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02 de Noviembre, 2016
Los obispos mexicanos se forman para la transformación de los conflictos y la construcción de la paz

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Encuentro-taller del CELAM y la CEM reunió obispos y especialistas de Colombia, Guatemala, El Salvador, Perú, Ecuador y México

Los obispos de 17 diócesis mexicanas con presencia en los estados de Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Edo. México, Colima, Sonora y San Luis Potosí participaron en el encuentro taller “La Iglesia y el obispo en la transformación de conflictos y la construcción de la paz”, realizado conjuntamente por el CELAM –a través de la Escuela Social– y la Conferencia Episcopal de México (CEM) –por medio de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS)– en Monterrey, del 9 al 13 de septiembre.

Como resultado de esta experiencia, el pasado 18 de octubre los obispos José Leopoldo González González, de la diócesis de Nogales y Presidente de la CEPS, y Carlos Garfias Merlos, de la arquidiócesis de Acapulco y responsable de la Dimensión Justicia Paz y Reconciliación - Fe y Política (JPRFP) suscribieron una carta, dirigida a sus hermanos en el episcopado, para compartir cómo “el encuentro puso las condiciones para que los obispos mexicanos fuéramos iluminados y entráramos en diálogo con obispos, sacerdotes, agentes de pastoral, académicos y organizaciones de la sociedad civil de América Latina y México que trabajan e inciden significativamente en la construcción de la paz”.

Expositores de Colombia, Guatemala, El Salvador, Perú, Ecuador y México, entre quienes se encontraban, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Álvaro Ramazzini, de la diócesis de Huehuetenango (Guatemala), abordaron temas referidos a la memoria histórica, la dignidad de las víctimas, la ética social, el análisis del contexto de las violencias en México, y diversas herramientas para la resolución de conflictos, además de múltiples experiencias pastorales y sociales que se están desarrollando para la construcción de la paz.

Ante la coyuntura de inseguridad, violencia y conflictividad que atraviesa el pueblo mexicano, discernir sobre los ‘signos de los tiempos’ y el compromiso de la Iglesia y de sus pastores en la búsqueda de caminos para que el encuentro, el diálogo, la reconciliación y la paz sean posibles, constituyó el propósito fundamental del encuentro-taller, favoreciendo el intercambio de saberes y procesos, lo mismo que la reflexión crítica y documentada de la realidad, y la búsqueda de alternativas de acción y acompañamiento pastoral. “Creemos que es una tarea que nos convoca a todos, por esta razón en el encuentro-taller participaron no solo obispos de México sino también obispos hermanos de Centroamérica y Colombia, que están pasando por situaciones similares, o bien han encontrado posibles horizontes”, explicaron los organizadores del encuentro-taller.

En este mismo sentido, los obispos González González y Garfias Merlos manifestaron que “frente a la continua escalada de inseguridad y violencia que se vive en México y a fin de acompañar y alentar a la esperanza a quienes viven en el miedo, dolor, incertidumbre o han sido víctimas de algún hecho violento, y viendo cómo la situación se agrava día a día, en este taller vimos surgir el apremiante compromiso de encontrar caminos para contribuir a la construcción de la paz y el acompañamiento integral a las víctimas”.

El análisis de los hechos sociales más relevantes en el México de hoy y sus causas estructurales –a nivel político, económico, socio-cultural y religioso-eclesial– fue el punto de partida del encuentro-taller. Ante estas complejas realidades, la disertación del sacerdote jesuita Carlos Novoa, catedrático de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, propuso algunos elementos para asumir la cuestión de La ética y el discernimiento espiritual: “el motor de la ética es el discernimento y –a su vez– el discernimiento consiste en clarificar lo que el espíritu nos dice en la conciencia”, aseveró el religioso jesuita, agregando que “el imperativo ético más importante es la formación de la conciencia”.

Así también, al profundizar sobre Las violencias en México, el analista Miguel Álvarez apeló a algunas referencias globales para comprender la actual conflictividad del país, destacando que “en México ha surgido un nuevo actor que se ha convertido en gran agente de transformación: las víctimas. Su dolor personal está promoviendo el cambio social”.

Ante esto, el compartir de experiencias y de herramientas para asumir los conflictos y contribuir a la construcción de procesos de paz, desde una perspectiva eclesial, constituyó uno de los aportes más originales del encuentro-taller.

Monseñor Ramazzini expuso algunos puntos de vista sobre Violencia, conflicto y memoria, se refirió a la experiencia del episcopado de Guatemala frente a los procesos de paz: “La Iglesia guatemalteca tuvo la iniciativa de hacer una memoria de las víctimas para ayudar a sanar heridas. A los dos días de la presentación de los cuatro volúmenes de dicha memoria, monseñor Juan Gerardi, quien encabezó este esfuerzo, fue asesinado”. Es claro que “la verdadera paz no consiste en finalizar el conflicto armado interno, sino en contemplar toda la problemática que lo causó e incidir sobre ella”, dijo el obispo de Huehuetenango y Presidente de las comunicaciones sociales de la iglesia guatemalteca, asegurando que “el punto de partida de una verdadera reconciliación es la aceptación de la culpa, pedir perdón y perdonar”.

En la misma región centroamericana, el caso de El Salvador es particularmente revelador y desafiante al mismo tiempo. Richard Jones, directivo de Catholic Relief Services (CRS), quien desde hace más de dos décadas acompaña procesos de construcción de paz, compartió su testimonio: “a pesar de que en 1992 se firmaron los acuerdos de paz, éstos no acabaron con las causas estructurales que propiciaron la guerra (…) Las heridas de la guerra se han transmitido de generación en generación”. Ante esto, Jones propone que “el trabajo más estratégico es el que se puede realizar con las víctimas”. Verdaderamente, es prioritaria una evangelización transformadora y encontrar las pedagogías para que la paz se torne posible.

Desde otro punto de vista, en su misiva los obispos mexicanos destacaron que “un momento sobresaliente en el taller fue el compartir con nuestros hermanos de la Iglesia de Colombia, quienes han estado profundamente involucrados en el proceso y acuerdos de paz de aquel país”. De este modo, los aportes de monseñor Quiroga, lo mismo que del sacerdote claretiano Darío Echeverria, secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional, y del padre jesuita, Francisco de Roux, plantearon “lo importante que ha sido para el proceso de paz de Colombia la presencia de la Iglesia, quien además de acompañar en innumerables acciones humanitarias durante la guerra, ha aportado ideas y cauces precisos para la construcción de la paz (diálogo social, centralidad de las víctimas, justicia transicional, perdón y reconciliación)”.

Este cuadro de alternativas para asumir realidades conflictivas se amplió con la presentación de tres experiencias mexicanas: la Estrategia Nacional de Paz, del Consejo Episcopal para la Pastoral Social –presentada por Jimena Esquivel–, los Horizontes Creativos en Tabasco –socializados por el padre Gerardo Gordillo Zamora, Misionero del Espíritu Santo– y los Centros de atención a víctimas para la construccón de la paz en Acapulco –compartidos por el padre Bulmaro Hernández–. “Estamos haciendo esfuerzos en este empeño de colaborar para construir la paz y constatar que en la CPS y en la dimensión de JPRFP tenemos programas y materiales que están a disposición de las provincias y de las diócesis”, aseguraron los obispos González González y Garfias Merlos.

Por otra parte, la sabiduría que deviene de las prácticas exitosas que la Iglesia ha consolidado en materia de justicia, paz y derechos humanos, no es ajena al magisterio del papa Francisco –evocado en múltiples oportunidades durante el encuentro-taller– ni a los insumos académicos que presentaron algunos especialistas como el mexicano Francisco Porras, del Centro de Investigación Social Avanzada, en torno a La construcción de la paz desde la política y la ‘gobernanza’, lo mismo que el peruano Cesar Guzmán-Barrón Sobrevilla, director del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Católica de Perú, sobre El papel de la Iglesia frente a los conflictos sociales, y el sociólogo alemán-ecuatoriano Frank Volker, de la Fundación Futuro Latinoamericano, con relación a La transformación de los conflictos socio-ambientales. De igual manera, Ricardo Cannelli, de la comunidad Sant’Egidio presentó los Procesos de paz desde una perspectiva metodológica para acercar a las partes del conflicto y alcanzar la paz. 

Los obispos que participaron en el encuentro-taller han propuesto que la construcción de la paz sea un asunto prioritario en la CEM. Así se aprecia en las tres iniciativas señaladas por el presidente de la CEPS y el responsable de JPRFP: “(1) programar para el año 2017 tres talleres regionales con una temática y metodología parecida a este encuentro-taller para ofrecer la experiencia a todos los obispos mexicanos que se interesen y necesiten iluminación en este tema; (2) insistir en que el tema de construcción de la paz sea parte transversal del proyecto de la CEM; (3) elaborar un temario y varios equipos de obispos que con asesoría de especialistas vayamos reflexionando y ahondando sobre temas en torno a la violencia y la paz, como mediación, narcotráfico, migrantes, víctimas… desde nuestra realidad de México”.

 

Dpto. de Comunicación y Prensa CELAM


Descargue a continuación:

· Descargue el Comunicado de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación – Fe y Política de la CEM




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