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18 de Julio, 2016
Camino hacia el Congreso de la Misericordia

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Testigos de la misericordia: Catalina Tekakwitha

En el camino hacia el Congreso de la Misericordia, Noticelam comparte algunos itinerarios biográficos de hombres y mujeres que con su compromiso evangélico gritan al mundo que es posible ser “testigo de la misericordia” aquí y ahora, como ellos y ellas lo fueron en su tiempo.

También es el caso de Catalina Tekakwitha (1656-1680), la “primera santa piel roja”, una joven Mohawk que sobresalió en el siglo XVII por su testimonio de fidelidad a Dios hasta las últimas consecuencias, incluso padeciendo persecuciones y amenazas. Murió a la temprana edad de 24 años. 

Considerada también como la “primera indígena americana” declarada santa, fue beatificada por Juan Pablo II el 22 de junio de 1980, y canonizada por Benedicto XVI el 21 de octubre de 2012, en la apertura del Año de la Fe. Bajo su inspiración, han florecido ministerios para tribus indígenas en las iglesias católicas de los Estados Unidos. Asimismo, al igual que san Francisco de Asís, ha sido reconocida por su particular intercesión a favor de la naturaleza y de la ecología.

A continuación, se comparte una breve biografía de la santa:

Catalina nació en Auriesville, Nueva York (Estados Unidos), en 1656. Su madre era una cristiana miembro de la tribu algonquina, que había sido capturada por los iroques y liberada por quien sería el padre de Tekakwitha, un jefe tribal Mohawk.

A los cuatros años mueren sus padres y su hermano por la epidemia de viruela. A causa de esta misma enfermedad ella quedó con el rostro desfigurado, la vista seriamente dañada y a cargo de sus tíos.

A sus 11 años, Catalina conoció la fe cristiana cuando a su pueblo llegaron misioneros jesuitas, que acompañaban a los diputados mohicanos para firmar la paz con los franceses.

Si bien aceptó la fe rápidamente, la joven pidió bautizarse recién a los 20 años, haciendo frente a la oposición de su familia, y al rechazo de su comunidad. Tuvo que huir de su pueblo hasta llegar a unas comunidades cristianas en Canadá. 

Más adelante hizo la Primera Comunión el día de Navidad y realizó el voto de castidad. Durante su corta vida, mantuvo una intensa devoción al Bendito Sacramento.

Antes de su muerte, Kateri prometió a sus amigos que iba a seguir amando y orar por ellos en el cielo. Tanto los nativos americanos y los colonos, de inmediato, comenzaron a orar por su intercesión celestial. Varias personas, incluyendo a un sacerdote que asistió a Kateri durante su última enfermedad, informaron que Kateri se les había aparecido y muchos milagros de sanación fueron atribuidos a ella. 

Partió a la Casa del Padre el 17 de abril de 1680, en Semana Santa de aquel año, y con tan solo 24 años. A su muerte, el pueblo desarrolló inmediatamente una gran devoción por ella, y muchos peregrinos acudían a visitar su tumba, en Caughnawaga.

Cuenta la tradición que las cicatrices que la santa tenía en el rostro se desvanecieron después que falleciera y que se sanaron muchos enfermos que fueron al funeral.

En 1884, el P. Clarence Walworth mandó erigir un monumento junto a su sepultura y llegó a ser conocida como “El Lirio de los Mohawks”.

Santa Catalina fue beatificada por San Juan Pablo II, en 1980 y canonizada por el Sumo Pontífice Emérito Benedicto XVI, en octubre de 2012.

Si bien en Estados Unidos su fiesta es el 14 de julio, en el resto del mundo, de acuerdo al martirologio, el 17 de abril se recuerda a Santa Catalina Tekakwitha. 

(Tomado de: http://benditosiluminados.blogspot.com.br/2015/04/santa-catalina-tekakwitha-la-primera.html)

 

Autor: Dpto. de comunicación y prensa CELAM
Fuente: benditosiluminados.blogspot; catholic.net
Foto: benditosiluminados.blogspot




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