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07 de Mayo, 2014
DEPARTAMENTO DE COMUNIÓN ECLESIAL Y DIÁLOGO

II Encuentro sobre Libertad Religiosa y Relaciones Iglesia - Estado

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El pasado 17 al 21 de Marzo 2014, se realizó el II Encuentro sobre Libertad Religiosa y Relaciones Iglesia - Estado de las Regiones del Cono Sur y Países Bolivarianos en Lima - Perú.

Asistieron nueve países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay, Uruguay y Perú. El Objetivo del Encuentro consistía en "Reunir a los Obispos y/o Delegados de cada Conferencia Episcopal de los Países Bolivarianos y Cono Sur para reflexionar sobre la Libertad Religiosa de nuestros pueblos, la sana Laicidad y las Relaciones Iglesia – Estado con base al Espíritu Misionero".

En un ambiente de oración, reflexión y de compartir fraterno se profundizó en los Criterios Doctrinales y Pastorales sobre la libertad religiosa y Relaciones Iglesia – Estado. -Libertad Religiosa y Sana Laicidad y - El Estado de la Libertad Religiosa en los países de América Latina y El Caribe.

Iluminados por los temas mencionados se profundizó en cada una de las experiencias de los países, evaluando el avance programático en la Región Cono Sur y Región Bolivariana, para así avanzar en el proceso de estudio de los documentos y experiencias continentales, querido por el Documento de Aparecida.

Se destacaron los problemas doctrinales, pastorales y estratégicos que enfrentan las Iglesias particulares en esta materia de tan importante y siempre actual, de allí se plantearon criterios pastorales comunes para iluminar la más diversas realidades que se viven día a día para promover la Libertad religiosa y establecer las mejores relaciones Iglesia – Estado posible.

En el Encuentro como es costumbre se redactó una breve DECLARACIÓN para ser enviada a las Conferencias Episcopales de América Latina y El caribe.

Agradecemos la Diócesis Castrense de Perú por su gran colaboración en la organización del Encuentro.

Pbro. José Gregorio Melo Sánchez

SECRETARIO EJECUTIVO


Declaración final

II Encuentro sobre Libertad Religiosa

y relaciones Iglesia - Estado

Convocados por el Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), provenientes de nueve países de América Latina, reunidos en la Ciudad de Lima, Perú, del 17 al 20 de marzo de 2014, en oración y estudio, hacemos llegar nuestra reflexión a nuestros Pastores y al Pueblo de Dios:

Reiteramos que la dimensión religiosa de la persona humana es la más definitoria y esencial de todas las que la constituyen. Reconocemos que "la religión expresa las aspiraciones más profundas de la persona humana, determina su visión del mundo y orienta su relación con los demás. [...] Ofrece la respuesta a la cuestión sobre el verdadero sentido de la existencia, tanto en el ámbito personal como social. La libertad religiosa, por tanto, es como el corazón mismo de los derechos humanos"[1].

Esta libertad "consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos"[2].

Constatamos con satisfacción que en algunos países de América Latina se ha avanzado paulatinamente en reconocer a los creyentes su derecho a la libertad religiosa, en particular la libertad de conservar o cambiar su religión o sus creencias. Vemos en ello un signo alentador de la valoración de los derechos que emanan de la dignidad de la persona humana, y eso nos llena de esperanza. Sin embargo, la tarea para el pleno reconocimiento jurídico de la libertad religiosa aún presenta ciertos desafíos, en especial cuando no se respeta la debida autonomía de las comunidades religiosas en materias tales como la promoción y el cuidado de la vida, la familia y la educación.

En América Latina, la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas contribuyen a la promoción del bien común, sustentando y formando criterios que iluminan la convivencia de los pueblos. Es necesario que el Estado contribuya a la promoción y la defensa de la libertad religiosa, de la misma manera que lo hace con otros derechos fundamentales como la educación y la salud.

La libertad religiosa no debe interpretarse como un privilegio de un grupo religioso determinado, sino como un derecho fundamental de la persona humana que puede ejercerse de manera individual o en comunión con otros. El pluralismo presente en nuestras sociedades nos impulsa al diálogo que "es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas" [3].

Consideramos necesario fortalecer la calidad de la educación en general, y la formación en la libertad religiosa en particular, del laicado y de los ministros ordenados. De igual modo, creemos conveniente constituir equipos interdisciplinares en cada país para mantener así una observación y acompañamiento eclesial permanentes del fenómeno religioso y sus manifestaciones. También subrayamos la importancia de que las Conferencias Episcopales animen las relaciones con las autoridades civiles para acrecentar la vigencia de la libertad religiosa.

Lima, Perú; 20 de marzo de 2014.

[1] Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la Jornada mundial de la paz, 1 de enero 1999, n. 5.

[2] Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis Humanae sobre la Libertad Religiosa, 7 de diciembre de 1965, n. 2.

[3] Evangelii Gaudium, n. 250. 




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