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30 de Abril, 2014
CONFERENCIA NACIONAL DE OBISPOS DE BRASIL

San José de Anchieta, un santo que "no le tuvo miedo a la alegría"

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Beatificado por san Juan Pablo II en 1980, el papa Francisco firmó el 3 de abril el decreto de canonización del jesuita José de Anchieta, el "apóstol de Brasil", y celebró el pasado 24 una misa de acción de gracias en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, en Roma.

Durante la eucaristía, en la cual estuvo presente una delegación de unas 80 personas de Tenerife (Canarias), tierra natal del misionero, el papa expresó su admiración por san José de Anchieta quien “supo comunicar lo que él había experimentado con el Señor, ‘lo que había visto y oído’ de Él; lo que el Señor le comunicó en sus ejercicios. Él, junto a Nóbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Un chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo, que fundó una nación, puso los fundamentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología, no había estudiado filosofía; era un chico, pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz. Ésa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría”.

En la misa, celebrada en portugués, también participaron los cardenales brasileros Raymundo Damasceno Assis, Cláudio Hummes, João Braz de Aviz y Odilo Pedro Scherer, así como numerosos fieles y autoridades civiles y religiosas de Brasil.

Al finalizar la celebración, el cardenal Damasceno, arzobispo de Aparecida (SP) y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), expresó que “la Iglesia en el Brasil y el pueblo brasilero agradecen a Dios por permitirles realizar un sueño que duró más de 400 años: ver al apóstol de Brasil presentado a la Iglesia universal como testimonio de Jesucristo”. También destacó que san José de Anchieta “con un corazón juvenil, amó, desde el primer contacto, al pueblo brasilero. A él dedicó su gran inteligencia, cultura  y erudición, la capacidad de amar y de sufrir por amor”.

El ‘Apóstol de Brasil’, a quien el presidente de la CNBB se refirió como ‘un san Francisco del Nuevo Mundo’, vivió en pobreza y sencillez. “Nuestro apóstol se hizo santo sirviendo a los indígenas, a los negros y a todos los pequeños de Brasil”, destacó el cardenal Damasceno. “Su ejemplo nos motiva a ir con determinación al encuentro de Jesucristo y de los hermanos”, concluyó.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA

Fuentes: Agencias y CNBB




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