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03 de Abril, 2014
CONFERENCIA EPISCOPAL DEL BRASIL

La Iglesia brasilera aprueba Directorio de Comunicación. Entrevista con Dom Dimas Lara Barbosa, presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para la Comunicación de la CNBB

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Después de más de 13 años de investigaciones, análisis y prácticas de comunicación, el pasado 13 de marzo el Consejo Permanente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) aprobó el Directorio de Comunicación para la Iglesia de Brasil. En diálogo con Noticelam, Dom Dimas Lara Barbosa, presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para la Comunicación, de la CNBB, comparte cómo fue su proceso de elaboración, cuáles son las principales temáticas que se abordan y cómo se sitúa hoy la Iglesia brasilera ante los desafíos de la cultura digital.

¿Cómo entiende la iglesia brasilera la cultura digital?

Hemos realizado varios cursos, seminarios, congresos y, particularmente, encuentros nacionales de agentes de comunicación, con la asesoría de algunos especialistas, para profundizar y entender cada vez mejor la cultura digital. En pocas palabras podemos decir que estamos de acuerdo en que el Internet y los medios de comunicación social ya no son simples instrumentos, sino que son un ambiente donde las nuevas generaciones prácticamente crecen y son formadas. Esto genera una nueva visión de mundo, una nueva lógica, un nuevo lenguaje, que es preciso entender y en el cual es necesario traducir el mensaje del Evangelio. Por eso hemos hecho un esfuerzo de penetrar en esta cultura.

¿Cómo se está abordando la comunicación digital de la fe?

Yo diría que en Brasil apenas estamos comenzando a trabajar este asunto. Algunos grupos se han ido adelantando, como es el caso de jovens conectados [jóvenes conectados], aunque los primeros que iniciaron con la evangelización en Internet, hace unos doce años, fueron canção nova [canción nueva]. Después aparecieron las redes sociales y una serie de portales y grupos que están haciendo un esfuerzo de convergencia a través de las mídias. Hoy tenemos en Brasil mucha gente usando sites, blogs, y enviando mensajes por las redes sociales, pero no tenemos aún la costumbre de trabajar en red y es poca nuestra experiencia en elaborar contenidos adaptados para la cultura digital. Nuestros granes desafíos ahora, yo creo que son justamente en estas dos direcciones: aprender a trabajar articulados, en redes, y aprender a producir contenidos de calidad y que sean adecuados para la cultura digital.

En la radio y en la televisión nosotros tenemos una experiencia un poco mayor. Tenemos varias redes de radio que se conectan en cadena para transmitir el mensaje del Evangelio, particularmente la Rede Católica de Rádios, la RCR. Las TV que ya son ocho de alcance nacional y otras más que están surgiendo a nivel diocesano y local, también están comenzando a ayudarse a nivel de contenidos y es muy común hacer convenios para transmitir eventos. Ahora está surgiendo la idea de hacer una red católica de TV, como ya se ha hecho con la radio, que también haga posible la auto-sostenibilidad. Sin embargo, cuando se habla de las redes sociales y de la cultura digital, ahí es donde yo siento que apenas estamos comenzando.

Con relación al directorio de comunicación que acaba de ser aprobado, ¿cuál fue el camino recorrido para su elaboración?

El directorio demoró bastante. La CNBB organizó en la década de los 90 una Campanha da Fraternidade sobre comunicación. Después de esto, fue creciendo la conciencia de la importancia de la comunicación, tanto así que además de la comunicación institucional, que es hecha por la asesoría de prensa de la CNBB, fue desarrollándose una comisión amplia que trabajaba en cultura, educación religiosa, universidad y comunicación. En la gestión actual de la CNBB se decidió que la comunicación merecía una comisión independiente y, por tanto, debía separarse de aquella comisión inicial.

Con relación a la comisión del directorio, no fue fácil que los especialistas llegaran a hablar un mismo lenguaje, tanto así que una de las estrategias que se utilizó fue mandar a traducir el directorio a italiano. Hace unos cinco años se hizo esta traducción y este material se transformó en un texto de estudio que la CNBB envió a todas las diócesis. En la Asamblea de la CNBB del año pasado, este texto se introdujo como tema. Entonces la Asamblea discutió la metodología que sería adoptada para su elaboración definitiva, lo cual implicó que fuera revisado, se le hicieran correcciones, se re-enviara, se trabajara en grupo durante la Asamblea, se votara cada ítem... y ahí la Asamblea llegó a la conclusión de que el directorio tenía un lenguaje demasiado técnico que debía adecuarse para todos los agentes de pastoral, teniendo en cuenta que la mayoría no son especialistas en teorías de la comunicación. Así, la Asamblea confió al Consejo Permanente la tarea de aprobar el documento. La primera comisión fue reducida a un grupo de cinco personas que se reunieron varias veces para rehacerlo y se hicieron nuevas correcciones. El año pasado, en octubre, tuvimos nuevas discusiones, y ahora en marzo finalmente conseguimos llegar a un consenso. El directorio que es propiamente nuestro y es muy diferente de aquel que sirvió de inspiración para el directorio italiano.

¿Cuáles son los principales ejes o temáticas que son abordadas en el directorio?

Intentamos presentar una visión general de la cultura mediática y sus influencias sobre las personas, algunos fundamentos éticos de la comunicación, educación para la comunicación, comunicación y liturgia, comunicación y catequesis, y algo específico sobre las mídias sociales, una pastoral digital, y la estructuración de la pastoral de las comunicación (Pascom), propiamente dicha. También hay un capítulo sobre políticas de comunicación, tanto las políticas que la propia iglesia debe desarrollar como las que tenemos que afrontar a nivel de gobierno, sobre todo para radiodifusión ya que las operadoras trabajan mediante concesiones y hay mucha oposición a que la Iglesia tenga sus propios medios. Estos son los principales frentes que aborda el directorio. A manera de síntesis, queremos trabajar en torno a la articulación, la producción y los contenidos. Esas son las tres grandes líneas de trabajo.

Finalmente, ¿cómo va a ser divulgado el directorio?

En principio existe un cronograma de visitas de nuestros asesores a las Regionales. Sin embargo, ellos ya vienen realizando este trabajo en algunos Regionales aún cuando el directorio no estaba totalmente listo, pero ellos han venido exponiendo las principales líneas de reflexión. Recientemente estuvieron en Campo Grande y lo presentaron a un grupo de más de 90 agentes de cinco diócesis. Ahora continuarán en Espíritu Santo, en Rio de Janeiro y en otros Regionales. El directorio está en revisiones finales y diagramación, luego va a estar disponible para todos a través de la editorial de la CNBB.

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA 




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