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11 de Julio, 2016
Hacia la Conversión pastoral

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Elementos para el discernimiento (Plan Global)

A lo largo de varias ediciones hemos ido presentando segmentos del Plan global, a modo de compartir y establecer líneas de comunión. Varios son los aspectos importantes que marcan como acentos al plan Global del cuatrienio 2015-2019.

Lo medular del Plan Global a manera de resumen lo encontramos en el objetivo general. El Objetivo general se ha propuesto: “promover en comunión con las conferencias Episcopales de América latina y el Caribe bajo la guía del Espíritu santo”(…) ¿qué es lo que la directiva del Celam con todos sus organismos se propone promover en estos cuatro años bajo la Guía del Espíritu Santo?. Se ha propuesto “promover”, cuatro líneas fundamentales:

  1. “Una iglesia misionera en salida”. Este ha sido el énfasis de este primer año.
  2. “Pobre para los pobres”. Es decir una iglesia que asume el espíritu Evangélico que el mismo Papa Francisco ha propuesto desde la figura de San Francisco de Asis. Una Iglesia que no es extraña para los pobres, sino que se hace una con ellos.
  3. “Mediante una conversión pastoral”. Este es el camino: la conversión pastoral, que señaló ya la conferencia de aparecida y el Papa impulsa mediante el camino de la reforma de la iglesia, invitándonos a asumir el espíritu del Evangelio. Una conversión que cambie estructuras.
  4. “En diálogo con el mundo”. Pues es en el mundo en el que la iglesia sirve y construye el Reino de Dios.

¿Y todo esto para qué? “Para anunciar a Jesucristo vida plena para todos los pueblos”.

Esto requiere un proceso serio, maduro y profundo, y ese proceso solo se puede realizar desde el discernimiento. Por ello en los encuentros mensuales de secretarios ejecutivos de los departamentos y escuelas, animados por nuestro Secretario General: Monseñor Juan Espinoza, Obispo Auxiliar de Morelia; y poniéndonos bajo la guía del Espíritu Santo, vamos asomándonos a ese camino de discernimiento que debemos acompañar de abundante oración.

De esos contenidos sobre el discernimiento que vamos reflexionando les presentamos ahora a modo de destellos de iluminación de un camino por recorrer.

Claves o aspectos del discernimiento:

El discernimiento cristiano no se puede hacer desde el propio criterio e interés; se necesita una nueva mentalidad, la que Dios nos da al pasar del "hombre viejo" al "hombre nuevo" (1Cor. 1,10). Esta nueva mentalidad conlleva el no "amoldarse al mundo" (Rom. 12,2); hay que romper con el orden vigente caracterizado por el tener, el poder y el competir para poder discernir.

Jesucristo nos liberó de vivir la ley como la expresión de la voluntad de Dios (Rom. 13,8-10) con una actitud poco madura (Gál. 3,23-26); positivamente, nos abre a la novedad de la comunión trinitaria (1 Jn. 2,20. 27; 3,24; 4,6. 17; 5,6- 9) y a la docilidad al Espíritu Santo (Rom. 8,14), para llegar a la edad adulta en la fe (Gál. 4,19; Ef 1,3.14) que se expresa en el amor a los necesitados (Mt. 25,31-46).

Para poder hacer bien el discernimiento es necesario centrar bien el tema que se quiere discernir, querer buscar ante todo y sobretodo la voluntad de Dios, y situarse en la presencia de Dios en actitud de completa disponibilidad. Está disponible quien se muestra indiferente a los propios intereses y dispuesto a acoger y hacer lo que Dios le pida; si al hacer este ejercicio se siente paz, alegría y confianza significa que hay madurez en la fe y disposición sincera de buscar la voluntad de Dios, sea lo que sea, y aunque contravenga nuestros planes.

A la hora de discernir es necesario distinguir claramente el fin y los medios; el fin es la búsqueda de la voluntad de Dios que enmarca y orienta el discernimiento; lo que se disciernen son los medios que permitan hacer la voluntad de Dios. Aquí suelen aparecer las "afecciones desordenadas", es decir, los intereses y egoísmos que terminan anteponiendo nuestra voluntad a la de Dios. Importa mucho que conozcamos las limitaciones, los condicionamientos y las ambigüedades que nos impiden estar verdaderamente disponibles para lo que Dios quiera.

El árbol se conoce por sus por sus frutos, dice Jesús en el Evangelio (Mt. 12,33; Lc. 6,43-44); lo que nos confirma que el discernimiento se ha hecho adecuadamente son las obras (Ef. 5,8-10; Flp. 1,9-11; Gál. 15,22), que se refieren directamente al amor al hermano; en caso contrario, aunque hiciéramos maravillas, si nos falta el amor, nada vale (1 Cor. 13,1-3). Y esto tiene una traducción interpersonal, pero también social y estructural hasta conseguir un orden internacional más justo y solidario (G.S. 40).

 

Autor: Departamento de comunicación y prensa
Fuente: Departamento de comunicación y Prensa
Foto. Slayder Evangeli Gadium




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