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05 de Febrero, 2014
AMERINDIA

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"Amerindia es una red de católicos de las Américas, con espíritu ecuménico y abierto al diálogo y la cooperación interreligiosa con otras instituciones". Con sus publicaciones, asesorías y espacios formativos -congresos, seminarios y talleres teológicos, entre otros- mantiene la herencia de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida.

 Ante la sorpresiva noticia del fallecimiento del jesuita brasilero João Batista Libânio, el pasado 30 de enero en Curitiba, cuando se encontraba predicando un retiro a un grupo de profesores y coordinadores del colegio Sion, AMERINDIA, a través de su portal de noticias, dio a conocer el testimonio del padre Juan Hernández Pico, sj.

Con motivo de la Pascua en el día de hoy del Padre Joao Batista Libanio compartimos las palabras del P. Juan Hernández Pico sj de El Salvador.

Pascua del Padre João Batista Libânio

Prezado P. Socio: Perdone por que le escriba en español. 

Quiero unirme con mucha fraternidad y compañerismo al dolor de la Provincia Central de Brasil, de la FAJE y de la parroquia de Belo Horizonte donde trabajaba pastoralmente y de toda la Iglesia de América Latina por la muerte del P. João Batista Libânio. Lo conocí en no pocos encuentros de teólogos de la liberación. La última vez que estuvimos juntos fue en el Congreso de Teología de São Leopoldo en la UNISINOS, en octubre de 2012. Y nuestra amistad y colaboración quedó grabada en una fotografía de 21 compañeros, donde también estaba su primo hermano, Frei Beto.

Anteriormente lo escuché personalmente en el V Congreso Mundial de Vida Religiosa, también en octubre (¿o noviembre?) de 2004. Su "palestra" sobre los desafíos de la vida religiosa en el siglo XXI se me grabó como profunda y creativa, así como llena de espíritu. Eso fue Libânio, antes de que el Padre General Adolfo Nicolás, lo llevara a consigna para todos los jesuitas: un teólogo creativo, profundo y lleno de espíritu, y eso en innumerables contribuciones a la teología y a la visión del mundo moderno. Todavía recuerdo lo que nos reconfortó en los años 80 su libro sobre “discernimiento político”. En el Congreso de Teología Latinoamericana de São Leopoldo, antes referido, tuvo la ponencia final de síntesis y mirada al futuro, y lo hizo paseando por el escenario, con una fuerza y un sentido del humor, además de su proverbial creatividad, profundidad y espiritualidad, que apenas podía preverse un final tan cercano de su vida.

Creemos en la resurrección de los muertos y en la comunión de los santos. Por ambos capítulos de nuestra esperanza, sabemos que sigue cerca de nosotros, probablemente con más humor que antes, invitándonos a seguir a Jesucristo profunda y creativamente mientras el Espíritu aliente en nosotros la vida histórica. Después, volveremos a estar con él. Mientras tanto su aporte teológico y humano, más teológico por tan humano, perdura en nosotros, compañeros suyos. Todo de ustedes, 

Juan Hernández Pico, SJ.

 

Enlaces para ampliar información:

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA

   




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