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15 de Marzo, 2016
La respuesta del Evangelio de la misericordia a los migrantes y refugiados

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Comunicado del VIII Encuentro Regional de Pastoral de Migrantes y Refugiados

En la ciudad de Panamá, entre el 29 de febrero y el 3 de marzo de 2016, la Conferencia Episcopal de Panamá acogió el VIII Encuentro Regional de Pastoral de Migrantes y Refugiados, una iniciativa conjunta de la Iglesia católica caribeña, centroamericana y norteamericana, que comenzó hace nueve años, y que en esta oportunidad contó con la participación de los obispos encargados de la Movilidad Humana de Canadá, Estados Unidos, México y de los países de América Central y del Caribe, junto con sus referentes, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas comprometidos.

En esta oportunidad, bajo el lema “Emigrantes y refugiados nos interpelan: la respuesta del Evangelio de la misericordia”, se analizaron las causas, los efectos y las respuestas actuales ante la situación de los migrantes y refugiados de la región, a partir de una iluminación doctrinal, y valorando las experiencias pastorales que se están desarrollando. Asimismo, se identificaron líneas de acción para fortalecer el intercambio y la coordinación entre las pastorales de migrantes tanto de los países de origen como de los de tránsito y destino. 

Entre las diversas temáticas y experiencias compartidas, la presentación del programa de acompañamiento a niños y niñas migrantes no acompañados, por parte de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, generó un particular interés entre los participantes. De igual forma, se compartieron algunos testimonios de migrantes urbanos,  como el caso de una mujer, habitante de un barrio marginal en la diócesis de Ciudad Quezada, en Costa Rica, quien afirmó que:

"… las personas que vivimos aquí somos muy señaladas, discriminadas… dicen que somos gente que mata, que roba, que anda en cosas malas… si y no… no es así, porque habemos (sic) personas buenas, como hay también personas que hacen sus cosas, pero no todos somos iguales, definitivamente hemos sido muy discriminados, en este barrio la gente lo señala mucho, porque uno es pobre… porque tal vez cocina con leña, incluso hay personas que han dicho que uno anda hediondo… "

Al concluir el Encuentro, a través de un comunicado, los participantes manifestaron que “las directrices del Año Jubilar de la Misericordia nos ayudan a meditar y nos urgen dar respuestas concretas para apoyar y acompañar a estos hermanos nuestros en su situación migratoria”.

De manera especial, los agentes de la pastoral de migrantes expresaron su preocupación ante el incremento de las deportaciones en la región, en el transcurso de los últimos años, “que rompen con la unidad familiar, siendo las personas deportadas víctimas de la violencia sistemática: extorsiones, grupos y personas organizadas para el crimen y tráfico de personas, exponiéndolos a un doble sufrimiento al regresarlos al mismo seno de abuso que los forzó a migrar”.

“Para nosotros la mayoría de ellos son refugiados que requieren ser reconocidos como tales, porque se ven forzados a migrar e ir en busca de la salvaguarda de su vida”, alertaron los participantes del Encuentro, evocando también las palabras del papa Francisco sobre la necesidad de “abrir la puerta a los migrantes y refugiados, de acoger a Dios en ellos” con “ojos de misericordia”, reconociendo también sus derechos fundamentales a la alimentación, la salud, la educación, el trabajo digno, la vivienda y la seguridad ciudadana.

Del mismo modo, fruto del Encuentro, han sido propuestas ocho líneas de acción:

a)  Que los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos comprometidos y personas de buena voluntad continúen cultivando y promoviendo la cultura del encuentro, la hospitalidad y la acogida fraterna.

b)  Que sea respetada la dignidad de las personas migrantes y refugiadas y cesen las actitudes y los discursos que exaltan “la discriminación, el racismo, el nacionalismo extremo y la xenofobia”.

c)  Que haya alternativas a las detenciones y deportaciones de niños, niñas y adolescentes migrantes, principalmente a aquellos con necesidad de protección internacional.

d)  Que en los países de origen, tránsito y destino se reconozca la violencia generalizada como una de las principales causas de la emigración irregular.

e)  Urgimos la creación de protocolos regionales para la atención, asistencia y protección a niños, niñas y adolescentes migrantes.

f)  Que los gobiernos garanticen el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores migrantes.

g)  Que las autoridades hagan lo necesario para garantizar la unidad de las familias migrantes.

h)  Que los gobiernos garanticen el debido proceso de los migrantes que son detenidos por largos periodos de tiempo antes de ser deportados.

Descargue, a continuación, el Comunicado del VIII Encuentro Regional de Pastoral de Migrantes y Refugiados.

 

Autor: Óscar Elizalde Prada
Fuentes: Mario Serrano Marte, sj y Pastoral de Movilidad Humana Panamá
Foto: Pastoral de Movilidad Humana – Panamá




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