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19 de Abril, 2016
Declaración de la CNBB sobre el momento nacional

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El pronunciamiento de los obispos brasileros tiene lugar en la 54ª Asamblea General

La presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) divulgó el pasado 14 de abril una “Declaración sobre el momento nacional”, dentro de las actividades de la 54ª Asamblea General de la CNBB, que tiene lugar en Aparecida (SP), del 6 al 15 de abril.

La declaración, suscrita por el arzobispo de Brasilia y presidente de la CNBB, dom Sergio da Rocha, por el arzobispo de Salvador y vice-presidente, dom Murilo Krieger, y por el obispo auxiliar de Brasilia y secretario general de la CNBB, dom Leonardo Steiner, hace referencia a la crisis ética, política, económica e institucional por la cual pasa el país.

Ante la situación actual, el episcopado invita al pueblo brasilero “a preservar los altos valores de la convivencia democrática, del respeto al prójimo, de la tolerancia y del sano pluralismo, promoviendo el debate político con serenidad”. Así también, los obispos expresaron que “la manifestaciones populares pacíficas contribuyen al fortalecimiento de la democracia”, así como “los medios de comunicación social tienen el importante papel de informar y formar la opinión pública con fidelidad a los hechos y respeto a la verdad”.

Lea el texto íntegro de la Declaración.

DECLARACIÓN DE LA CNBB SOBRE EL MOMENTO ACTUAL

“Quien practica la verdad se aproxima a la luz” (Jn 3, 21)

Nosotros, obispos católicos de Brasil, reunidos en Aparecida, en la 54ª Asamblea General de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), frente a la profunda crisis ética, política, económica e institucional por la cual pasa el país, traemos en nuestras reflexiones, oraciones y preocupaciones de pastores, a todo el pueblo brasilero, pues “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de hoy, sobre todo de los pobres y de todos aquellos que sufren, son también las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo” (Gaudium et Spes, 1).

Después de veinte años de régimen de excepción, Brasil retomó la experiencia de un Estado democrático de derecho. Los movimientos populares, las organizaciones estudiantiles, obreras, campesinas, artísticas, religiosas, entre otras, tuvieron una participación determinante en esta conquista. Desde entonces, el país vive uno de los más largos períodos democráticos de su historia republicana, en el cual muchos acontecimientos ayudaron en el fortalecimiento de la democracia brasilera. Entre ellos, el movimiento “Diretas Já!”, la elaboración de la Carta Ciudadana, la experiencia de las primeras elecciones directas y otras movilizaciones pacíficas.

En este momento, una vez más, Brasil se enfrenta a una coyuntura desafiante. Se evidencian escándalos de corrupción sin precedentes en la historia del país. Es verdad que escándalos de esta naturaleza no tuvieron su inicio ahora; sin embargo, lo que se revela en el cuadro actual tiene connotaciones propias y un impacto devastador. Son cifras que se escapan a la comprensión de la mayoría de la población. Empresarios, políticos, agentes públicos están implicados en un esquema que, además de inmoral y criminal, cobra su precio.

¿Quién paga por la corrupción? Ciertamente son los pobres, “los mártires de la corrupción” (papa Francisco). Como pastores, nos solidarizamos con los sufrimientos del pueblo. Las sospechas de corrupción deben continuar siendo rigurosamente reveladas. Los acusados deben ser juzgados por las instancias competentes, respetando su derecho de defensa; los culpados, castigados, y los daños, debidamente reparados, a fin de que sean garantizadas la transparencia, la recuperación de la credibilidad de las instituciones y restablecida la justicia.

La forma como se realizan las campañas electorales favorece la fisiología que contribuye fuertemente a las crisis como las que el país está enfrentando en este momento.

Una de las manifestaciones más evidentes de la crisis actual es el proceso de impeachment de la Presidenta de la República. La CNBB acompaña atentamente este proceso y espera el correcto procedimiento de las instancias competentes, respetando el ordenamiento jurídico del Estado democrático de derecho.

La crisis actual evidencia la necesidad de una auténtica y profunda reforma política, que asegure la efectiva participación popular, favorezca la autonomía de los Poderes de la República, restaure la credibilidad de las instituciones, asegure la gobernabilidad y garantice los derechos sociales.

De acuerdo con la Constitución Federal, es preciso que los tres Poderes de la República cumplan integralmente sus responsabilidades. El bien de la nación requiere de todos la superación de intereses personales, partidarios y corporativistas. La polarización de posiciones ideológicas, en un clima fuertemente emocional, genera la pérdida de objetividad y puede llevar a divisiones y violencias que amenazan la paz social.

Invitamos al pueblo brasilero a preservar los altos valores de la convivencia democrática, del respeto al prójimo, de la tolerancia y del sano pluralismo, promoviendo el debate político con serenidad. Las manifestaciones populares pacíficas contribuyen al fortalecimiento de la democracia. Los medios de comunicación social tienen el importante papel de informar y formar la opinión pública con fidelidad ante los hechos y respeto a la verdad.

Creemos en el diálogo, en la sabiduría del pueblo brasilero y en el discernimiento de los líderes en la búsqueda de caminos que garanticen la superación de la actual crisis y la preservación de la paz en nuestro país. “Todos los cristianos, incluidos los Pastores, están llamados a preocuparse con la construcción de un mundo mejor” (papa Francisco).

Pedimos la oración de todos por nuestra Patria. Desde el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, invocamos la bendición y la protección de Dios sobre toda la nación brasilera.

Aparecida, 13 de abril de 2016.

Dom Sergio da Rocha 
Arzobispo de Brasilia
Presidente de la CNBB

Dom Murilo Sebastião Ramos Krieger, SCJ
Arzobispo de San Salvador de la Bahía
Vice-Presidente de la CNBB

Dom Leonardo Ulrich Steiner
Obispo Auxiliar de Brasilia
Secretario General de la CNBB


Sigue el texto original en portugués:

DECLARAÇÃO DA CNBB SOBRE O MOMENTO NACIONAL

“Quem pratica a verdade aproxima-se da luz” (Jo 3,21).

Nós, bispos católicos do Brasil, reunidos em Aparecida, na 54ª Assembleia Geral da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB), frente à profunda crise ética, política, econômica e institucional pela qual passa o país, trazemos, em nossas reflexões, orações e preocupações de pastores, todo o povo brasileiro, pois, “as alegrias e as esperanças, as tristezas e as angústias dos homens e mulheres de hoje, sobretudo dos pobres e de todos aqueles que sofrem, são também as alegrias e as esperanças, as tristezas e as angústias dos discípulos de Cristo” (Gaudium et Spes, 1).

Depois de vinte anos de regime de exceção, o Brasil retomou a experiência de um Estado democrático de direito. Os movimentos populares, organizações estudantis, operárias, camponesas, artísticas, religiosas, dentre outras, tiveram participação determinante nessa conquista. Desde então, o país vive um dos mais longos períodos democráticos da sua história republicana, no qual muitos acontecimentos ajudaram no fortalecimento da democracia brasileira. Entre eles, o movimento “Diretas Já!”, a elaboração da Carta Cidadã, a experiência das primeiras eleições diretas e outras mobilizações pacíficas.

Neste momento, mais uma vez, o Brasil se defronta com uma conjuntura desafiadora. Vêm à tona escândalos de corrupção sem precedentes na história do país. É verdade que escândalos dessa natureza não tiveram início agora; entretanto, o que se revela no quadro atual tem conotações próprias e impacto devastador. São cifras que fogem à compreensão da maioria da população. Empresários, políticos, agentes públicos estão envolvidos num esquema que, além de imoral e criminoso, cobra seu preço. 

Quem paga pela corrupção? Certamente são os pobres, “os mártires da corrupção” (Papa Francisco). Como pastores, solidarizamo-nos com os sofrimentos do povo. As suspeitas de corrupção devem continuar sendo rigorosamente apuradas. Os acusados sejam julgados pelas instâncias competentes, respeitado o seu direito de defesa; os culpados, punidos e os danos, devidamente reparados, a fim de que sejam garantidas a transparência, a recuperação da credibilidade das instituições e restabelecida a justiça. 

A forma como se realizam as campanhas eleitorais favorece um fisiologismo que contribui fortemente para crises como a que o país está enfrentando neste momento. 

Uma das manifestações mais evidentes da crise atual é o processo de impeachment da Presidente da República. A Conferência Nacional dos Bispos do Brasil acompanha atentamente esse processo e espera o correto procedimento das instâncias competentes, respeitado o ordenamento jurídico do Estado democrático de direito. 

A crise atual evidencia a necessidade de uma autêntica e profunda reforma política, que assegure efetiva participação popular, favoreça a autonomia dos Poderes da República, restaure a credibilidade das instituições, assegure a governabilidade e garanta os direitos sociais.  

De acordo com a Constituição Federal, os três Poderes da República cumpram integralmente suas responsabilidades. O bem da nação requer de todos a superação de interesses pessoais, partidários e corporativistas. A polarização de posições ideológicas, em clima fortemente emocional, gera a perda de objetividade e pode levar a divisões e violências que ameaçam a paz social.

Conclamamos o povo brasileiro a preservar os altos valores da convivência democrática, do respeito ao próximo, da tolerância e do sadio pluralismo, promovendo o debate político com serenidade. Manifestações populares pacíficas contribuem para o fortalecimento da democracia. Os meios de comunicação social têm o importante papel de informar e formar a opinião pública com fidelidade aos fatos e respeito à verdade.

Acreditamos no diálogo, na sabedoria do povo brasileiro e no discernimento das lideranças na busca de caminhos que garantam a superação da atual crise e a preservação da paz em nosso país. “Todos os cristãos, incluindo os Pastores, são chamados a se preocupar com a construção de um mundo melhor” (Papa Francisco).

Pedimos a oração de todos pela nossa Pátria. Do Santuário de Nossa Senhora Aparecida, invocamos a bênção e a proteção de Deus sobre toda a nação brasileira. 

Aparecida - SP, 13 de abril de 2016.

 

Dom Sergio da Rocha
Arcebispo de Brasília
Presidente da CNBB

 

Dom Murilo Sebastião Ramos Krieger, SCJ
Arcebispo de São Salvador da Bahia
Vice-Presidente da CNBB

 

Dom Leonardo Ulrich Steiner
Bispo Auxiliar de Brasília
Secretário-Geral da CNBB

 

Autor: CNBB
Traducción: Departamento de Comunicación y Prensa CELAM
Foto: www.a12.com




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