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08 de Septiembre, 2016
Editorial No 134

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"Fuimos misericordiados I"

Un cúmulo humano, pastoral, social y espiritual de lo que la fuente del Espíritu inspira en la Iglesia con una riqueza invaluable, es lo que significa todo lo recogido en los aportes y en la experiencia personal de celebración jubilar de la Iglesia en América. Delegaciones de la iglesia y conferencias de obispos de todos los países de América, se reunieron en Bogotá del 27 al 30 de Agosto de este 2016 convocados por la Pontificia Comisión para América latina Cal y por el Consejo Episcopal latinoamericano, CELAM.

El acontecimiento programado como congreso dio un giro a “celebración jubilar” con diversos momentos de oración, reflexión eclesial y pastoral del actuar de la Iglesia en cada país y celebración sacramental de júbilo, bajo el signo propuesto por el Papa Francisco para recibir y experienciar la misericordia del Padre: cruzar la “puerta Santa” simbolizada en la entrada a algunos templos elegidos como lugares de indulgencia misericordiosa – durante el jubileo continental se peregrinó y se cruzó la puerta de la Basílica de Lourdes -  y cruzar el umbral del sacramento de la confesión.

La meditación del Papa por medio de un video-mensaje dirigido a los participantes - que duró 27 minutos – lleno de la riqueza de la sabiduría, marcó el encuentro e hizo tomar conciencia desde la carta de San Pablo, el apóstol de las gentes a Timoteo, que fuimos “misericordiados” al habérsenos derramado toda la Misericordia por medio de Jesús y por medio del Espíritu en el abrazo del Padre.

Cada participante lleva una experiencia de la misericordia de Dios con júbilo para comprometerse e irradiar transformando el continente desde lo que ha irradiado a su vez el Corazón de Dios.

Tomar conciencia de que fuimos “misericordiados” nos hace recordar las palabras de Jesus: “sean misericordiosos como mi Padre es misericordioso”. Se trata entonces ahora de ejercer la misericordia que mitigue, sane o resuelva los grandes sufrimientos de tantos seres humanos en el continente americano. Sufrimiento por injusticias históricas, pobrezas extremas, violencias, sistemas que perpetúan las desigualdades socioeconómicas y políticas, migraciones forzadas que para muchos son camino de muerte y de humillación por donde pasan y a donde llegan, reflejando asi la radiografía de los males que golpean en nuestros países. Misericordia como nuevo camino de vida, misericordia para los niños, para los desechados antes del nacimiento, para las mujeres, para los hombres, para los jóvenes, para los campesinos para la familia y para los pueblos.

“Celebro - dijo el Papa Francisco en el  encabezado del video mensaje - la iniciativa del CELAM y la CAL, en contacto con los episcopados de Estados Unidos y Canadá —me recuerda – siguió diciendo- el Sínodo de América, esto— de tener esta oportunidad de celebrar como Continente el Jubileo de la Misericordia. Me alegra saber que han podido participar todos los países de América. Frente a tantos intentos de fragmentación, de división y de enfrentar a nuestros pueblos, estas instancias nos ayudan a abrir horizontes y estrecharnos una y otra vez las manos; un gran signo que nos anima en la esperanza.

Como noticelam y en una acción pastoral y Evangelizadora que nos ayude a todos a partir del quinto día – el jubileo continental ha durado 4 dias, y el quinto dia se prolonga hacia el resto de la historia en el continente- a hacer realidad la misericordia humanizando el continente  a la luz de la misericordia del corazón de Dios. Por eso preparamos dos ediciones especiales:

1.   Fuimos “misericordiados” I

2.   Fuimos “misericordiados” II.

En estas ediciones de las cuales les presentamos una ahora, les ofrecemos la mayoría de las conferencias e intervenciones, a falta de recoger la experiencia de todos y cada uno de los participantes venidos de todo el continente. Le presentamos ahora “fuimos misericordiados I”, que es una edición conformada por conferencias, trabajo en grupos, aportes y celebraciones sacramentales del Jubileo continental de la misericordia de Dios para nuestros pueblos.

Que los contenidos del Jubileo que les ofrecemos en esta y en la próxima edición, nos ayuden a todos, partiendo de una actitud humilde y de conversión constante, a ser misericordiosos como el Padre, desde el corazón del Evangelio para el bien de todos nuestros pueblos y en favor de ellos. Saboreemos con el corazón estos aportes.

Fue grata, muy grata la presencia de la Iglesia del norte del continente con su luz iluminadora en medio de un mundo duro para muchos. Fue preciosa la presencia de la Iglesia centroamericana con su testimonio martirial de inmensa generosidad. Fue sumamente agradable la presencia de la iglesia del sur de américa con su testimonio de cercanía amistad, ternura y compromiso.

No se puede aunque se menciona repetidamente, dejar de percibir la muy agradable y llena de ternura, presencia de la iglesia que preside desde Roma en la Caridad, en la persona del Papa Francisco y de los responsables de la Pontificia Comisión para america latina Cal, encabezada por el Cardenal Canadiense Marck Oullete.

La iglesia latinoamericana y Caribeña organizadora del Jubileo continental en conjunto con la Cal, ha querido propiciar, -con todo el trabajo encabezado por Monseñor Juan Espinoza, Obispo Auxiliar de Morelia y Secretario General del Celam, en nombre de la presidencia y con los diferentes equipos de trabajo a su alrededor – una celebración que abra caminos de esperanza para todos, en especial para los más sufridos de la tierra en nuestro continente. Pues si un torrente de misericordia llena el continente otra historia diferente será posible de aquí hacia el futuro.

Que los contenidos del Jubileo que les ofrecemos en esta y en la próxima edición nos ayuden a todos partiendo de una actitud humilde y de conversión constante a ser misericordiosos como el Padre desde el corazón del Evangelio para el bien de todos nuestros pueblos y en favor de ellos.




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