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05 de Febrero, 2014
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Tomamos para este miniresumen una noticia referida a Guatemala como ejemplo de su abordaje periodístico cuando la lupa se pone sobre nuestra América. 


Guatemala: Construir la paz con solidaridad, justicia y caridad

Llamamiento de los obispos en un país con una tasa de 34.7 homicidios por cada cien mil habitantes.

Jaime Septién

Foto: Instituto Secular Vita et Pax

La Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) al concluir su Asamblea Plenaria, ha dirigido un mensaje a los fieles y a quienes quieran construir un país en paz y fraternidad, en el que invitan a trabajar juntos para enfrentar los grandes desafíos que pesan sobre el país centroamericano.

Este mensaje de la CEG, que encabeza monseñor Rodolfo Valenzuela Núñez, obispo de la diócesis de La Verapaz, constituye un llamado importante a la construir la paz en uno los países con mayores tasas de violencia y criminalidad de América Latina, con 34.7 homicidios por cada cien mil habitantes.

País de contradicciones

Citando al Papa Francisco, los obispos de la CEG constatan el proceso deshumanizador que vive el país centroamericano y subrayan que "este proceso (...) se da contradictoriamente en un país en el que la mayoría se considera creyente en Cristo Jesús".

La percepción de los obispos guatemaltecos es la percepción común: que Guatemala es un país "de contradicciones, de polarizaciones, de antagonismos y conflictos, de descontento y desilusión que deben ser resueltos con celeridad para evitar caer en el fondo del abismo de la desesperación".

En este contexto tres cuestionamientos preocupan a los prelados guatemaltecos: "¿Podremos con nuestras fuerzas vencer estas realidades negativas que impiden que alcancemos la paz? ¿Cómo llenar las profundas ansias de una vida plenamente humana de los guatemaltecos y guatemaltecas? ¿Qué debemos hacer los creyentes en Jesús y todos cuantos tienen buena voluntad para ajustar la realidad guatemalteca al Plan de Dios?"

La respuesta desde el Evangelio que dan a estos cuestionamientos los obispos de la CEG va dirigida desde la paternidad de Dios, su amor manifestado a través de Jesús al enfrentamiento de las vicisitudes actuales por parte de los cristianos en Guatemala: "emprender el camino de la fraternidad que es el camino de la paz verdadera, fundamentada sobre la fe, la justicia, la verdad, la libertad y la solidaridad".

Tres deberes esenciales

¿Qué hacer para emprender este camino?, se preguntan los obispos guatemaltecos. Cumplir, dicen, tres deberes fundamentales: el de la solidaridad, el de la justicia social y el deber de la caridad.

El deber de solidaridad: exige trabajar por quienes son los más desfavorecidos, "muchas veces considerados inútiles", marginados y excluidos de condiciones de vida acorde a su naturaleza de personas: "los campesinos sin tierra, los indígenas discriminados, las mujeres abandonadas que también son víctimas de la violencia, las familias empobrecidas y desintegradas, los ancianos, los desempleados, los jóvenes sin oportunidades, las madres solteras, los enfermos sin asistencia médica, los niños y niñas desnutridos, los que no tienen que comer, y tantos otros que sufren las consecuencias de la pobreza y miseria".

En cuanto al deber de justicia social, éste "implica cumplir con las obligaciones ciudadanas exigidas por un Estado de derecho fundamentado en los valores éticos, en la justicia y realizar cada quien el rol que ocupa en la sociedad", dicen los obispos guatemaltecos, quienes a continuación enlistan una serie de deberes de justicia social en los diputados, el poder ejecutivo, los órganos judiciales, el empresariados, los trabajadores, los terratenientes y la propia sociedad civil.

"En una palabra –enfatizan los prelados guatemaltecos en su comunicado con fecha del 31 de enero--, este deber de justicia social abarca todas las actividades y funciones de quienes formamos esta sociedad guatemalteca, incluidos quienes tienen deberes pastorales en su condición de clérigos o de pastores de denominaciones cristianas no católicas, al ser promotores de la unidad y el respeto mutuo"

En el tercer deber, el de la caridad universal, los obispos de la CEG recuerdan las palabras de Pablo VI quien en su encíclica El Desarrollo de los Pueblos dice que la caridad "implica la promoción de un mundo más humano para todos, en donde todos tengan algo que dar y recibir, sin que el progreso de unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros".

"Estamos convencidos que el cumplimiento de estos tres deberes promoverá una sociedad guatemalteca en paz y bienestar" concluyen diciendo los obispos de la CEG.

Enlaces para ampliar la información:

VIRGINIA BONARD 

   




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