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08 de Diciembre, 2016
Editorial No 138

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Con los pies descalzos junto a sus hermanos

Para nadie es un secreto que Centroamérica es “tierra de mártires”.

Son conocidos los testimonios de obispos como el Beato Óscar Romero –en El Salvador– o Juan Gerardi –en Guatemala–, que entregaron su vida por la causa del Reino, hasta las últimas consecuencias.

Asimismo, decenas de sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos y laicas, sellaron su testimonio evangélico con su propia sangre.

Hay quienes incluso han considerado que los mártires centroamericanos en estos últimos cincuenta años son, de alguna forma, mártires por su forma de asumir radicalmente el compromiso con los más pobres preconizado en Medellín (1968) y ratificado después en Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).

En el caso del padre Hermógenes López, cuyo testimonio martirial fue recordado durante la última Asamblea Anual del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), en Guatemala –tema de esta edición de Noticelam–, quienes lo conocieron de cerca comentan que acostumbraba caminar descalzo, como era usual entre sus parroquianos más pobres, para sentir en su propia humanidad la dura realidad que padecía el pueblo de Dios que acompañaba.

El padre Hermógenes fue profeta al dar su vida por la defensa de los jóvenes arrebatados por la guerra, de los campesinos ante la tentativa de privatizar el agua, y las mujeres ante la imposición de proyectos de control demográfico que inducían el aborto, entre muchas otras situaciones que afrontó con valentía, inspirado por el Evangelio. “Fue un sacerdote que defendía a los pobres y al pueblo, por eso fue asesinado”, ha dicho monseñor Julio Cabrera.

Como el padre Hermógenes, hoy estamos llamados a caminar “con los pies descalzos junto a nuestros hermanos”, comprometidos con los más pobres, con la defensa de la ‘casa común’, con los migrantes y tantos otros hermanos crucificados en nuestros países.

La comunidad de cristianos alrededor de la obra, la muerte y resurrección de Cristo dejan de ser comunidad con fronteras: vi dijo Juan: “hombres y mujeres de toda raza lengua, pueblo y nación”. Todos siendo testigos del amor de Dios en la tierra y labradores de tiempos nuevos para sus hermanos que han sido empujados hacia las periferias por sistemas inhumanos y egoístas. Los mártires del Apocalipsis, que han testificado el amor de Dios, la justicia y la ternura, afirman: “Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios”.

Preparando esta edición, se hizo pública la información sobre el decreto de Beatificación del Padre Francisco Stanley Rother, quien fuera Párroco de Santiago Atitlan, Guatemala mediante acuerdo de cooperación pastoral y misionera entre la diócesis de Oklahoma, Estados Unidos y la diócesis de Sololá, Guatemala. La Noticia llena de júbilo a la iglesia estadounidense y guatemalteca, y abre el camino a la causa de los mártires; sacerdotes, religiosas, catequistas y cristianos de Guatemala cuya solicitud Presentara la Conferencia Episcopal al Papa Juan Pablo II en una de sus visitas a este país. 

El tesoro de la iglesia son los mártires, porque como dirá San Pablo la gracia de Dios les hizo fuertes y nada los apartó del amor de Cristo. Si somos indiferentes a este tesoro espiritual cristiano, no somos de Cristo. Solo siguiendo a Cristo con amor y desde el testimonio de los mártires, la iglesia puede caminar hacia la eternidad y no perderse en la maraña de la historia.

Algunos de estos testimonios se reflejan en esta entrega de Noticelam, dedicada particularmente –como se dijo arriba– a la misión pastoral de la Iglesia centroamericana, a propósito de la Asamblea del SEDAC 2016.

Este tiempo de Adviento es una oportunidad para renovarnos en el seguimiento de Jesús, el hijo de Dios que se encarnó en la vida de su pueblo y que dio la vida por sus hermanos. ¡Maranatá! ¡El Señor viene!




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