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07 de Febrero, 2016
La dimensión social de la fe en la Evangelii Gaudium

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Ponencia del presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM

En el marco del seminario “Una Iglesia en salida, pobre para los pobres”, realizado entre el 25 y 28 de enero por iniciativa del Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del CELAM y del Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), con el fin de reflexionar sobre los desafíos de la pastoral social en el pontificado del papa Francisco, el arzobispo de Yucatán (México) y presidente del DEJUSOL, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, desarrolló la ponencia: “la dimensión social de la fe en la Evangelii Gaudium del papa Francisco”.

Como ya se había anunciado en la edición No. 108 de Noticelam, este seminario fue concebido como un “espacio privilegiado para vivir la espiritualidad de comunión y profundizar nuestra opción preferencial por los pobres”, de modo que sea posible “compartir una mirada a la realidad de nuestros pueblos, iluminar esa realidad a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio del Papa Francisco contenido en la Evangellii Gaudium, la Laudato Si’ y en sus mensajes a América Latina”, al tiempo que “compartir experiencias exitosas, celebrar la fe en Cristo Resucitado y participar en talleres que ofrecen herramientas prácticas para fortalecer las pastorales sociales”.

Por su riqueza y por su valor inspirador para el caminar de la “Iglesia en salida”, se presenta una selección de algunas “frases inspiradoras” pronunciadas por monseñor Gustavo en su ponencia: 

El papa nos está convocando a ser una IGLESIA EN SALIDA, que va al encuentro. Que llega hasta las periferias y a las fronteras humanas y existenciales.

Francisco pide que no pongamos alcabalas a la fe y muchos menos a la Misericordia de Dios.

El Obispo de Roma no se cansa de recordarnos que la clave esencial de la vida cristiana y por ende de todas nuestras opciones pastorales debe ser el Amor.

En su exhortación pastoral el Papa deja claro que en el amor al prójimo y especialmente en el amor a los pobres se juega la fidelidad de la Iglesia al proyecto de Cristo y también se juega nuestra propia salvación.

El principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia es la inviolable dignidad de quienes somos imagen y semejanza de Dios.

Precisamente es en los pobres y excluidos donde la dignidad se ve más maltratada, de allí la impostergable tarea de contribuir a la promoción y defensa de los Derechos Humanos y a la construcción de una sociedad donde todos, y no sólo una minoría privilegiada, podamos tener “vida en abundancia” (cf. Jn. 10, 10).

Los bienes de la tierra fueron creados por Dios para ser disfrutados por TODOS sus hijos e hijas. El sentido común nos indica que si Dios es Padre, todos debemos vivir como hermanos y hermanas en JUSTICIA e IGUALDAD, no en una relación fratricida cual Caín y Abel (Cf. Gn. 4, 16) o con la escandalosa diferencia social entre el pobre Lázaro y el rico epulón (Cf  Lc. 16, 19-31).

En la Evangelii Gaudium se deja clara una vez más la relación que existe entre la exclusión y la violencia.

Los signos de la realidad que nos interpelan deben ser iluminados a la luz de LA PALABRA DE DIOS, para descubrir en ellos cuál es la voluntad del Señor y qué debemos hacer los cristianos y cristianas con miras a su transformación.

Vale la pena detenerse a reflexionar sobre la propuesta que hace el papa Francisco al inicio de la Exhortación, en la cual precisa algunas claves que deben distinguir la acción misionera de la Iglesia en el Siglo XXI, las cuales pueden tomarse como referencia para nuestra acción social. El Pontífice nos pide: Primeriar, Involucrarse, Acompañar, Fructificar y Festejar.

La Exhortación Apostólica Post Sinodal Evangelii Gaudium nos pide conectarnos con el futuro en clave de esperanza.

Lea a continuación la ponencia de monseñor Gustavo Rodríguez Vega. 

La dimensión social de la Fe en la Evangelii Gaudium del Papa Francisco

Sin duda alguna, el pontificado del Papa Francisco está trayendo aires de renovación a nuestra Iglesia. Con su palabra y sus gestos proféticos nos está convocando a “recuperar la frescura original del EVANGELIO, brotar nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de un renovado SIGNIFICADO PARA EL MUNDO ACTUAL” (EG 11).

En la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el Papa Francisco regaló a la humanidad la Exhortación Apostólica Post Sinodal Evangelii Gaudium (Alegría del Evangelio), la cual según sus propias palabras “tiene un sentido PROGRAMÁTICO” (EG 25).

Es decir, que con este documento el Papa indica “CAMINOS PARA LAMARCHA DE LA IGLESIA EN LOS PRÓXIMOS AÑOS“(EG1), invitándonos a una “NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA” (EG 1), con un inédito“ESTILO EVANGELIZADOR”  (EG 18).

En plena sintonía con el Concilio Vaticano II, especialmente con la Constitución Dogmática Lumen Gentium (Cf  EG 17), en la Evangelii Guadium subyace una eclesiología de fondo: “La Iglesia más que una institución orgánica y jerárquica es ante todo un PUEBLO que peregrina hacia Dios. Es ciertamente un MISTERIO que hunde sus raíces en la TRINIDAD, pero tiene su concreción histórica en un pueblo peregrino y evangelizador” (EG 111). “Ser Iglesia es ser PUEBLO DE DIOS” (EG 114).

Rompiendo esquemas y paradigmas sobre la Iglesia y su misión, el Santo Padre sentencia: “Prefiero una IGLESIA ACCIDENTADA, HERIDA Y MANCHADA POR SALIR A LA CALLE, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”  ( EG 49).

Dice: “Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en  las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Denles ustedes de comer!» (Mc. 6,37)” (EG 49). 

El papa nos está convocando a ser una IGLESIA EN SALIDA, que va al encuentro. Que llega hasta las periferias y a las fronteras humanas y existenciales.

Estas premisas son un antídoto contra lo que Francisco llama la MUNDANIDAD ESPIRITUAL, “que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal”  (EG 93).

“Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un ELITISMO NARCISISTA Y AUTORITARIO, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar” (EG 94).

Francisco pide que no pongamos alcabalas a la fe y muchos menos a la Misericordia de Dios.

Principio referido a la Misericordia

Vale la pena preguntarnos entonces ¿Dónde debe poner la Iglesia el énfasis de su acción pastoral? Como respuesta, el  Papa nos recuerda que existe una “JERARQUÍA en las verdades en la doctrina católica” (36).

Se trata de no “colar el mosquito y tragarse el camello” (cf Mt 23, 24), al estilo de la hipocresía farisaica contra la que se enfrentó con valentía Jesús: “Los preceptos dados por Cristo y los  Apóstoles al Pueblo de Dios «son poquísimos… LOS PRECEPTOS  AÑADIDOS POR LA IGLESIA POSTERIORMENTE DEBEN EXIGIRSE CON MODERACIÓN«para no hacer pesada la vida a los fieles» y convertir nuestra religión en una  esclavitud, cuando «la misericordia de Dios quiso que fuera libre»” (EG 49).

En virtud de esa necesidad de establecer prioridades Francisco presenta algunos criterios de juicio: “Es evidente que cuando los autores del Nuevo Testamento quieren reducir a una ÚLTIMA SÍNTESIS, a lo MÁS ESENCIAL, el mensaje moral cristiano, nos presentan la EXIGENCIA INELUDIBLE DEL AMOR AL PRÓJIMO: «Quien ama al prójimo ya ha cumplido la ley […] De modo que amar es cumplir la ley entera» (Rm13,8.10)” (EG161).

El Obispo de Roma no se cansa de recordarnos que la clave esencial de la vida cristiana y por ende de todas nuestras opciones pastorales debe ser el Amor: “Las OBRAS DE AMOR AL PRÓJIMO son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu” (EG37). 

En su exhortación pastoral el Papa deja claro que en el amor al prójimo y especialmente en el amor a los pobres se juega la fidelidad de la Iglesia al proyecto de Cristo y también se juega nuestra propia salvación. 

Por ende “en el anuncio del Evangelio es necesario que haya una ADECUADA PROPORCIÓN. Ésta se advierte en la frecuencia con la cual se mencionan algunos temas y en los acentos que se ponen en la predicación”.

Nos presenta un ejemplo concreto: “si un párroco a lo largo de un año litúrgico habla diez veces sobre la templanza y sólo dos o tres veces sobre la caridad o la justicia, se produce una desproporción donde las que se ensombrecen son precisamente aquellas virtudes que deberían estar más presentes en la predicación y en la catequesis”(EG38). 

Principio sobre la Dignidad Humana

El principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia es la inviolable dignidad de quienes somos imagen y semejanza de Dios. En ese sentido la EG alerta: “Toda violación de la DIGNIDADDEL SER HUMANO grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador del hombre” (EG213).

“La DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y el BIEN COMÚN están por encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a sus privilegios” (EG 218).

Precisamente es en los pobres y excluidos donde la dignidad se ve más maltratada, de allí la impostergable tarea de contribuir a la promoción y defensa de los Derechos Humanos y a la construcción de una sociedad donde todos, y no sólo una minoría privilegiada, podamos tener “vida en abundancia” (cf. Jn. 10, 10).

“Para compartir la vida con la gente y entregarnos generosamente, necesitamos reconocer también que CADA PERSONA ES DIGNA DE NUESTRA ENTREGA. No por su aspecto físico, por sus capacidades, por su lenguaje, por su mentalidad o por las satisfacciones que nos brinde, sino porque es obra de Dios, criatura suya” (EG 274), exhorta Francisco. 

Apoyándome en la metodología del VER, JUZGAR Y ACTUAR, presentaré a continuación algunos elementos abordados por el papa Francisco, en relación con la dimensión social del Evangelio y por ende de la evangelización.

Primer paso Ver la realidad.

Como es tradicional en los documentos pontificios el Papa Francisco en la EG mira la realidad, parte de la vida, abre los ojos a los diferentes acontecimientos que tienen lugar en el seno de la historia actual, con sus desafíos.

Ahora bien, la mirada del Papa no es neutral, es una mirada desde le Fe en Jesucristo, mirada creyente, que detrás de cada acontecimiento busca la huella de la gracia o del pecado.

El Papa Francisco dice NO a una serie de situaciones que representan la negación del proyecto del Dios de la Vida y la Liberación  para la humanidad. 

No a una economía de la exclusión.

Los bienes de la tierra fueron creados por Dios para ser disfrutados por TODOS sus hijos e hijas. El sentido común nos indica que si Dios es Padre, todos debemos vivir como hermanos y hermanas en JUSTICIA e IGUALDAD, no en una relación fratricida cual Caín y Abel (Cf. Gn. 4, 16) o con la escandalosa diferencia social entre el pobre Lázaro y el rico epulón (Cf  Lc. 16, 19-31).

Sin miedo, censura al modelo económico actual que excluye a las grandes mayorías, imposibilitando su acceso a una vida digna.

“Hoy tenemos que decir no a una ECONOMÍA DE LA EXCLUSIÓN Y LA INEQUIDAD. ESA ECONOMÍA MATA” (EG  53). “Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde EL PODEROSO SE COME AL MÁS DÉBIL” (EG  53).

Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin  trabajo, sin horizontes, sin salida” (EG  53).

Francisco, voz de Dios y voz del pueblo empobrecido, denuncia: “Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema. Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de UN DIOS QUE EXIGE UN COMPROMISO POR LA JUSTICIA”( EG 204). 

Para el Vicario de Cristo “el crecimiento en equidad exige ALGO MÁS QUE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a UNA MEJOR DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO” (EG  211).

El Papa argentino devela situaciones escandalosas que tienen lugar en el mundo: “No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle  y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa.  ESO ES EXCLUSIÓN” (EG 53).“

No se puede tolerar más que se  tire comida cuando hay gente que pasa hambre.  ESO ES INEQUIDAD” (EG  53).

En defensa de quienes viven al margen del progreso y del bienestar  apunta con dolor: “se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del DESCARTE” (EG  53).

“Ya NO SE TRATA SIMPLEMENTE DEL FENÓMENO DE LA EXPLOTACIÓN Y DE LA OPRESIÓN, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la  periferia, o sin poder, SINO QUE SE ESTÁ FUERA. Los excluidos no son explotados sino desechos, «sobrantes»” (EG  53).

Denuncia el Obispo de Roma que la teoría del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la LIBERTAD DE MERCADO, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo jamás ha sido confirmada por los hechos, porque expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante (Cf EG  54).

Francisco rechaza las posturas de quienes predican que el Estado no debe intervenir en los asuntos económicos, dejando a los más débiles a merced de las fuerzas del mercado: “Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común” (56). “Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en LA MANO INVISIBLE DEL MERCADO”  (EG  204). 

Aclara el Papa: “Estoy lejos de proponer un POPULISMO IRRESPONSABLE, pero la economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos” (204).

No a la nueva idolatría del dinero.

El Vicario de Cristo denuncia la terrible inequidad que significa la brecha entre ricos y pobres:

“Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”  EG 56).

“La adoración del antiguo becerro de oro (Cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el FETICHISMO DEL DINERO Y EN LA DICTADURA DE LA ECONOMÍA SIN UN ROSTRO Y SIN UN OBJETIVO VERDADERAMENTE HUMANO” (EG 55).

“La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!” (EG 55).

Advierte que este sistema consumista y explotador es contrario al equilibrio ecológico y por ende al desarrollo sustentable (Cf. EG 57).

No a un dinero que gobierna en lugar de servir.

Francisco continúa con su mirada a la realidad actual destacando la importancia de la ÉTICA en el ejercicio de la economía y la política porque “En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado”(EG57). 

Con suma contundencia dice: “¡EL DINERO DEBE SERVIR Y NO GOBERNAR!” (EG 58).

Con San Juan Crisóstomo el Papa afirma: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. NO SON NUESTROS LOS BIENES QUE TENEMOS, SINO SUYOS” (EG 58).

Reconoce la “función social de la propiedad y EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES como realidades anteriores a la PROPIEDAD PRIVADA”(EG189).

“La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común, por lo cual la solidaridad debe vivirse como la decisión de DEVOLVERLE AL POBRE LO QUE LE CORRESPONDE” (EG 189).

No a la inequidad que genera violencia.

En la Evangelii Gaudium se deja clara una vez más la relación que existe entre la exclusión y la violencia: “Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia” (59).

“Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz” (59).

A quienes consideran que la paz y la seguridad son posibles con la represión y las armas indica el Papa: 

“LAS ARMAS Y LA REPRESIÓN VIOLENTA, MÁS QUE APORTAR SOLUCIONES, CREAN NUEVOS Y PEORES CONFLICTOS” (60). 

Censura que para silenciar a los pobres se pretenda ofrecerle “una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos” (60).

Rostros sufrientes.

Tal como lo han hecho los documentos del episcopado latinoamericano, que nos han invitado a reconocer a Cristo en los rostros sufrientes de los hermanos que padecen miseria y exclusión, Francisco, haciéndose eco del los obispos brasileños, reseña: “Deseamos asumir, cada día, las alegrías y esperanzas, las angustias y tristezas del pueblo especialmente de las poblaciones de las periferias urbanas y de las zonas rurales, SIN TIERRA, SIN TECHO, SIN PAN, SIN SALUD, LESIONADAS EN SUS DERECHOS. VIENDO SUS MISERIAS, ESCUCHANDO SUS CLAMORES Y CONOCIENDO SU SUFRIMIENTO” (EG191).

Asimismo puntualiza: “No podemos ignorar que en las ciudades fácilmente se desarrollan el tráfico de drogas y de personas, el abuso y la explotación de menores, el abandono de ancianos y enfermos, varias formas de corrupción y de crimen” (EG 75).

Nos cuestiona el papa: “¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado?” (EG 211).

Nos llama a contemplar a Jesús crucificado en los tóxico dependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados (Cf EG  210). 

Rechaza también el machismo, el alcoholismo, la violencia doméstica y las creencias fatalistas o supersticiosas que hacen recurrir a la brujería (Cf. EG 69).

Cultura de la muerte.

El tema de la cultura anti vida no podía quedar fuera al mirar la realidad actual: “Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también LOS NIÑOS POR NACER, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo” (EG213). 

Aclara el sucesor de Pedro: “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana” (EG 213).

Ahora bien, como en todo el documento, Francisco aborda este tema en clave de Misericordia: “También es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿QUIÉN PUEDE DEJAR DE COMPRENDER ESAS SITUACIONES DE TANTO DOLOR?” (EG 214). 

Segundo Paso: Iluminar la realidad.

Dimensión Social de la Fe.

Los signos de la realidad que nos interpelan deben ser iluminados a la luz de LA PALABRA DE DIOS, para descubrir en ellos cuál es la voluntad del Señor y qué debemos hacer los cristianos y cristianas con miras a su transformación.

En ese orden de ideas Francisco sentencia: “El kerygma tiene un contenido INELUDIBLEMENTE SOCIAL: en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros” (EG  171).

Subrayando el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia añade que “Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres” (EG178).

El Papa nuevamente nos recuerda la íntima conexión que existe entre EVANGELIZACIÓN Y PROMOCIÓN HUMANA (Cf EG  178).

Por eso mismo “el servicio de la caridad es también una DIMENSIÓN CONSTITUTIVA DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA y expresión irrenunciable de su propia esencia” (EG  179).

Parafraseando el documento de Aparecida Francisco señala que para la Iglesia “nada de lo humano le puede resultar extraño” (EG  181).

Con elocuencia afirma que “no se puede decir que LA RELIGIÓN DEBE RECLUIRSE EN EL ÁMBITO PRIVADO y QUE ESTÁ SÓLO PARA PREPARAR LAS ALMAS PARA EL CIELO” (EG  182).

“De ahí que la conversión cristiana exija revisar especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común” (EG  182).

Por lo tanto: “Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta  de las personas, sin influencia alguna en la vida  social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos” (EG  183).

“Una auténtica fe, que nunca es cómoda e individualista, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo”(EG  183). 

Palabra y Vida. 

Dice Francisco: “Basta recorrer las Escrituras para descubrir cómo el Padre bueno quiere escuchar el clamor de los pobres”(EG187).

“El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta ÉL MISMO «SE HIZO POBRE» (2 Co  8,9)” (198). Y Dios encarnado, Jesús “Fue presentado en el Templo junto con dos pichones, la ofrenda de quienes no podían permitirse pagar un cordero” (cf.  Lc.  2,24;  Lv.  5,7) (EG  197). 

“Con ellos se identificó: «Tuve hambre y me disteis de comer», y enseñó que la misericordia hacia  ellos ES LA LLAVE DEL CIELO (cf.  Mt 25,35s)” (EG  197).

Apela a la memoria del pueblo de Israel sobre Dios, que se pone de parte y libera al oprimido: “«He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado su clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo […] Ahora, pues, ve, yo te envío…» (Ex 3,7-8.10)” (EG187).

“Vuelve siempre la vieja pregunta: «Si alguno que posee bienes del mundo ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?» (1 Jn.  3,17) (EG187).

Nos recuerda “con cuánta contundencia el Apóstol Santiago retomaba la figura del clamor de los oprimidos: El salario de los obreros que segaron vuestros campos, y que no habéis pagado, está gritando. Y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos”  (5,4)  (EG187).

Ante el hambre en el mundo, al igual que Jesús mandó a sus discípulos el día de la multiplicación de los panes, Francisco nos pide a todos los bautizados “«¡Denleustedes de comer!» (Mc. 6,37)” (EG188).

También indica que “cuando san Pablo se acercó a los Apóstoles de Jerusalén para discernir «si corría o había corrido en vano» (Ga 2,2), el criterio clave de autenticidad que le indicaron fue que NO SE OLVIDARA DE LOS POBRES(cf.  Ga 2,10)” (EG  195).

Subraya que el mismo Jesús afirmó: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres» (Lc. 4,18)” (EG 197).

Tercer paso: Transformar la Realidad. La Opción por los Pobres.

Francisco deja claro que “La Iglesia hizo una OPCIÓN POR LOS POBRES” (EG 198).

Sentencia con gran claridad y fuerza: “QUIERO UNA IGLESIA POBRE PARA LOS POBRES” (EG 198).

Para el sucesor de Pedro, en la Iglesia “hay un signo que no debe faltar jamás: LA OPCIÓN POR LOS ÚLTIMOS, POR AQUELLOS QUE LA SOCIEDAD DESCARTA Y DESECHA” (EG  195).

“Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social” (EG201).

El Papa convoca a la Iglesia a seguir con radicalidad evangélica las huellas de Jesús que, con su vida y su palabra, anunció una Buena Nueva a los pobres, señalando que de ellos es el Reino de Dios (Cf Lc. 4, 18. Mt 5, 3).

“No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro: Hoy y siempre, LOS POBRES SON LOS DESTINATARIOS PRIVILEGIADOS DEL EVANGELIO” (EG 48).

Asimismo, afirma: “Hay que decir sin vueltas que existe un VÍNCULO INSEPARABLE ENTRE NUESTRA FE Y LOS POBRES. Nunca los dejemos solos”. (ibidem).

Citando la Instrucción Libertatis nuntius comenta que “el celo por la Justicia y la paz, el sentido evangélico de los pobres y de la pobreza, son requeridos a todos” (EG 201).

Como consecuencia práctica “nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos” (ibidem).

Si nos escandaliza que en una parroquia o comunidad cristiana no se celebre la eucaristía, también debería ser escándalo que en esa parroquia no se trabaje al servicio de los pobres.

“Cualquier comunidad de la Iglesia, en la medida en que pretenda subsistir tranquila sin ocuparse creativamente y cooperar con eficiencia para que los pobres vivan con dignidad y para incluir a todos, también correrá el riesgo de la disolución, aunque hable de temas sociales o critique a los gobiernos. Fácilmente terminará sumida en la mundanidad espiritual, disimulada con prácticas religiosas, con reuniones infecundas o con discursos vacíos” (EG 207).

En tal sentido reseña: “Para la Iglesia la OPCIÓN POR LOS POBRES ES UNA CATEGORÍA TEOLÓGICA antes que cultural, sociológica, política o filosófica”  (EG198).

Y en continuidad con el Papa Benedicto XVI afirma que la Opción por los Pobres “ESTÁ IMPLÍCITA EN LA FE CRISTOLÓGICA” (EG 198), es decir, no es un agregado, o un conjunto de actividades filantrópicas. La Opción por los pobres es parte esencial del compromiso cristiano. Sin ella se traiciona la esencia genuina del Evangelio. Incluso Francisco llega a indicar que“TODO EL CAMINO DE NUESTRA REDENCIÓN ESTÁ SIGNADO POR LOS POBRES” (EG197).

Ahora bien, ¿cómo debe hacerse la opción por los pobres?

En todo amar y servir.

Según la Evangelii Gaudium la Opción por los Pobres debe hacerse en VARIOS NIVELES:

El primero de ellos es el que llamamos ASISTENCIAL: “Gestos más simples y cotidianos de SOLIDARIDAD ante las miserias muy concretas que encontramos” (EG 188).

En efecto, la Iglesia debe hacerse presente y acompañar a quienes sufren, a los que lloran, a los que nada tiene, a los últimos, los rechazados y olvidados. Algunas de estas dramáticas situaciones exigen respuestas asistenciales, inmediatas, que no pueden esperar: dar de comer, vestir, consolar, acompañar al buen morir, hospedar, refugiar, atender damnificados, re construir casas, escuelas, hospitales, etc. 

Sin embargo, el Papa Francisco nos invita a dar el paso a “una PROMOCIÓN INTEGRAL DE LOS POBRES que supere el mero ASISTENCIALISMO” (EG  204), puntualizando que “los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras” (EG202). 

Alerta: “Nuestra respuesta de amor tampoco debería entenderse como una mera suma de pequeños gestos personales dirigidos a algunos individuos necesitados, lo cual podría constituir una «caridad a la carta», una serie de acciones tendentes sólo  tranquilizar la propia conciencia” (EG  180).

Es así que el segundo nivel implica “PROMOVER EL DESARROLLO INTEGRAL de los pobres” (EG 188). Este es el nivel de las obras educativas, del estímulo a la economía solidaria y al cooperativismo, las organizaciones comunitarias, en las cuales el pobre no es sujeto pasivo, receptor de dádivas, si no es el SUJETO PROTAGÒNICO en la lucha por conquistar su desarrollo humano, integral y solidario.

En relación con el compromiso de promover la dignidad y el desarrollo humano cita: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados A SER INSTRUMENTOS DE DIOS PARA LA LIBERACIÓN Y PROMOCIÓN DE LOS POBRES”  (EG 187). 

Ahora bien, nuestra Opción por los Pobres exige también la “Cooperación para resolver las CAUSAS ESTRUCTURALES de la pobreza” (EG  188). He aquí el Tercer Nivel, también llamo de la LIBERACIÒN.

Con una mirada más aguda sobre las causas que empobrecen a las mayorías dice: “La necesidad de resolver las CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA POBREZA no puede esperar” (EG  204).

“Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA INEQUIDAD, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales” (EG  202).

Es una opción política, por el Bien Común, por el ser humano, en perspectiva de derechos humanos: “No hablamos sólo de asegurar a todos la comida, o un «decoroso sustento», sino de que tengan «PROSPERIDAD  SIN EXCEPTUAR BIEN ALGUNO».Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo” (EG 192).

Cinco claves para SALIR a la vida misionera en clave social.

A manera de apéndice, vale la pena detenerse a reflexionar sobre la propuesta que hace el papa Francisco al inicio de la Exhortación, en la cual precisa algunas claves que deben distinguir la acción misionera de la Iglesia en el Siglo XXI, las cuales pueden tomarse como referencia para nuestra acción social. 

El Pontífice nos pide: Primeriar, Involucrarse, Acompañar, Fructificar y Festejar. Veamos cada una de ellas, en palabras de Francisco:

PRIMERIAR

Implica tomar la iniciativa. Salir en búsqueda. No quedarse en la comodidad o el encierro de los templos, para ir a las periferias a dar testimonio deDios que “nos amó primero” (Cf 1 Jn 4, 19). “Saber adelantarse, TOMAR LA INICIATIVA sin miedo, salir al encuentro, buscar a LOS LEJANOS y llegar a los cruces de los caminos para invitar a LOS EXCLUIDOS” (EG 24).

INVOLUCRARSE

Como Jesús que se encarnó, se hizo hombre, el discípulo misionero de Jesús debe asumir con toda su vida, la existencia de sus hermanos y hermanas, ser parte de ellos y con ellos construir una historia diferente. “La comunidad evangelizadora SE METE CON OBRAS Y GESTOS EN LA VIDA COTIDIANA de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, TOCANDO LA CARNE SUFRIENTE DE CRISTO EN EL PUEBLO” (EG 24). 

“Los evangelizadores TIENEN OLOR A OVEJA, y éstas escuchan su voz” (EG 24).

ACOMPAÑAR

La Iglesia de Jesús, camina con su pueblo, codo a codo, en la lucha por construir el Reino de Dios. Como en el pasaje de Emaús, se hace “compañera de camino” (Cf. Lc 24. 13-35). “Acompaña a la humanidad en todos sus PROCESOS, por más duros y prolongados que sean” (EG24).

FRUCTIFICAR

Por sus frutos le conocerán (cf Mt 7, 15-20). La fe sin obras está muerta (cf. St. 2,14-17). Y como dijo el cantor: “no basta rezar, hacen falta muchas cosas para construir la paz”. “Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva” (EG 24). “El discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo” (EG 24).

FESTEJAR

Nos anima a celebrar con gozo las pequeñas y grandes victorias en la lucha cotidiana por construir el Reino de Dios. Nuestro pueblo ama la fiesta. Con creatividad expresa su fe, a través de símbolos, manifestaciones culturales, que se convierten en espacios privilegiados para la nueva evangelización, nueva en su ardor, en su expresión y en sus métodos.

“Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización”  (EG 24). “La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien” (EG 24).

Así se entiende la acción evangelizadora como presencia cercana, encarnada en la realidad, inculturada (Cf EG 115-119), con el estilo “Maternal” de Dios (Cf EG 286).

“Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia NO SÓLO CON PALABRAS SINO SOBRE TODO CON UNA VIDA que se ha transfigurado en la presencia de Dios” (EG 259).

La esperanza no defrauda.

La Exhortación Apostólica Post Sinodal Evangelii Gaudium nos pide conectarnos con el futuro en clave de esperanza:

“Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección” (EG  276).

Francisco nos presenta a María, como modelo de evangelizadora, como mujer comprometida con su pueblo, que supo encarnar en su vientre y en su vida al Verbo de Dios.

Y con palabras plena de ternura y amor por la madre exclama: “Como madre de todos, ES SIGNO DE ESPERANZA PARA LOS PUEBLOS QUE SUFREN DOLORES DE PARTO HASTA QUE BROTE LA JUSTICIA”  (EG  286).

“Mirándola descubrimos que la misma que alababa a Dios porque DERRIBÓ DE SU TRONO A LOS PODEROSOS Y DESPIDIÓ VACÍOS A  LOS RICOS” (Lc.  1,52.53)” (EG  288). 

“Le rogamos que con su oración maternal nos ayude para que la Iglesia llegue a ser una casa para muchos, una madre para todos los pueblos, y haga posible el nacimiento de un mundo nuevo” (EG  288). 

Culmina pidiendo: “Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la ALEGRÍA DEL EVANGELIO llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz” (EG 288).

Definitivamente, los POBRES NO PUEDEN ESPERAR. Más allá de la comodidad cómplice, de encerrarnos en ritos, solemnidades, de manos levantadas al cielo y ojos cerrados, sin compromiso con los hermanos y hermanas; lejos de lujos, prestigio y poder, la Alegría del Evangelio debe nacer de un camino de auténtica conversión, que nos permita reconocer, amar y servir a Cristo presente en los crucificados del mundo, para alcanzar con Ellos, una Pascua liberadora que permita que todos “tengamos vida en abundancia” (Cf Jn. 10,10).

Francisco nos ha presentado su “programa”. Ojalá estemos dispuestos a transitar con El, las sendas del amor liberador y seamos dóciles al Espíritu que sopla, proveniente del fin del mundo.

+ Mons Gustavo Rodríguez Vega
Arzobispo de Yucatán, México
Presidente del DEJUSOL

  

Autor: Óscar Elizalde Prada
Fuente y foto: Cáritas América Latina y el Caribe




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