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02 de Agosto, 2016
Francisco en Auschwitz y Birkenau

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“¡Señor, ten piedad de tu pueblo! ¡Señor, perdón por tanta crueldad!”

Del 26 al 31 de julio, los ojos del mundo se concentraron en Cracovia (Polonia), donde tuvo lugar la XXXI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en el país de san Juan Pablo II, el creador de las JMJ. El tema de esta JMJ se tiñó de misericordia: “bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7).

Peregrino con los jóvenes, con estos mismos sentimientos, el papa Francisco visitó Auschwitz y Birkenau, el 29 de julio, una visita en silencio, en oración y profundamente conmovedora. En esta oportunidad el Papa no pronunció ningún discurso, sus únicas palabras fueron las que escribió al firmar el Libro de Honor, tal como había informado el padre Federico Lombardi, director de la oficina de prensa, quien al finalizar este viaje concluyó su servicio como portavoz del Papa. “¡Señor, ten piedad de tu pueblo! ¡Señor, perdón por tanta crueldad!”, escribió Francisco, después de visitar la celda del martirio de san Maximiliano Kolbe, el sacerdote polaco que ofreció su vida para salvar la vida de otro preso. 

De acuerdo con la agencia Zenit, “el Santo Padre ha entrado en el campo Auschwitz-Birkenau a pie, y caminando solo ha atravesado la entrada. Después, ha subido a un pequeño coche eléctrico y se ha dirigido hacia la ‘plaza del llamamiento’ y sentado ha rezado durante unos minutos. Desde allí se ha dirigido a la entrada del ‘Bloque 11’ y ha saludado a diez supervivientes. Con mucha ternura y atención les escuchaba y les abrazaba. El último al que ha saludado le ha entregado una vela que el Pontífice ha encendido y ofrecido como regalo al campo de concentración. Y de nuevo, un momento de oración frente al Muro de la Muerte, donde ha depositado la vela”.

Posteriormente, Francisco se dirigió a Birkenau, donde se encontraban la mayor parte de las instalaciones de exterminio. “Francisco ha caminado frente a las tumbas conmemorativas con inscripciones en las distintas lenguas de las víctimas. Y de nuevo momento de oración silenciosa. Después, ha encendido una vela. Para concluir, ha saludado a 25 justos entre las naciones, personas no judías que prestaron ayuda de manera altruista y singular a las víctimas de la persecución nazi. La intensa y conmovedora visita del Santo Padre a este lugar de horror y destrucción ha finalizado con el Salmo 130, el De Profundis, cantado en hebreo por el rabino, y después leído en polaco por un superviviente”.

Francisco ha sido el tercer Papa en visitar los campos de concentración que cobraron la vida de miles de personas, como lo hicieron también sus predecesores san Juan Pablo II y Benedicto XVI.

 

Autor: Dpto. de comunicación y prensa CELAM
Fuente: zenit.org
Foto: L’Osservatore Romano




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