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23 de Noviembre, 2017
Camino a los 50 los de Medellín

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Prensa Celam 21/11/2017. Fue a finales de la década de los cincuenta, precisamente en octubre de 1958, cuando en el conclave convocado después de la muerte de Pio XII, fue electo Angelo Giuseppe Roncalli, quien a su elección se posicionó en la línea de los Juanes tomado el nombre de Juan XXIII. Eran los tiempos de la guerra fría, su pontificado duro apenas cinco años. Publicó las encíclicas Mater et Magistra (Madre y Maestra) que vio la luz en 1961 y la Pacem in Terris (Paz en la Tierra) en 1963.

Pero el Espiritu Santo puso en movimiento la Iglesia cundo Juan XXIII, el Papa bueno, tres meses después de haber salido electo como Pontífice convoco al Concilio Vaticano II, el cual se empezó a preparar inmediatamente y tuvo su realización entre 1962 y 1965.

En Latinoamérica durante esos años nacía el CELAM, exactamente en la I Conferencia de Rio de Janeiro en 1955. Ya para 1964 fue electo presidente Monseñor Manuel Larrain, obispo de Talca en Chile, con don Helder Cámara como primer Vicepresidente. Ellos con el resto de la presidencia dieron inicio a los preparativos para la II conferencia, pero ante la muerte trágica, inesperada, de Monseñor Manuel Larraín acaecida el 22 de junio de 1966, asumió la Presidencia de 1966 a 1972 Monseñor Avelar Brandão Vilela, obispo de Teresina, Brasil. Con él asumió la Secretaría General Monseñor Eduardo Pironio, siervo de Dios, obispo argentino quien en el siguiente periodo pasó a ser presidente.

Fue en este periodo, en el año de 1968 que se concretó la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano llamada “Conferencia de Medellín” por haber sido la ciudad “Paisa” de Medellín la anfitriona que albergó a los participantes a tan importante conferencia de la Iglesia regional.

Roberto Oliveros refiriéndose a ese gran momento de la Iglesia y recordando más de una línea redactada por el CELAM en esa frescura escribía lo siguiente publicado en www.sicsal.net: “Medellín -como habitualmente es conocido este evento-, "ha sido un Pentecostés para América Latina, como fue para la Iglesia Universal un maravilloso Pentecostés el Concilio. …Medellín marca -así lo vislumbraba el Papa (Pablo VI) en su discurso inaugural- una nueva era para nuestra Iglesia... Medellín es un espíritu, una responsabilidad, un carisma, un abierto horizonte de esperanza...", escribían desde el Secretariado General del CELAM en 1973. Medellín sigue vivo en el corazón de la Iglesia más viva de estas latitudes.”

 

Y llegada la fecha de la II Conferencia, Pablo VI voló por primera vez a américa para inaugurar la Conferencia, acto que realizó en la Catedral de Bogotá, asistiendo al Congreso Eucarístico Nacional organizado para esa ocasión y bendiciendo las instalaciones de la sede del primer Secretariado General del Celam.

Roberto Oliveros lo relata así: “en Bogotá. Por primera vez en la historia de la Iglesia, un Papa cruzaba el Atlántico y llegaba a estas tierras de esperanza. No había sido originalmente la capital de Colombia el lugar de su destino, pero circunstancias imprevistas pusieron de manifiesto la delicadeza y la coherencia de este gran Pastor que le llevaron a cambiar de rumbo y le tocó a la sabana de Bogotá desplegarse y acogerlo. Primero, para presidir el XXXIX Congreso Eucarístico Internacional, pre-parado por la Conferencia Episcopal Colombiana. Y luego para inaugurar en la Catedral Metropolitana la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, esperando que ésta "desde el puesto que le compete, ante cualquier problema espiritual, pastoral y social, prestará su servicio de verdad y de amor en orden a la construcción de una nueva civilización moderna y cristiana", concluía Pablo VI en su alocución. Al terminar, agotadas ya sus fuerzas físicas, tuvo todavía arrestos para trasladarse a la sede del Secretariado General del CELAM y bendecir su nuevo edificio, fruto de la generosidad de los católicos alemanes.”

Y luego los participantes se dirigieron hacia Medellín, ciudad que se volvió famosa a nivel mundial por albergar este acontecimiento: “Al día siguiente -pensando algunos obispos que con el discurso de Pablo VI ya estaba resuelta la Conferencia- volábamos a la hermosa ciudad de Medellín, en cuyo Seminario Mayor se desarrollaría la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Allí nos animaría una terna presidencial de mucha altura...”

En total los participantes en la Conferencia de Medellín fueron: “249 personas entre cardenales (8), arzobispos (45), obispos (92), sacerdotes y religiosos (70), religiosas (6), seglares (19) y observa-dores no católicos (9).”

Pablo VI fue el primer Papa que visitó américa y fue al mismo tiempo el primer Papa que visitó, Israel, la “Tierra Santa”, la tierra de Jesús desde que Pedro, el pescador, el Vicario de Cristo, salió de allá, llevado preso a Roma donde padecería el martirio. Probablemente por esta memoria histórica fue que, Francisco, el Primer Papa latinoamericano, tuvo en mente visitar también Israel como sucesor de Pedro.

Adjunto el discurso del Papa Pablo VI de inauguración de la II Conferencia de Medellín en 1968.


Descargue a continuación:

· Discurso inaugural del Papa Pablo VI de la II conferencia de Medellin(4)




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