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08 de Diciembre, 2016
Conferencia de prensa: Centroamérica tierra de mártires

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En el marco de la reunión del SEDAC

Monseñor Julio Cabrera Ovalle de la diócesis de Jalapa en Guatemala y Monseñor Gregorio Rosa Chavez, obispo auxiliar de la Arquidiocesis de San salvador el Salvador, conversaron para los medios de comunicación indicando que Centroamérica es una tierra de Mártires.

Monseñor Gregorio afirmo que el Papa Juan Pablo II fue maravilloso cuando publicó un documento antes del año 2000, y que en ese entonces el Papa indicó que era “importante recuperar la memoria de los mártires, porque los mártires son lo mejor que tiene la iglesia”. Recordó que el concepto básico es “mártir”, en griego, que en español significa “testigo”. Así mismo hizo memoria de una catequesis que Monseñor Romero dio en una celebración de confirmaciones en la cual dijo que “la confirmación es el sacramento del martirio”, explicando que martirio significa testimonio y que todo confirmado debe ser mártir, en el sentido de ser testigo, algunos lo serán hasta derramar su sangre”.

El obispo Rosa Chavez dijo que le gustaba recordar esa catequesis porque “cuando se entiende eso, se descubre que somos iglesia de mártires, es decir de testigos, en general, y de allí salen los mártires, que dan la sangre”, como el Padre Hermógenes a quien esta mañana pudimos conocer mejor, como Monseñor Juan Gerardi y nuestros mártires del Salvador. 

“La Confirmacion _dijo Monseñor Rosa Chavez_ se ha puesto de moda, se valora más, es el sacramento de la juventud, en la linea de “ser capaces de” llevar a Cristo donde hay que llevarlo, incluso yendo contra corriente.”

Recordando el camino que se ha tenido que recorrer para llegar a reconocer canónicamente el martirio de Monseñor Oscar Romero; Monseñor Rosa Chavez afirmó que ya en el 2001, El Papa Juan Pablo II, delante de un grupo de obispos salvadoreños, hablando del caso dijo que “no había que darle tantas vueltas al asunto: “Romero es mártir”. Al día siguiente _volvió a decir Rosa Chavez, estábamos con el Cardenal Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI, quien preguntó por Monseñor Romero indicando que ya el Papa Juan Pablo II había dicho: “Romero es nuestro, es de la iglesia, no permitamos que nos lo arrebaten”. Esta anécdota doble, indica cómo fue madurando en Roma la idea quien es Romero. Él fue acusado de tantas cosas, y de repente se descubre que es un hombre ejemplar en su testimonio de Cristo hasta dar la sangre por El.

Tengo acá en este librito_ recalcó, Monseñor Gregorio_ lo último que dijo Romero antes de morir el día en que lo mataron, fueron sus últimas palabras: “que este cuerpo inmolado y esta sangre derramada por los hombres, nos alimenta también a nosotros para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo.” _  y en ese momento sonó el disparo_.

A la pregunta sobre ¿cómo era la personalidad del Padre Hermógenes a quien se conmemoró esa mañana? Monseñor Julio Cabrera indicó: Me es sumamente  grato poder decir algunas palabras sobre una persona a quien yo conocí perfectamente porque fuimos juntos profesores del Seminario, posteriormente conservamos nuestra amistad cuando él era párroco de San José Pinula y yo canciller de la curia eclesiástica de la arquidiócesis de Guatemala y precisamente por eso el Cardenal Casariego, puso en mis manos el cuerpo muerto del Padre Hermógenes para que con el hermano _hermano de Sangre del Padre Hermógenes López_ lo lleváramos a la morgue como correspondía. De manera que lo tuve en mis manos, cargue su cuerpo, ví en donde penetraron rompiendo su sotana y su cuerpo los perdigones de las balas que le quitaron la vida.

El Padre Hermógenes_ dijo el obispo Cabrera_ se opuso al mal llamado “servicio militar”, se opuso a que los jóvenes sobre todo campesinos fueran agarrados violentamente, aprovechando las fiestas patronales, hacían redadas, eran agarrados y tirados al camión de reclutamiento como si fueran costales y después llevados al cuartel. 

El Padre Hermógenes _indicó Monseñor Cabrera_ defendió la salud de las mujeres. So pretexto de alguna atención médica, eran inducidas a hacer abortos, y de esa manera mantener el control sobre la natalidad, también las esterilizaban sin consentimiento. Pero hay una razón mucho más fuerte por lo cual lo asesinaron: el Padre Hermógenes escribió una carta al Presidente de la República Kjell, Eugenio Lauguerud García pidiéndole que suprimiera el ejército. Esto dá un panorama muy rápido para decir que era un sacerdote que defendía a los pobres y defendía a su pueblo de San José Pinula, y fue por eso asesinado.

En el conversatorio Televisado Monseñor Cabrera indicó que: tanto el obispo Romero como el Padre Hermógenes tienen un paralelismo y son mártires contemporáneos; Hermogenes en Guatemala, en 1978, quizá quedó más en el silencio y Monseñor Romero en 1980 en San Salvador, son testigos de Dios, porque tuvieron un encuentro personal con Jesús, y por eso se convirtieron en sus discípulos y misioneros. Por eso se convirtieron en defensores de la vida.

Ellos_ añadió el obispo Cabrera_ nos invitan a descubrir en esta nueva época, a tener conciencia clara de ser todos enviados, especialmente los laicos, fuimos enviados a este mundo para ser misioneros para que nuestros pueblos tengan vida. La médula de nuestra fe y a lo que el Papa nos invita es al discipulado. Y como discípulos de Jesús, tenemos la obligación de defender, anunciar y promover la vida. Sobre todo la Iglesia en américa latina y en Centroamérica tiene la obligación de poder procurar de ser voz, y no solo ser voz sino ayudar a que los que son más pobres, los que tienen menos posibilidades de expresarse lo puedan hacer. Que descubramos el gran potencial que tenemos en los pobres que son campesinos e indígenas para que desde ellos pueda venir una voz fuerte, que siguiendo a Jesús, trabajando en comunidad, trabajando como iglesia podamos tener una vida más digna para todos _concluyo Monseñor Cabrera_.

Monseñor Romero _recordó,  Rosa Chávez_ dijo el 11 de noviembre de 1979: quisiera aclarar que aunque he recibido amenazas de muerte, les pido oraciones para ser fiel y asegurarles que no abandonaré a mi pueblo, que correré con él todos los riesgos que mi ministerio me exige. Igual en los mártires de Guatemala hay esa conciencia de que hay que acompañar al pueblo. Igual como con  Romero, vimos esta mañana en San José Pinula a un pueblo que empujó a su pastor, pero al mismo tiempo se sintió acompañado, arropado por ese pueblo. Así mismo Monseñor Romero, en la última misa que celebró no tuvo acólitos, no tuvo lectores, seguramente presentía el peligro y quiso proteger a todos. También cambió las lecturas propias del día y seleccionó a San Juan 12, donde se habla de que “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no produce fruto”.

Vivimos dijo Romero_ así lo recordó Rosa Chávez_ muy afuera de nosotros mismos, son pocos los hombres que entran dentro de sí, y por eso hay tantos problemas. Por eso hay como una celda íntima donde Dios baja a solas a platicar con el hombre, y es allí donde el hombre decide su propio destino, su propio papel en el mundo. Si cada hombre de los que estamos tan emproblemados, entrara en esa celda y hablara con Dios que nos habla en nuestra propia conciencia, cuanto podríamos hacer por el ambiente, la sociedad y por la familia.

Terminó Monseñor Gregorio recordando una Reflexión del Papa Francisco en la que dice: hay una juventud conectada, pero incomunicada. Conectada con las nuevas tecnologías, pero desconectada del mundo. Por eso tenemos gente conectada pero no comunicada con los demás y menos comunicada con el Señor. En este sentido los mártires hablan a los jóvenes, porque los mártires estaban conectados con Dios.

 

Departamento de comunicación y Prensa CELAM
Foto: SEDAC




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