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30 de Abril, 2014
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Cardenal Salazar destaca la obra inconmensurable de Gabriel García Márquez

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El último adiós que recibió Nobel Gabriel García Márquez en la Catedral Primada de Bogotá (Colombia), el pasado 23 de abril, estuvo presidido por el cardenal Rubén Salazar Gómez, quien resaltó que "Gabo abrió caminos de humanidad para liberarnos de la injusticia y la violencia".

Durante el acto solemne, al que también participó el presidente Juan Manuel Santos, el cardenal Salazar exaltó la obra “inconmensurable” de García Márquez, que supera los límites de las palabras y de las imágenes y deja su legado como “máximo maestro de las letras”. Salazar también agradeció a Dios por “su tesón, su trabajo incansable, su capacidad de crear relaciones de amistad sólidas y estables, con honradez y honestidad”.

A la luz del testimonio de Gabriel García Márquez, el cardenal también hizo un llamado a la reconciliación: "estamos llamados a mirarlo para ver más allá de la injusticia y de la violencia. Con su legado vemos puentes de reconciliación para descubrir todo los que nos une y nos hermana", concluyó.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
Fuentes: Agencias y CEC 

 

 

Alocución del Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia

En un homenaje nacional a Gabriel García Márquez no puede faltar la voz de la Iglesia que peregrina en Colombia porque no puede faltar la voz de aquellos que, como colombianos y creyentes, damos gracias a Dios por la existencia, por la obra, por el legado, de este máximo maestro de las letras.

Damos gracias a Dios por su existencia: con su tesón, con su trabajo incansable, con su capacidad de crear relaciones de amistad sólidas y estables, con su fidelidad al amor familiar, con su honradez y su honestidad, con el regalo invaluable de su mirada penetrante sobre el mundo y sobre nosotros mismos, el maestro nos abre caminos de humanidad que nos permitirán alzarnos de la injusticia y la violencia para juntos construir la paz.

Damos gracias a Dios por su obra: una obra inconmensurable, que supera los límites que tienen las palabras y las imágenes para plasmar un mundo mágico pero a la vez el más real de los mundos, en el que todos estamos llamados a mirarnos, a descubrirnos, a conocernos, para que, más allá de la triste realidad de la injusticia y la violencia para juntos construir la paz. 

Damos gracias a Dios por su legado: la obra supera siempre al autor. Por esto, a medida que pasa el tiempo, a medida que nuevos acontecimientos vividos en Macondo, a medida que sus personajes, más allá de la ficción literaria, toman vida para encarnarse en las personas que somos nosotros o aquellas que nos rodean, se irá haciendo luz sobre el inmenso llamado que nos hace Gabo a mirar más allá de los horrores de la injusticia y de la violencia para descubrir nuestras raíces comunes en la diversidad de orígenes, nuestros rostros semejantes en la diversidad de propósitos, la convivencia pacífica en medio del pluralismo. 

Damos gracias a Dios por su existencia, por su obra, por su legado. 

Porque Gabo ha sido “sal de la tierra” y “luz del mundo”, enseñándonos, como maestro, los valores supremos sobre los cuales construir nuestra humanidad y nuestra sociedad y, en ello, ha reflejado la verdad, la bondad, la belleza de Dios.

Cardenal Rubén Salazar Gómez
Presidente Conferencia Episcopal de Colombia




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