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24 de Marzo, 2017
Editorial No 140

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El espíritu del Evangelio fluye en la iglesia latinoamericana.

Todavía asusta vivir la radicalidad del Evangelio, comentó un obispo al recordar algunas discusiones que surgen al proponer algunos conceptos sociológicos, teológicos y bíblicos que tienen que ver con la radicalidad del Evangelio a la que Jesús invita a sus seguidores.

Para el logro del objetivo general para el presente cuatrienio, el CELAM matiza “una Iglesia en Salida misionera”, “pobre para los pobres”, “en conversión pastoral”, y “en diálogo con el mundo”.

No se trata de una moda para cada año, sino profundizar durante un año para vivirlo siempre, en especial a lo largo del cuatrienio. Los valores del Evangelio no son algo que se vive como moda, sino como fuente de vida. Para una vida más justa en la tierra así como Dios la quiso y como fuente de vida eterna como lo propone Jesús en la Parábola de “Lázaro y el rico epulón”.(Lc 16,19-31)

El Nuncio apostólico del Papa, en Colombia presentó en la homilía de la misa inaugural del encuentro de los organismos del Celam con los Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales de América latina que incluye el Caribe, algunos fundamentos bíblicos teológicos de lo que significa una iglesia pobre para los pobres.

Desde el día en que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio fue presentado como el Papa sucesor de Pedro, casi 2 mil años después, un aire del espíritu Evangélico sopló en los corredores vaticanos, cuando otro Cardenal amigo del nuevo Papa le dijo: “no te olvides de los pobres”. Desde entonces el Papa lo ha tenido muy presente, no solo como discurso sino como realidad iluminada por la presencia del Espíritu de Dios.

Haber elegido el nombre de Francisco, por primera vez en la historia de la Iglesia y del papado, para el nuevo Papa no significaba impresionar a un mundo encandilado y lleno de crímenes y desigualdades injustas. Realidades que para multitudes significa vivir en las periferias de la miseria de la vida, como Lázaro el mendigo de la Parábola del Evangelio Según Lucas. Elegir ese nombre muestra al mundo la verdadera propuesta de Jesús para todo hombre y mujer que viene a esta tierra: que los bienes de la tierra sobreabundan, que somos responsables del cuidado del planeta para nuestro propio bien, y siguiendo con lo anunciado por los anteriores papas, que los bienes de la tierra deben dar vida a todos; que la vida de todo ser humano incluyendo los descartados tiene dignidad, que debemos con la obra del amor del Evangelio desmantelar los sistemas de muerte que producen guerras por avaricias desmedidas y con ello comercio de armas y otros grandes males. Esta figura de San Francisco que el Papa expone al mundo y a nosotros, nos hace preguntarnos: ¿para qué sirve la riqueza acumulada a precio de tanto crimen y muerte?

Francisco, - como firma sus escritos- ha puesto frente a la mirada del mundo las realidades que siempre han estado allí gritando, clamando a Dios. La pobreza es sana cuando significa desprendimiento y libertad tal como lo propuso Cristo, y solo desde ese testimonio que grita al mundo como el de Francisco de Asís, se puede proclamar el misterio del amor de Cristo para todos y construir el mundo de hermanos signo del Reino.

El Papa Francisco es el nuevo Pedro, y no nos pide optar por los pobres como una moda, pues ya lo había pedido la Conferencia de Medellín en 1968 en América Latina, mucho antes lo pidieron varios Santos Padres del primer siglo del cristianismo, y más adelante lo pidió San Francisco de Asís, San Vicente de Paul y posteriormente Santa Teresa de Calcuta, y tantos otros en la historia de la Iglesia. Y sobre todo originariamente, primero lo pidió Cristo que es el modelo y Señor de la Iglesia.

Cuando el Papa pide “quiero una Iglesia pobre para los pobres”, no lo hace por que sea el Papa que llegó de los confines del mundo, de América latina, sino porque él es Pedro que sigue el trazo del camino de Cristo. El mismo que se remarcó con el Concilio Vaticano II desde Juan XXXIII hasta Benedicto XVI, el papa Emérito, antecesor, que con la oración acompaña a la Iglesia.

El Papa pide una Iglesia Pobre para los pobres, porque si no lo es, la Iglesia se queda sin Evangelio, sin Reino de Dios y sin Espíritu. El Papa no pide a la Iglesia vivir a ese grado el Evangelio en los tiempos actuales, porque sea el Papa que llegó “desde los confines del mundo” (América latina), sino sobre todo, porque “él es Pedro”.

Recorrer este itinerario requiere conversión tanto personal como pastoral, porque ese es el camino de la cruz que lleva a la Gloria de Dios, que en la tierra, esa Gloria es como dijo San Irineo que vivió hasta el año 202:«La vida en el hombre es la gloria de Dios, la vida del hombre es la visión de Dios.» y Aparecida afirma desde el Evangelio “una vida y vida en abundancia”.

Por todo ello, el Celam invitó al teólogo Latinoamericano Limeño, Gustavo Gutiérrez para dictar una conferencia, que marcó el camino que la iglesia vive desde hace ya varios siglos y en muchísimos lugares del mundo y de América latina como lo constataron varios obispos.  Sin embargo en muchos otros lugares de américa latina y del mundo, la iglesia no va por ese camino y por eso requiere de conversión.

Le ofrecemos en esta edición la realidad del mundo de la Iglesia y los pueblos en América latina, marcada por el dolor de la cruz de la violencia, en la vida de tantos niños, adolecentes; jóvenes, hombres, mujeres y ancianos. Sin embargo las notas de esta edición muestran con firmeza el compromiso de la Iglesia y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que con su esfuerzo tenaz hacen presente el Reino de la vida, lo cual es una gran luz  de esperanza encendida.

Les estamos deseando una buena cuaresma, camino hacia la pascua de Cristo, que es vida plena y le invitamos a la lectura del Noticelam 140.

Atentamente,

Equipo Noticelam




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