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04 de Abril, 2016
Pascua de Cristo

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Pascua de los pueblos en la historia actual

Mas de veinte siglos han pasado desde que sucedieron los hechos de la pasión, muerte y resurrección  de Jesús que han quedado registrados en diversos documentos de la historia y de fe, hechos que han sido investigados desde distintos enfoques aplicando las diversas ciencias humanas.

Aunque algunas corrientes en torno a estos hechos crueles del sufrimiento de Cristo, son más pasivas, intimistas y espiritualistas no reflejando así lo horrendo de la realidad, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento bíblicos muestran la crudeza de los hechos. Una mirada al génesis en el Crimen contra Abel, o el drama de la situación de los Hebreos en medio del imperio egipcio, la dureza de la vida en el desierto, según lo descrito por el libro del Exodo, lo complicado de estabilizar un sistema de vida con solidez política asentados ya en la tierra prometida, el abatimiento de los profetas ante la situación del pueblo, la criminalidad, la pobreza, el acecho de fuerzas extranjeras, las guerras, el destierro, no son meditaciones piadosas.

La historia aunque tiene tiempos de felicidad, y la vida es más benévola con unos que con otros, la historia humana es también una historia de pasión, de padecimiento. Los canticos del siervo sufriente de Isaías, el libro de las lamentaciones, los testimonios de martirio en el libro de los Macabeos, la situación del sufrido Job, incluso el libro de los salmos, muestran la profundidad de esta dimensión humana. De hecho, aunque el sufrimiento lo ocultamos, lo maquillamos, como se maquilla la muerte, son realidades que están allí.

Cristo el Mesías, el Dios de los cielos, el Verbo eterno, se hace carne, se hace historia. Los Evangelios aunque no son libros de historia propiamente dichos, sino “Buena Noticia”, muestran con claridad el hilo histórico de los hechos de Dios en medio de la historia humana, y de la historia humana que es preocupación de Dios.

La pasión de Cristo muestra un juicio sumario, una inmensa e indescriptible crueldad humana, una condena a muerte y un acto vergonzoso contra el inocente, un crimen cruel de lesa humanidad si tomamos en cuenta la tremenda tortura a la que Cristo, el ungido de Dios fue sometido. La muerte torturante en la cruz, muerte ignominiosa, y  aunque salvíficamente se diga “dichosa culpa que mereció tal redención”, no deja de ser un hecho cruel y repudiable, sin negar por eso la infinita misericordia de Dios y el agradecimiento por tan invaluable e impresionante hecho amoroso de Dios.

Semana Santa ha sido la conmemoración de la pascua del pueblo Antiguo, la conmemoración del memorial de Cristo y la vivencia del paso de Dios en la historia y en la actualidad de la humanidad.

La pascua contiene el memorial de la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo. Muchos seres humanos viven la pasión y la muerte. El mensaje Papal de pascua, Urbi et orbi, de este año 2016 es diáfano al ofrecernos en una síntesis corta el memorial de la pasión de Cristo y de la pasión de tantos y tantísimos seres humanos, que padecen y que mueren.

La resurrección de Cristo culmen de su pascua, es fuente de alegría y de Esperanza que da sentido a la pascua de los pueblos. ¿Cómo se resiste a tanto sufrimiento? Nos preguntamos muchas veces cuando nos asomamos a la historia de personas y pueblos enteros.

Los relatos bíblicos indican que pocos días después de la muerte de Cristo, hecho que marco a la ciudad de Jerusalén y a la humanidad planetaria misma, dos vecinos de la aldea de Emaús regresaban a su localidad sin ánimo y sin esperanza impactados por lo sucedido. Un Jesús resucitado y desconocido para ellos les alcanza, conversa con familiaridad y les explica el plan de Dios difícil de ver en momentos de crisis. La comprensión de los hechos iluminados por Jesús les da a ellos claridad para pensar y caminos para continuar sus vidas.

Celebrar la pascua nos hace tomar conciencia de la situación de la pasión de ser humano de nuestro tiempo, golpeado no solo por crueldades de violencia, sino por enfermedades y todo tipo de tragedias. Nos hace también tomar conciencia de la crueldad con la que fue tratado Cristo en quien encontramos la solidaridad extrema de Dios. Al celebrar la resurrección del Señor nos abrazamos con la alegría que nos da saber que vive y que sigue inmerso en nuestra historia viviéndola cotidianamente junto a nosotros y convirtiéndose de esa manera en fuente de fortaleza y de esperanza. Por ello, nos alegra como latinoamericanos y caribeños configurarnos con el Ungido, nos alegramos porque así como El Señor se acercó a Pedro el pescador, a sus compañeros, al grupo de los seguidores entre ellos las mujeres, también se acercó a nosotros y nos impulsa adelante con la fuerza de la Esperanza, de ese modo vivimos nuestra pascua porque El sigue pasando entre nosotros.

En esta edición de noticelam 117,  les ofrecemos  la tercera parte del marco de la realidad del Plan Global del Celam, cuatrienio 2015-2019. El mensaje del Papa urbi et orbi 2016, compartimos algunos acontecimientos dentro de la labor de las instancias del Celam como el Encuentro de la pastoral Juvenil realizado en Panamá, el Encuentro del equipo de los asesores de teología India llevado a cabo en la sede del Celam, el encuentro sobre misión continental, que no se menciona aquí pero que les estaremos ampliando en la próxima edición;  el avance del proceso de investigación de cultura digital y su impacto en las familias latinoamericanas. Les presentamos también la reacción y condena del Papa ante los hechos criminales en Belgica, Irak y Pakistan, así como los mensajes y declaraciones apoyando el Estado democrático de Derecho en Brasil ante el peligro de un golpe de Estado, por su parte, los obispos argentinos hacen un llamado a no olvidar el rompimiento del Estado constitucional en Argentina hace 40 años y evitar que vuelva a suceder. Haití el silencioso sufriente y la indiferencia del mundo internacional. Finalmente en México la Comunidades eclesiales de base impulsan una campaña sobre el cuidado de la “casa común”.

Con todo ello, les auguramos una Feliz pascua de resurrección y a vivir este tiempo propicio hasta pentecostés como victoria pascual del Resucitado que es la fuente de nuestra Esperanza: el mal y el dolor pueden ser vencidos, el sufrimiento del mundo puede ser transformado y ese debe ser nuestro enfoque de trabajo y la razón del desgaste de nuestras energías animados por la fe.




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