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28 de Mayo, 2014
DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN DEL CELAM

Informe del seminario para obispos del Cono Sur

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"Vinimos aquí como buenos alumnos a aprender", confesaba monseñor Miguel D’Annibale. Con el mismo espíritu que reconoció el Obispo de Río Gallegos, en la Patagonia argentina, 33 obispos procedentes de 5 países de Sudamérica participaron del seminario para Obispos del Cono Sur "La Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro", organizado en conjunto entre Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), a través de sus departamentos de Comunicación Prensa, y de Misión y Espiritualidad. El encuentro tuvo lugar entre el 12 y el 15 de mayo en el colegio Máximo, de la Compañía de Jesús, en San Miguel, Argentina, casa de la que fue Rector y en la que vivió durante un extenso período el Papa Francisco. El seminario buscó ilustrar de forma teórica y - sobre todo - práctica las potencialidades de la Comunicación enraizada en la Espiritualidad y Eclesiología de Comunión.

El clima que caracterizó la convivencia de los prelados estuvo caracterizado por la cordialidad, la fraternidad y el deseo de aprender sobre la revolución digital en el mundo de las comunicaciones y el espíritu de comunión. Esto permitió que desde las características de sus diócesis de origen, los 15 obispos de la Argentina, los 7 de Paraguay, los 5 de Chile, los 5 de Uruguay, y el asistente de Ecuador compartan en numerosas ocasiones los desafíos que la comunicación implica para cada una de sus regiones.

Cada jornada comenzó con la celebración de la Misa. La inaugural estuvo presidida por el cardenal Mario Poli, Arzobispo de Buenos Aires, y concelebrada por todos los Obispos participantes, entre ellos el cardenal Ricardo Ezzatti, Arzobispo de Santiago, y el presidente del PCCS monseñor Claudio María Celli. “Comienzan ustedes una jornada sobre la que la Iglesia considera un recurso de la Evangelización, los medios de comunicación. A la luz del Evangelio de hoy no tendríamos que olvidarnos que el principio de toda Evangelización lo pone el Espíritu Santo. Él obra en el corazón de los hombres y está esperando luego la palabra que será llevada por distintos medios. Pero primero es el Espíritu: Dios siempre nos gana de mano”, dijo el cardenal Poli, y continuó: “Percibir eso es muy importante. Y luego nos toca a nosotros, hacer esta conversión de Pedro, superar los prejuicios, porque siempre vamos a encontrar cosas nuevas. Totalmente opuestas al Evangelio, en las antípodas, como seguramente encontró Pedro en el mundo pagano”. Si bien el cardenal Poli no participó del encuentro, estuvo presente durante esa mañana para esta celebración y para saludar sus hermanos en el episcopado.

La Dra. Susana Nuin, secretaria ejecutiva del departamento de Comunicación del CELAM y una de las organizadoras, explicó al inicio del seminario que éste tenía “algo de laboratorio, no es sólo teórico con una metodología integrada, donde la vida estreche lazos, compresiones y saberes, que solo la comunión nos puede generar”. Los talleres, que promovieron este tipo de experiencias, estuvieron a cargo de profesores procedentes de distintos países, y modulados en cinco sesiones de trabajo diarias a cargo de especialistas de distintos países.

Al servicio de una cultura del encuentro

Monseñor Claudio María Celli, presidente del PCCS, estuvo a cargo de la exposición inaugural, que tituló “Comunión al servicio de la Comunicación”. Mons. Celli aclaró que el enfoque no sería es uno solo tecnológico: “El tema es eclesiológico, es comprender quiénes somos y cómo esta iglesia comunica y dialoga con el mundo de hoy”. “La Iglesia vive en el continente digital. No vamos hacia él, ya vivimos en él. El problema es ver cómo la iglesia es capaz de establecer un diálogo respetuoso con los habitantes de este continente digital”, expresó, y brindó un panorama sobre la presencia de la Iglesia en las redes sociales. “Piensen que en una de las más grandes redes sociales, Facebook, hay más de un billón de personas. Es un continente. El problema es ver cómo la iglesia es capaz de anunciar el Evangelio en este continente”, instó.

Repasando el magisterio pontificio en comunicaciones sociales, monseñor Celli consideró que “la comunicación no es un sector de la pastoral, sino que abarca toda la pastoral”. “No empieza en comprar tecnologías, empieza con testimonio de vida”, explicó. “Vivimos en una contextualidad en la que tenemos que aprender el nuevo lenguaje, porque sabemos qué es lo que tenemos que comunicar”, consideró finalmente.

Antropología de la comunicación

El consultor ecuatoriano Galo Pozo tuvo a su cargo las sesiones sobre la antropología de la comunicación, en las que realizó una aproximación al Obispo como comunicador. En sus palabras, Pozo se refirió al “proceso de convertirse en personas. Vamos haciéndonos personas porque los otros me incluyen”. Acompañando sus exposiciones con juegos y trucos de magia, el profesor Pozo enfatizó que la relación es un proceso deliberado, intencional. Recordó además que el diálogo no busca como finalidad estar de acuerdo, sino mantener la relación, y subrayó el valor de la discrepancia. Como recomendaciones para avanzar en esta dinámica de encuentro (entendida como la decisión de iniciar, incrementar y mantener una relación) el profesor Pozo sugirió: ceder el paso, no retomar el pasado, pensamientos positivos, no caer en círculos viciosos, tomar decisiones y enfocar hacia el futuro.

Pensar estratégicamente la comunicación

La Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad Católica de Chile, Silvia Pellegrini, expuso para los prelados algunas claves para la planificación estratégica de la comunicación. Tras repasar algunas tendencias del consumo de medios relacionadas con la Iglesia, aplicó algunas claves para la planificación con ejemplos cotidianos de los obispos: “Es importante difundir, pero no lo es todo. Alguien tiene que elegir si lo que difundo le interesa. Hay que convertir la difusión en comunicación. No basta con tener una página web, y si no tienen visitas, hay que tratar de producir las visitas”.

Nuevas Tecnologías: asumir y habitar el nuevo ambiente comunicativo

Arturo Merayo, profesor de la Universidad de Murcia y consultor, dedicó sus sesiones ante los obispos a analizar el escenario comunicacional suscitado por el avenimiento de las nuevas tecnologías. Merayo sostuvo que en el escenario comunicativo y tecnológico que vivimos, con un debilitamiento de la autoridad, cambios rápidos y constantes, y sobreinformación, la comunicación está en la columna vertebral de la vida de toda persona, también de todo cristiano y de todo sacerdote, y eso exige un liderazgo emocional. “La comunicación no consiste en  dar gritos, ni en aplicar maquillaje, ni en poner la guinda a una torta. La comunicación es esencial, forma parte de los fundamentos y una comunicación integral pasa siempre e inexcusablemente por los comportamientos individuales”, manifestó el profesor Merayo. Y con variados ejemplos, recordó que una buena comunicación debe ser simple, específica, clara, sorprendente y emotiva.

Con relación a las nuevas tecnologías, planteó que la Iglesia no puede vivir de espaldas a ellas. “Es cierto que Internet y el ámbito digital son peligrosos, pero también los automóviles y los microondas son peligrosos. Tenemos que estar en el mundo digital, porque la Iglesia ha de estar donde el ser humano está, sin perder la identidad, utilizando el lenguaje y las formas propias de cada medio, con propuestas claras, compartiendo, no imponiendo”, apuntó.

 “La cultura del encuentro requiere diálogo auténtico, menos propaganda y más conversación”, consideró el especialista, quien se explayó sobre Facebook, y mantuvo una sesión especial optativa sobre Twitter.

Comunicación en situación de crisis

El portavoz de la Conferencia Episcopal de Chile, Jaime Coiro, expuso en dos sesiones sobre la comunicación de la Iglesia en situación de crisis. Exhibiendo el tratamiento mediático que tuvieron episodios de diversa naturaleza que han involucrado a actores e instituciones de la Iglesia, el periodista planteó que el abordaje de las situaciones críticas nos desafía en el núcleo de nuestra misión evangelizadora. Coiro enfatizó en la pertinencia de abordar las situaciones críticas, en todo su proceso, a partir de una profunda experiencia espiritual.

Junto con recordar los elementos de “noticiabilidad” y otros elementos que ayudan a comprender el escenario de los medios ante una crisis, el profesor Coiro profundizó en los rasgos de una cultura preventiva que permita abordar de mejor modo las situaciones de emergencia y repasó los pasos para gestionar una crisis: diagnóstico, acopio de información, centralización de informaciones, comunicación pronta y frecuente, empatía hacia los medios, definición estratégica de públicos, segmentación y comunicación directa con los grupos afectados.

Eclesiología de la comunicación

Monseñor Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango, Guatemala, presentó una reflexión sobre Eclesiología de Comunión. En su exposición, planteó que la comunión no significa un sentimiento impreciso, sino una realidad orgánica que exige una forma jurídica y está animada por el amor. Se trata de comunión afectiva y efectiva.              

Citando la carta apostólica de san Juan Pablo II Novo Millenio Ineunte, monseñor Ramazzini recordó que la espiritualidad de la comunión anima (da un alma) a la estructura institucional de la Iglesia. Y en este sentido afirmó que vale la pena preguntarse si ha prevalecido más bien la espiritualidad de la comunión o la estructura jurídica.

Pastoral de comunicación y distintas formas de comunicación

El secretario ejecutivo del Departamento de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina, padre Jorge Oesterheld, realizó una aproximación de la evolución histórica de la Pastoral de Comunicación, y explicó cómo desde una pastoral de la “buena prensa” se transitó a una pastoral de “utilización” de los medios y posteriormente a una presencia en las nuevas culturas (areópagos). “Aunque en la práctica coexisten diversos estilos de pastoral de Comunicación, es importante subrayar que es transversal con todas las demás pastorales”, apuntó el padre Oesterheld, aclarando que una pastoral de Comunicación no consiste en salir a defender obispos sino en propiciar el encuentro y la comunión con las personas. En este contexto insertó la relevancia de las redes sociales: “Lo extraordinario de Facebook es que se parece mucho a la primera comunidad de la Iglesia: una comunidad activa y afectiva. Nunca debimos haber perdido la capacidad de ida y vuelta”, concluyó.

Testimonios de la comunicación al servicio de la cultura del encuentro

Durante el seminario, el director del Centro RIIAL Nuestra Señora de Guadalupe RIIAL (Red informática de la Iglesia en América Latina), Daniel Cabaña, presentó esta red promovida por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales (PCCS) y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) que está al servicio de toda la Iglesia en el continente. “RIIAL es la red propia de la Iglesia”, subrayó, y recordó los pilares de la RIIAL: llegar a los últimos, con prioridad hacia los más necesitados; la mesa común, es decir el dinamismo de ofrecer y recibir; la ecuación necesidad-servicio; y traje a la medida, que implica discernimiento tecnológico y subsidiariedad. 

Además, durante el seminario expuso su caso como Director de Teatro, el pbro. Eduardo Graham, de la Arquidiócesis de Buenos Aires. “Cuando alguien piensa en arte sacro, casi nunca pensamos en el teatro”, ilustró. Su presentación se basó en la obra Golpes a mi puerta, que dirige cada domingo en un teatro porteño, con libreto del reconocido dramaturgo Juan Carlos Gené. La obra se basa en dos religiosas que, viviendo por decisión propia entre los más pobres, alojan a un joven perseguido. El padre Graham explicó que su primera aproximación al teatro fue hace 20 años, movilizado por una obra de Hans Urs von Balthasar en la que el teólogo suizo plantea una analogía entre el teatro y la fe. Pese a que, como explicó, “hay un capítulo abierto sobre como la Iglesia tuvo dificultad varios años con el teatro”, consensuando y en comunión con su Obispo, el entonces Arzobispo de Buenos Aires cardenal Jorge Mario Bergoglio, comenzó a introducirse en el mundo del teatro, conoció a Gené y llegó a dirigir esta obra.

Por su parte, el padre José Luis Quijano, rector del Instituto superior de Catequesis argentino (ISCA) se refirió a las experiencias comunicativas de su institución, y mencionó el programa televisivo “Los Navegantes 3.0”, que Quijano conduce junto con el padre Juan María Gallardo. Este espacio busca ofrecer contenidos valiosos descubiertos en Internet: sitios, aplicaciones, videos, películas, presentaciones y enlaces de interés católicos.

También se expuso la iniciativa Pastoral Digital, que se ha presentado a la Conferencia Episcopal Argentina para contribuir a la pastoral de la Iglesia desde la cultura digital. Entre otros servicios, ofrece una base de datos de sacramentos unificada y compartida.

Durante la última tarde del seminario, los obispos y facilitadores peregrinaron al santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina, y participaron de una Misa presidida por monseñor Celli. Como sintetizó monseñor Adalberto Martínez, obispo castrense del Paraguay y presidente del departamento de Comunicación del CELAM: “Ahí estábamos todos los obispos delante de la madre para pedirle que nos ayude a seguir fortaleciéndonos en este ministerio, para ser realmente obispos que comunican el evangelio”.

Algunos testimonios de fraternidad y compromiso con la comunicación

El cardenal Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago (Chile), acudió al encuentro con “gran expectativa”: “La primera la de crecer en comunión con mis hermanos obispos del Cono Sur; conocerlos, conocer sus inquietudes. Y en segundo lugar con una gran esperanza; la gran tarea que tiene la Iglesia en América Latina, y que hemos definido con claridad en Aparecida. Es la de crecer en la dimensión de ser discípulo misionero de Jesucristo. Entonces, este encuentro, como muchos encuentros que realizamos también en las diócesis, en el ámbito de la comunicación, a mi manera de ver tiene entre otras, esta gran finalidad. Capacitarnos, no solamente intelectualmente, sino también desde el corazón, de ser anunciadores del acontecimiento de Jesucristo; que nuestro contemporáneo, y de manera muy particular, a veces incluso negándolo, necesita, y necesitan con urgencia”.

Monseñor José María Arancedo, Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Argentina, y Presidente de la Conferencia Episcopal de ese país consideró: “Una Iglesia que no comunique lo que ha recibido no sería fiel a su vocación. Pero es cierto, uno cuando llega a estos cursos de entrada ya nos dicen que no somos nativos, somos inmigrantes en el mundo de la comunicación. Porque parece que nativos es de 30 para abajo. Los chicos que tengan menos de 30. Es cierto, uno ya con algunos años más tiene que empezar a acostumbrarse a utilizar no solamente los instrumentos, que puede ser fácil, el lenguaje, valorar la finalidad que tiene, ordenar todo a la predicación, pero también a la comunión en el sentido pleno de lo que es la predicación. Y todo esto, creo que tenemos que ir también aprendiendo. Yo creo que una Iglesia, no tanto docente en este campo sino una Iglesia que está aprendiendo a manejar. Desde esa sabiduría de 2000 años, porque no podemos dejar de decir que la Iglesia es comunicadora y tiene un mensaje, y está acostumbrada a comunicarse de una manera personal. El pulpito es el lugar propio de la Iglesia. Los medios es otro pulpito en el cual no estamos acostumbrados. (…) Pero bueno, todo esto creo que forma parte de un desafío. Y que mucho el Papa, hoy Francisco, está insistiendo”.

Monseñor Heriberto Bodeant, obispo Melo, Uruguay, y secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal de ese país sintió la intensidad del seminario, y progresivamente fue viendo en los medios una posibilidad de “llegar a los que están más lejos”: “He venido a este seminario para aprender un poco más sobre comunicación. He vivido un primer día muy intenso en el que por momentos me sentí abrumado por todas las posibilidades que nos abre este mundo. Pero al final de la segunda jornada voy sintiendo que algunas cosas se van decantando, como uno puede llegar a hacer mejor alguna de las cosas que ya hace. Y como puede animar a otros a emprender cosas nuevas para que llevemos el mensaje de Jesús, para que creemos más comunión hacia adentro de la Iglesia. Pero también para que podamos llegar hacia aquellos que están más lejos, que no han encontrado aún a Jesús y al que se lo queremos también presentar”.  

Monseñor Edmundo Valenzuela, Arzobispo coadjutor de Asunción, Paraguay, llevó consigo al seminario “muchas preguntas”: “Realmente estoy admirado y sumamente contento y agradecido por lo que hemos aprendido. Estamos ante un gran desafío. La Iglesia necesita de la comunicación y de todos los medios de comunicación pero la Iglesia debe estar en medio de esta comunicación, porque es la comunicación por excelencia, porque es imagen de Jesucristo el gran comunicador. Por eso estoy más que convencido, y creo que todos los obispos estamos convencidos, de estar presente en la comunicación para poder encontrarnos con los hermanos, anunciarles el amor de Cristo y desde ahí poder transformar nuestro mundo en un mundo cada vez más humano y más abierto a Dios”.

Monseñor Eduardo Castillo, obispo auxiliar de la diócesis de Portoviejo, Ecuador, asistió a este encuentro del Cono Sur por cuestiones de agenda, ya que no quería dejar pasar esta propuesta formativa: “Varias veces hemos hablado a nivel de la conferencia episcopal, de la arquidiócesis, sobre manejar estos medios, estas técnicas, esta presencia en las redes sociales. Se ha hablado mucho pero no se ha sabido como concretarlo. Y una cosa muy interesante acá entre los obispos es que más o menos, estamos en el mismo nivel de desconocimiento y el mismo nivel de interés. Generalmente nos ha satisfecho mucho este seminario, porque se ha enfocado, en primer lugar, en la importancia de estar en este ambiente, y de comprenderlo. Y también herramientas de como entrar, prácticas un poco para nosotros. Hemos tenido la asamblea plenaria de los obispos de Ecuador muy recientemente y se ha tratado también sobre esto con las mismas preocupaciones. Pero lo que ha faltado es un canal concreto, un medio, una explicaciones de como entrar, como utilizarlas, y como es esa realidad. De manera que esas han sido pues mis inquietudes, que han sido bastante satisfechas. Y realmente vengo con mis intereses, he sido nombrado presidente de una de las comisiones de la conferencia episcopal, y me doy cuenta que una de las carencias es esto, y creo que podemos hacer una gran labor, justamente a través de las redes sociales”.

Esteban Píttaro




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