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08 de Diciembre, 2016
Mártir por el Evangelio: El diario de la Parroquia de San José Pinula

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Huellas de una vida pastoral con olor a Santidad

Dia domingo 4 de diciembre de 1966: “primer domingo en mi parroquia. Tres misas en la sede. Visité Las flores, un pueblecito de muy buenas personas. Visité una enferma.” Estas fueron las palabras que el Padre Hermógenes López Coarchita escribió el sexto día, que para él fue su primer domingo en la nueva parroquia de San José Pinula a donde había sido designado.

De sus manuscritos hay dos libros de diario, a los que él llamó DIARIO de la Parroquia de San José Pinula. Estos manuscritos que son cuadernos de escritura sencillos, nada de construcciones ni elaboraciones, sino la vida cotidiana recogida en pocas palabras, para una memoria que tendría que ser interpretada y en la que se puede oler la gracia que Dios derramó sobre su humilde siervo.

Se guardan dos cuadernos que han sido preparados, analizados e interpretados desde la cotidianiedad. El primero va del 28 de noviembre de 1966, día en el que el Padre Hermógenes llega a la nueva parroquia y va hasta el 17 de noviembre de 1967. El segundo cuaderno va del 7 de enero de 1968 al 15 de enero de 1975. Por aparte se encuentran en el cofre de la memoria guardada por su familia, otra serie de cuadernos titulados “Visita a los enfermos”. En ellos describe la vivencia en el servicio de visita a los enfermos: nombres, rasgos de las personas, lugares y realidades que les rodean.

La edición fue realizada por la Arquidiocesis de Guatemala, cuando era arzobispo de ella Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, Cardenal de Guatemala del 2001 al 2010. El responsable directo de la edición fue el Hermano Marista Santiago Otero Diez, historiador de la iglesia de Guatemala.

“El Padre Hermógenes López Coarchita” – escribió el Cardenal Quezada Toruño, en el prólogo de la primera edición- “fue asesinado el 30 de Junio de 1978, hace 25 años. (La edición se realizó en el 2010).No llegó a cumplir cicuenta años de edad. Podemos decir que le segaron la vida en plena actividad pastoral, en plena juventud. Tenía 24 años de ser sacerdote.” –Y prosiguió el Cardenal- “Todos lo conocimos humilde, reservado, atento, cercano a los niños, a los enfermos, a los ancianos. Su trabajo era de todos reconocido. Hombre de oración y de fe profunda (…) consolaba a todos con el Pan de la Palabra y de la Eucaristía.

El Padre Hermógenes hizo suya la causa de la creación a la que ya le había cantado San Francisco de Asis, y a la que el Papa Francisco nos llama ahora a contemplar, proteger y defender en la Laudato Si. El Padre Hermógenes, como Pastor, defendió junto a los aldeanos de los poblados de Pinula, las fuentes de agua que iban a ser desalmadamente comercializadas mediante despojo a la región.

Al mismo tiempo, tal como lo indicó, Monseñor Rodolfo Valenzuela Nuñez, presidente de la CEG, explicando el contexto histórico de la nación en los años setenta, en la homilía de la misa de la visita de los obispos centroamericanos; “El Padre Hermógenes” -como pastor que cuida a su rebaño – “escribió un telegrama al General Kjell Eugenio Lauguerud García, entonces presidente de Guatemala, solicitándole que debido al sufrimiento y muerte que ocasionaba el reclutamiento militar forzoso, a los jóvenes, suprimiera el ejército Nacional. El padre Hermógenes fue asesinado cuando regresaba de visitar un enfermo el 30 de junio “día dedicado al ejército de Guatemala”.

Su martirio no fue por ejercer una función política, (aunque esta sobre llega a todo humano como decía el Filósofo Platón), sino por ser Pastor de su rebaño. El diario de la Parroquia de San José Pinula escrito a puño y letra del Padre, revela la diáfana tarea sacerdotal, de un pastor que ama entrañablemente a sus hermanos, al estilo mismo de Jesús, el Buen pastor, que derramó su sangre en el Calvario.

 

Departamento de comunicación y Prensa CELAM




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