el futuro. Delante de una experiencia negativa – y muchos de acá, muchos de los que estamos acá, hemos tenido experiencias negativas – siempre está la posibilidad de abrir un horizonte, de abrirlo con la fuerza de Jesús. Hoy, Winnie transformó su depresión, su amargura, en esperanza. Y esto no es magia, esto es obra de Jesús, porque Jesús es el Señor, Jesús puede todo. Y Jesús sufrió la experiencia más negativa de la historia: fue insultado, fue rechazado y fue asesinado. Y Jesús por el poder de Dios resucitó. Él puede hacer en cada uno de nosotros lo mismo, con cada experiencia negativa, porque Jesús es el Señor.

Yo me imagino –y todos juntos hagamos un acto de imaginarnos– el sufrimiento de Emmanuel, cuando veía que sus compañeros eran torturados, cuando veía que sus compañeros eran asesinados. Emmanuel fue valiente, se animó. Él sabía que, si lo encontraban el día que se escapaba, lo mataban. Arriesgó, se confió en Jesús y se escapó, y hoy lo tenemos aquí, después de 14 años, graduado en Ciencias Administrativas. Siempre se puede. Nuestra vida es como una semilla: para vivir hay que morir; y morir, a veces, físicamente, como los compañeros de Emmanuel; morir como murió Carlos Lwanga y los mártires de Uganda. Pero, a través de esa muerte, hay una vida, una vida para todos. Si yo transformo lo negativo en positivo, soy un triunfador. Pero eso solamente se puede hacer con la gracia de Jesús. ¿Están seguros de esto?... No escucho nada… ¿Están seguros de esto? [jóvenes: «Sí»] ¿Están dispuestos a transformar en la vida todas las cosas negativas en positivo? [jóvenes: «Sí»] ¿Están dispuestos a transformar el odio en amor? [jóvenes: «Sí»] ¿Están dispuestos a querer transformar la guerra en la paz? [jóvenes: «Sí»] Ustedes tengan conciencia que son un pueblo de mártires, por las venas de ustedes corre sangre de mártires, y por eso tienen la fe y la vida que tienen ahora. Y esta fe, y esta vida, es tan linda, que se la llama «la perla del África».

Parece que el micrófono no funcionaba bien. A veces, también nosotros no funcionamos bien. ¿Sí o no? Muy bien [en inglés]. Y, cuando no funcionamos bien ¿a quién tenemos que ir a pedirle que nos ayude? ¡No oigo! ¡Más alto! ¡A Jesús! Jesús puede cambiarte la vida. Jesús puede tirarte abajo todos los muros que tenés delante. Jesús puede hacer que tu vida sea un servicio para los demás. 

Algunos de ustedes me pueden preguntar: «Y para esto, ¿hay una varita mágica?». Si vos querés que Jesús te cambie la vida, pedíle ayuda. Y esto se llama rezar. ¿Entendieron bien? Rezar. Les pregunto: ¿Ustedes rezan? Seguros [en inglés] Rezadle a Jesús, porque él es el Salvador. Nunca dejen de rezar. La oración es el arma más fuerte que tiene un joven. Jesús nos quiere. Les pregunto: ¿Jesús quiere a unos sí, y a otros no? [Jóvenes: «No»] ¿Jesús quiere a todos? [Jóvenes: «Sí»] ¿Jesús quiere ayudar a todos? [Jóvenes: «Sí»] Entonces, abríle la puerta de tu corazón y dejálo entrar. Dejar entrar a Jesús en mi vida. Y, cuando Jesús entra en tu vida, Jesús va a luchar, a luchar contra todos los problemas que señaló Winnie. Luchar contra la depresión, luchar contra el AIDS (SIDA). Pedir ayuda para superar esas situaciones, pero siempre luchar. Luchar con mi deseo y luchar por mi oración. ¿Están dispuestos a luchar? [Jóvenes: «Sí»] ¿Están dispuestos a desear lo mejor para ustedes? [Jóvenes: «Sí»] ¿Están dispuestos a rezar, a pedirle a Jesús que los ayude en la lucha? [Jóvenes: «Sí»]

Y una tercera cosa que les quiero decir. Todos nosotros estamos en la Iglesia, pertenecemos a la Iglesia. ¿Es correcto? [Jóvenes: «Sí»] Y la Iglesia tiene una Madre. ¿Cómo se llama?... No entiendo [Jóvenes: «María»] Rezar a la Madre. Cuando un chico se cae, se lastima, se pone a llorar y va a buscar a la mamá. Cuando nosotros tenemos un problema, lo mejor que podemos hacer es ir donde nuestra Madre, y rezarle a María, nuestra Madre. ¿Están de acuerdo? [«Sí»] ¿Ustedes, le rezan a la Virgen, a nuestra Madre? [Jóvenes: «Sí»] Y por aquí [dirigiéndose a un grupo de jóvenes], pregunto: ¿Ustedes rezan a Jesús y a la Virgen, nuestra Madre? [Jóvenes: «Sí»]

Las tres cosas. Superar las dificultades. Segundo, transformar lo negativo en positivo. Tercero, oración. Oración a Jesús, que lo puede todo. Jesús, que entra en nuestro corazón y nos cambia la vida. Jesús, que vino para salvarme y dio su vida por mí. Rezad a Jesús porque Él es el único Señor. Y como en la Iglesia no somos huérfanos y tenemos una Madre, rezad a nuestra Madre. ¿Y cómo se llama nuestra Madre? [Jóvenes: «María»] ¡Más fuerte! [Jóvenes: «María»]

Les agradezco mucho que hayan escuchado. Les agradezco que quieran cambiar lo negativo en positivo. Que quieran luchar contra lo malo con Jesús al lado. Y, sobre todo, les agradezco que tengan ganas de nunca dejar de rezar. Y ahora los invito a rezar juntos a nuestra Madre para que nos proteja. ¿Estamos de acuerdo? [Jóvenes: «Sí»] ¿Todos juntos? [Jóvenes: «Sí»]

[Ave María y bendición en inglés]

[En inglés]. Y, por favor, por favor. Un último pedido. Rezad por mí, rezad por mí, lo necesito. ¡No se olviden¡ ¡Hasta luego! 

CONFESIÓN DE ALGUNOS JÓVENES DE REPÚBLICA CENTROAFRICANA Y COMIENZO DE LA VIGILIA DE ORACIÓN

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Queridos jóvenes:

Les saludo a todos con afecto. El amigo, que ha hablado en nombre de todos, ha dicho que el símbolo de ustedes es el bananier, porque el bananier es un símbolo de la vida: siempre crece, siempre se reproduce, siempre da frutos que alimentan mucho. El bananier es también resistente. Creo que esto deja claro el camino que se les propone en este difícil momento de guerra, odio, división: el camino de la resistencia.

Su amigo decía que algunos de ustedes quieren irse. Pero escapar de los retos de la vida nunca es una solución. Es necesario resistir, tener el valor de la resistencia, de la lucha por el bien. Quien huye no tiene el valor de dar vida. El bananier da la vida y sigue reproduciéndose dando siempre más vida porque resiste, porque permanece, porque es ahí. Algunos de ustedes me preguntarán: «Pero Padre, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo se hace para resistir?». Les diré dos o tres cosas que tal vez les sean útiles para resistir.

En primer lugar, la oración. La oración es poderosa. La oración vence al mal. La oración te acerca a Dios, que es el Todopoderoso. Les hago una pregunta: ¿Ustedes rezan? No oigo bien... [los jóvenes gritan: ¡«Sí»!]. No lo olviden.

Segundo: trabajar por la paz. Y la paz no es un documento que se firma y se queda ahí. La paz se hace todos los días. La paz es trabajo artesanal que se hace con las manos, que se hace con la propia vida. Alguno podría decirme: «Padre, dígame, ¿cómo puedo ser yo artesano de la paz?». En primer lugar, no odiar nunca. Y, si uno te hace algún mal, tratar de perdonar. Nada de odio. Mucho perdón. Digámoslo juntos: «Nada de odio. Mucho perdón» [todos lo repiten]. Y, si no tienes odio en tu corazón, si perdonas, serás un vencedor. Pues serás vencedor de la batalla más difícil de la vida, vencedor en el amor. Y por el amor viene la paz.

Ustedes, ¿quieren ser ganadores o perdedores en la vida? ¿Qué es lo que quieren? Y se vence solamente por el camino del amor, la senda del amor. Y, ¿se puede amar al enemigo? Sí. ¿Se puede perdonar a quien te ha hecho mal? Sí. Así, con el amor y el perdón, ustedes serán ganadores. Con amor serán ganadores en la vida y darán siempre vida. El amor jamás les hará perdedores.

Ahora les deseo lo mejor para ustedes. Piensen en el bananier. Piensen en la resistencia ante las dificultades. Huir, irse lejos no es una solución. Ustedes han de ser valientes. ¿Han entendido lo que significa ser valiente? Valientes para perdonar, valientes para amar, valientes para construir la paz. ¿De acuerdo? Digámoslo juntos: «Valiente en el amor, valiente en el perdón y valiente en construir» [todos lo repiten].

Queridos jóvenes centroafricanos, estoy muy contento de encontrarles. Hoy hemos abierto esta Puerta. Simboliza la Puerta de la Misericordia de Dios. Confíen en Dios. Porque él es misericordioso, él es amor, él es capaz de darnos la paz. Por eso les he dicho al principio que recen: hay que rezar para resistir, para amar, para no odiar, para ser artesanos de la paz.

Muchas gracias por su presencia. Ahora iré adentro para oír las confesiones de algunos de ustedes...

¿Están con el corazón dispuesto a resistir? ¿Sí o no? ¿Están con el corazón dispuesto a luchar por la paz? ¿Están con el corazón dispuesto para perdonar? ¿Están con el corazón dispuesto para la reconciliación? ¿Están con el corazón dispuesto a amar a este hermoso país? Y vuelvo al principio: ¿Están con el corazón dispuesto a rezar? 

Y les pido también que recen por mí, para que sea un buen obispo, para que sea un buen Papa. ¿Me prometen que rezarán por mí?

Y ahora les impartiré la bendición, a ustedes y a sus familias. Una bendición pidiendo al Señor que les dé amor y la paz.

[Bendición]

Buenas noches, y recen por mí.

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: VATICAN.VA 




Documento sin título