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12 de Marzo, 2014
VENEZUELA

Entrevista a monseñor Ubaldo Ramón Santana Sequera, arzobispo de Maracaibo, estado de Zulia

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"Hay un sector de la población que tiene desconfianza por las instituciones y los poderes públicos"

Escasez de alimentos básicos, inseguridad, inflación, son algunos de los argumentos de los estudiantes que se manifiestan en contra de la política del gobierno nacional de Venezuela. Según su punto de vista, ¿esto es así?

Efectivamente, las consignas que los manifestantes —principalmente estudiantes—enarbolaron en sus diversas marchas y protestas son ésas.

Así iniciaron ellos su reclamo porque sentían que eso estaba afectando tres áreas fundamentales de la vida del país y la vida de muchas personas.

Ellos no están protestando porque les afecte a ellos solamente sino que afecta a sus familias, a todas las instituciones y a todo el país en general.

En su opinión, ¿cuándo derrapa el conflicto y pasa de una manifestación pacífica a una situación de tensísima violencia?

Intervinieron diversos factores.

En primer lugar la intromisión de grupos armados que causan muertes muy certeras por los disparos que realizan, causan también heridos.

Por otra parte, la represión exagerada de las fuerzas del orden al controlar y reprimir; golpean y establecen allí una forma de conducta totalmente exagerada.

Eso exacerba los ánimos de un sector de los que están manifestando y aunque no todos están de acuerdo con las fórmulas que se han utilizado, de valen de maneras violentas de reaccionar como lo son, por ejemplo, las famosas barricadas o guarimbas.

¿Qué son las barricadas o guarimbas?

Son estrategias utilizadas por algunos grupos que consisten en cerrar de forma casi simultánea las principales calles de la ciudad para impedir tanto la salida como el acceso de las fuerzas de seguridad dentro de las áreas más convulsionadas. Están hechas de cantidad de desechos, de todo lo que pueden encontrar en las calles: pancartas, árboles, vallas publicitarias, bolsas de basura. Sumemos el uso de los famosos "miguelitos": son unos clavos envueltos que impiden el paso de los vehículos.

¿Como evalúa usted la situación en Venezuela hoy en relación a las protestas callejeras tomando en cuenta el saldo de 21 muertos, más de 300 heridos y cerca de un millar de detenidos contados hasta la fecha?

Lo que está allí de manifiesto es un profundo descontento de un sector de la población que siente que no ha sido tomada en cuenta. Y también de lo que considera errores serios en la conducción económica, social y política que han generado el desabastecimiento, sin lograr controlar la inseguridad civil, restringiendo las posibilidades de manifestar e informar a la población en general de lo que se está viviendo.

Eso significa que hay como una expresión fuerte, muy fuerte, de no querer continuar en esas condiciones. Es verdad que hay muchos venezolanos que se han ido en estos últimos años. A la mayoría que se queda se les ha acabado la paciencia y han esperado con ansiedad que se produjeran cambios serios que resolvieran estos problemas y ven que no se dan.

Sienten que hay problemas fundamentales en el país, que hay necesidad de rectificar —por parte de los gobernantes— la manera en que están resolviendo y lo están manifestando de este modo porque no han encontrado otra forma de expresarlo.

Tenemos que decir también que esto proviene de la desconfianza que hay en este sector poblacional hacia las instituciones y los poderes públicos que consideran que no tienen la suficiente autonomía e independencia como para ser instancias a través de las cuales ellos puedan canalizar sus reclamos y ser debidamente atendidos.

¿Cuál su opinión con respecto a la constitución de la Conferencia de Paz convocada por el presidente Nicolás Maduro como forma de contrarrestar la violencia desatada desde mediados de febrero en distintos puntos del territorio venezolano?

Evidentemente que la Conferencia de Paz propuesta por el presidente es una respuesta que ha sido tomada en cuenta de hecho por una parte del sector económico pero que ha sido hasta ahora ignorada por los demás.

Y creo que no es considerada porque la perciben insuficiente. De hecho, uno de los dirigentes connotados del gobierno manifestó públicamente que era necesario que el mismo gobierno diera también otras muestras que les garantizaran a los que iban a sentarse a esa Conferencia de Paz que iban a ser tomados en serio, que esa Conferencia no iba a ser utilizada como una fórmula dilatoria para sentarse en comisiones, en mesas de trabajo donde no se iban a llevar a cabo verdaderas reformas a los problemas que están buscando resolver.

Eso es lo que, creo, ha enturbiado el clima, provocando esta falta de confianza y esta falta de otras acciones concomitantes del gobierno para ganarse justamente la confianza de estos sectores que protestan. Una fórmula como ésta es difícil que sea tomada en cuenta por todos.

¿Pueden los distintos credos, en este contexto, contribuir al diálogo y la paz? ¿Lo ve posible?

Sí. La Iglesia Católica junto con las demás Iglesias cristianas y demás expresiones religiosas en el país, hasta este momento no se han sentado juntas para ofrecer, o discutir o analizar de qué manera pueden contribuir juntas a avanzar en la búsqueda de una solución.

Pero creo que, de una u otra manera, en distintos ámbitos donde se analiza esta situación, hay disposición de partes para encontrar soluciones. Si se reuniesen no lo harían para ofrecerse como intermediadoras, aunque algunos grupos han solicitado que la Iglesia Católica se ofrezca o sea la intermediadora. Es posible que esto se pueda hacer.

Sin embargo, la Conferencia Episcopal Venezolana, a través de sus voceros, no ha querido expresar públicamente su disposición porque ha sentido que no goza de la confianza del gobierno para realizar esta labor.

Sin querer entrar a jugar este rol directo, no hay duda de que junto con los demás credos y organizaciones religiosas del país se pueden dar pasos importantes para contribuir a la solución de los conflictos presentes.

¿Qué le inspira el Papa Francisco ante su primer año de pontificado?

El Papa Francisco es una parábola viviente de la Buena Noticia del Evangelio. Él encarna completamente para nosotros, para mí, en este momento, la mejor expresión de cómo podemos hacer viva y concreta la Buena Noticia de nuestro Señor Jesucristo.

Como decía el Papa Juan XXIII: es un verdadero aire fresco que entra por nuestras ventanas, por donde estamos acostumbrados a asomarmos para ver tantas calamidades y tristezas.

Él con su presencia y con su palabra, sus gestos proféticos nos levanta el ánimo, nos insufla esperanza, nos hace descubrir que tenemos mucho que decir y mucho que hacer como Iglesia de Jesucristo para levantar los corazones afligidos y llegar hasta donde están los más pobres y desposeídos para hacerlos de nuevo protagonistas y sujetos de la evangelización de nuestro continente.

¿Tuvo contacto personal con él?

Sí. Tuve la oportunidad de saludarlo en Río de Janeiro en el encuentro que tuvimos en agosto del 2013 los obispos del CELAM al finalizar la JMJ. Y me alegró muchísimo verlo. Tenía muchas ganas de volverlo a saludar después de haber trabajado con él en la Conferencia General de Aparecida (2007).

Me sorprendió mucho el Papa: yo me imaginaba que él iba a estar más cansado, apurado al finalizar esa agotadora jornada de trabajo con los jóvenes. Y al contrario: me pareció que se encontraba muy a gusto con nosotros. Nos saludó, conversó con muchos de nosotros personalmente. Me alegró mucho porque al dirigirse a mí me llamó por mi nombre, me saludó con mucho cariño y me preguntó por mi salud lo que significaba que estaba completamente claro, con una memoria formidable y con un gran sentido de contacto personal.

VIRGINIA BONARD

N. de la R.: Para que esta nota fuera posible —aun en el marco de las múltiples reuniones de la Asamblea del CELAM que se está llevando a cabo en Bogotá, Colombia, hasta el 14 de marzo— trabajaron: Sonia del Pilar Gallardo, Martha Patricia León y Daniel Cabaña proporcionando una sólida plataforma digital desde Episcopo.Net

Mons. Santana nos comentó al finalizar la entrevista: "Me gusta mucho haber tenido esta conversación, saludo a Daniel y me parece formidable a plataforma que nos ofrece Episcopo.net. Espero poder utilizar mucho más para poder amar una red fuerte, de comunión y participación con todos mis demás hermanos obispos". 

Un avance de esta entrevista fue publicado por la Agencia de Noticias ZENIT.




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