Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
26 de Febrero, 2014
DEPARTAMENTO DE VOCACIONES Y MINISTERIOS

Entrevista con el P. Gabriel Villa, Secretario Ejecutivo DEVYM/OSLAM (I PARTE): "La Iglesia toda es responsable de las vocaciones"

Imprimir
Imprimir

Desde el 2012, el P. Gabriel Ángel Villa Vahos es el Secretario Ejecutivo del Departamento de Vocaciones y Ministerios del CELAM (DEVYM) y de la Organización de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM). El P. Villa es colombiano y pertenece a la arquidiócesis de Santa Rosa de Osos. En dialogo con NOTICELAM compartió en qué consiste el servicio que el DEVYM y la OSLAM ofrecen a la Iglesia latinoamericana.

¿Por dónde transitan hoy las acciones de animación del DEVYM y de la OSLAM?

El DEVYM, que está conformado por una comisión episcopal presidida por monseñor Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín (Colombia), junto con otros obispos que representan cada una de las regiones del Continente, se propuso descubrir cuáles son los desafíos de la formación de los agentes de pastoral, y de acuerdo con estos desafíos se elaboró un proyecto que tiene cuatro programas.

¿Cuáles son esos cuatro programas?

El primero tiene que ver con la conversión personal de los agentes de pastoral. El segundo se refiere al fortalecimiento de la identidad eclesial y la espiritualidad específica de las distintas vocaciones. El tercero con la renovación humana, espiritual y pastoral de los agentes. Y el cuarto tiene que ver con la articulación y el espíritu de comunión con los diversos organismos eclesiales.

¿En qué consiste la conversión personal de los agentes de pastoral?

Este programa hace eco a una apreciación de Aparecida, según la cual muchos de los que llegan al ministerio muchas veces no han hecho el paso a una conversión personal a Jesucristo, y por lo tanto, el ministerio se ve muy debilitado. Por eso, queremos hacer algunos itinerarios que ayuden a renovar la iniciación cristiana en los que son candidatos a desarrollar alguna vocación específica en la Iglesia. En eso estamos trabajando en este cuatrienio. 

¿Qué nos puede compartir sobre el segundo programa, sobre el fortalecimiento de la identidad eclesial y la espiritualidad específica de las distintas vocaciones?

Tiene que ver con unos cursos que generalmente el DEVYM, junto con la OSLAM, lleva a cabo con cierta periodicidad: cursos para formadores de seminarios –cada año se hace, por un mes–, cursos para directores espirituales de seminarios –se hace cada dos años–, y cursos para directores de propedéuticos –cada cuatro años–. Además se inició una experiencia. Se hizo el primer curso para rectores de seminario. Se tiene previsto que en el 2015, para concluir el cuatrienio, se haga el segundo curso para rectores de seminario.

¿A qué se refiere el programa de renovación humana, espiritual y pastoral de los agentes?

Este programa se refiere a la pastoral sacerdotal. También tiene que ver con unos itinerarios que se están elaborando para ayudar, por edades, a la formación permanente integral de los agentes. Es decir, a quienes están en la Vida Consagrada u ordenados como sacerdotes a que tengan unos espacios para su renovación en la parte humana, espiritual, académica y pastoral misionera.

¿Cómo se realiza la articulación con otras instancias eclesiales?

Este asunto, que corresponde al último de los programas que se están impulsando, se enfoca a la creación y al fortalecimiento de lazos de comunión con otras instancias como la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), la Confederación de Institutos Seculares de América Latina (CISAL), y otras instituciones que a nivel de América Latina tienen incidencia en el trabajo vocacional.

¿Cuáles son los factores que intervienen en la actual “crisis vocacional”?

Un primer impacto es el de los cambios socio-culturales que estamos viviendo, que como lo decía el papa Benedicto XVI, se caracterizan por el relativismo, el subjetivismo y el desbordamiento de la información, entre otros. Todo esto lleva a que a veces se desfigure la imagen de Dios, de la Iglesia, del sacerdote, y estos cambios hacen que para un joven no resulte atractiva la vocación sacerdotal.

Otro factor es la familia. Por una parte, hoy la familia ha disminuido el número de los hijos y, por otra, no hay una formación religiosa ni espiritual en el seno de la familia y la misma conformación de la familia ha variado. Muchos hijos crecen sin sus padres y estos cambios han hecho que la fragilidad de la familia redunde en la fragilidad vocacional. A esto se suma que, desde el punto de vista económico, la vocación sacerdotal no resulta atrayente para muchos. La violencia y la descomposición social en América Latina, también son factores que intervienen en la llamada “crisis vocacional”.

Finalmente, destaco el tema del urbanismo. Anteriormente muchas vocaciones provenían de ambientes rurales, pero hoy la mayoría de la población vive en la ciudad, donde hay más dificultades para que el llamado sea más perceptible.

¿El II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, que se desarrolló en el 2011, arrojó algunas luces al respecto?

El documento conclusivo del II Congreso recoge muchos elementos de Aparecida y de la Exhortación Apostólica sobre la Palabra de Dios, se unen a la pretensión de crear una cultura vocacional. La Iglesia toda es responsable de las vocaciones: las diócesis, las parroquias, los centros educativos, los padres de familia y todos los bautizados, desde su misión específica.

¿Qué papel compete a la pastoral vocacional?

Lo importante es que comprendamos que la pastoral vocacional es un asunto transversal a toda la pastoral de la Iglesia. Es decir, la catequesis, por ejemplo, debe tener un tinte vocacional, no solamente en el sentido específico del ministerio, sino asumiendo que cada uno es discípulo y misionero. Lo mismo se podría decir de la pastoral familiar, la pastoral social y todas las pastorales, en general.

En este sentido, hoy cobra un gran valor la insistencia sobre el encuentro personal con Jesucristo que, como se ha dicho, no consiste en adherirse a una idea o a una teoría, sino a una persona que ofrece un aire nuevo, un modo nuevo de vivir y asumir la vida. 

La transversalidad de lo vocacional, en todas las pastorales, y el encuentro personal con Jesucristo son, entonces, una necesidad para poder dar el empujón vocacional que necesita hoy América Latina.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA




Documento sin título