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04 de Julio, 2016
Editorial No 128

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Convertir los corazones de los violentos

En la oración del ángelus del miércoles 29 de junio, ante el ataque terrorista perpetrado la noche anterior en Estambul, el papa Francisco oró por las víctimas, por los familiares y por el pueblo de Turquía: “que el Señor convierta el corazón de los violentos y sostenga nuestros pasos por el camino de la paz”, expresó el obispo de Roma.

También frente a los atroces atentados en Dacca (Bangladesh) y en Bagdad (Irak), el pasado fin de semana, en la oración del ángelus del domingo 3 de julio el Sumo Pontífice manifestó su cercanía con las víctimas y los heridos, y repitió prácticamente la misma oración: “pidamos al Señor que convierta el corazón de los violentos enceguecidos por el odio”.

De igual forma, en el Libro de Oro del memorial de Tzitzernakaberd, en Ereván, símbolo del dolor padecido por las víctimas del genocidio armero, Francisco plasmó una de sus más profundas preocupaciones: “aquí rezo, con dolor en el corazón, para que nunca más haya tragedias como ésta, para que la humanidad no olvide y sepa vencer con bien el mal”.

Como mensajero de la paz, en repetidas oportunidades el Papa ha tomado postura a favor de las víctimas, solidariamente, en el ejercicio del Evangelio de la misericordia, y al mismo tiempo no cesa de clamar por la conversión de los corazones de los violentos. No es de extrañar, entonces, que los “puentes” de humanización que Francisco extiende entre los pueblos y las personas, con gestos y palabras proféticas, sin discriminaciones étnicas, religiosas o culturales, sean una forma de afianzar el anhelo común del género humano por la paz y la reconciliación, porque es posible “vencer el mal con el bien”.

Esta edición No. 128 de Noticelam recopila estos y otros gestos y palabras del Papa durante su viaje apostólico a Armenia, sin dejar de destacar algunas informaciones de los departamentos del CELAM y del camino de preparación hacia el Congreso sobre el Año Jubilar de la Misericordia que se realizará en Bogotá, el próximo mes de agosto.

Del trabajo del CELAM, destacamos el ahondamiento que el mismo Espíritu de Dios está motivando, en vistas a configurar los planes y todo el trabajo con lo que el Evangelio va pidiendo y se avance en la construcción del Reino de Dios y su justicia. Es fácil impulsar planes meramente humanos, alcanzar las metas humanas incluso disfrazadas de la voluntad de Dios. La vida y la misión de la iglesia requieren de cambios constantes, de desinstalación, de discernimiento y de nuevas búsquedas. Para ello hay que tener valentía, no se trata solamente de estrategias humanas acomodando las cosas en favor de nuestros beneficios. Esa búsqueda abrirá sin duda nuevos horizontes a la Iglesia, al plan de Cristo y a la humanidad misma.

Como iglesia latinoamericana en esta hora de gracia del Pontificado del Papa Francisco no podemos quedarnos al margen de todo lo que sagazmente y desde el discernimiento espiritual, sacrificio y constante oración, está proponiendo a la iglesia y al mundo. 

Asimismo, compartimos algunas noticias de la Red Eclesial Panamazónica, reunida hace poco en la ciudad de Tabatinga. Porque la construcción del Reino de Dios no puede esperar, avancemos con esperanza.




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