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06 de Marzo, 2017
Una Iglesia pobre para los pobres

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Énfasis para el 2017 del Plan Global CELAM.

El plan global de este cuatrienio avanza en torno a cuatro énfasis: “Una iglesia en salida, año 2016. “Iglesia Pobre para los pobres” año 2017. En conversión pastoral” año 2018. “Iglesia en diálogo con el mundo” año 2019.

Estos énfasis marcan un acento para cada año, sin descuidar los demás aspectos del objetivo general y los específicos de dicho plan global.

El Plan global del CELAM es la guía que orienta todo el quehacer de presidencia, secretaría general, los departamentos y las escuelas. Se trata de responder a la realidad de la iglesia y pueblo latinoamericano y caribeño desde la perspectiva de la reflexión teológica que ilumina la realidad para responder desde los programas, proyectos y acciones.

“Se constata _ afirma la iglesia en el marco de la realidad_ una realidad compleja, por esta razón hemos seleccionado seis núcleos problemáticos que nos resultan significativos para nuestros pueblos: la justicia social, el cuidado de la creación, la construcción de la paz, la migración, las culturas urbanas y la integración continental.”(No.8 del plan global)

Así mismo el documento del plan Global afirma que “en el marco de la justicia social, tenemos que denunciar entre otros, los siguientes atropellos a los derechos humanos: inequidad, brecha social y empobrecimiento crecientes, sub-empleo y desempleo, la falta de leyes justas, políticas clientelistas y modelo económico basado en la economía de mercado, que conduce a la exclusión social”. (No 13, plan global.)

El texto del plan global cita el llamado del Papa Francisco cuando habló pidiendo que la iglesia sea una iglesia Pobre para los pobres:

Para la iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga su primera misericordia. Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener los mismos sentimientos de Jesucristo” (Flp 2 ,5). Inspirada en ella, la iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una “forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la iglesia”. Esta opción –enseñaba Benedicto XVI- está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza,- por eso quiero una iglesia pobre para los pobres.”

“La preferencia divina” es por tanto la opción preferencial de la iglesia que animada por el CELAM peregrina en América latina.

El Secretario General Monseñor Juan Espinoza al referirse al énfasis de Iglesia “pobre los pobres” indica que:

 “Iglesia pobre para los pobres” es uno de los sueños del Papa Francisco y que el CELAM también hace suyo. En este año 2017, siguiendo el itinerario marcado por el objetivo general del Plan Global 2015-2017 queremos hacer énfasis en el rico significado de esa frase y en las implicaciones concretas que ese concepto teológico tiene en la acción pastoral de la Iglesia. En cada uno de los 7 Departamentos y el CEBITEPAL se ha hecho el intento de identificar quienes son los pobres y cómo podemos acercarnos a ellos para interactuar y juntos buscar caminos de dignificación y crecimiento integral. Los pobres, al mismo tiempo que necesitan de nuestra caridad cristiana, tienen mucho que enseñarnos. El Obispo de Roma, nos dice: “Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia” (EG, 198).

El Secretario General al reafirmar el acento del CELAM para el año presente 2017 dice que:

“El CELAM se propone en este año impulsar juntamente con las Conferencias Episcopales un trabajo pastoral que tenga como principales destinatarios a los pobres. Es necesario que todos los bautizados, discípulos misioneros de Cristo, abramos los ojos y descubramos su rostro en los pobres y les prestemos nuestra voz en sus causas. Es el momento de acercarnos a los más vulnerables y marginados; los pobres están cerca de nosotros, quizá en nuestra misma familia, entre nuestros vecinos o compañeros de trabajo, ellos viven en la calle; seamos sus amigos, escuchemos sus aspiraciones y aprendamos de la sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos (cfr. EG, 198).

La iglesia no puede ser indiferente y de hecho no lo es insiste el Secretario General indicando y haciendo el llamado a que: “No seamos indiferentes a sus clamores y corramos gustosos a compartir con ellos la riqueza que Dios nos ha dado. El mundo necesita hoy de este signo y testimonio por parte de la Iglesia: su amor verdadero y misericordioso por los más pobres, a ejemplo del Maestro, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.”

 

Autor: Departamento de comunicación y Prensa CELAM

Fuente: CELAM




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