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24 de Junio, 2014
Visita del Papa a la región de la Calabria

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El Papa Francisco visitó el sábado 21 de junio la región de la Calabria, al sur de Italia. En su recorrido desplegó gestos de ternura, dureza contra la mafia y esperados abrazos con el pueblo de Dios que los aclamó a cada paso.

Los medios de mundo reflejaron desde las pantallas y a través de las palabras, la fuerza de mensaje papal en tierra calabresa tan famosa por su belleza natural y su deliciosa comida típica como por el accionar de la mafia.

Compartimos con nuestros lectores una nota ad hoc del periodista calabrés Umberto Tarsitano, que nos completa con su mirada local y eclesial, a propósito de esta ocasión histórica plena de gestos que quedarán en el memorial del pontificado de Francisco.

Francisco en Calabria

Liberando con la verdad, testimoniando con sólida esperanza
por Umberto Tarsitano*

El Papa venido de lejos trajo a la diócesis de Cassano Jonio, en la sureña región italiana de Calabria, el pasado 21 de junio, un mensaje lleno de esperanza. Papa Francisco escogió para visitar una pequeña iglesia bañada por el Mar Jónico, en el norte de Calabria, rica en historia y en hallazgos arqueológicos, siendo cuna de la civilización de la Magna Grecia.

Fue un día intenso, iluminado por el Vicario de Cristo así como brillaba sol que calienta los corazones. El helicóptero llegado desde Roma aterrizó en la prisión de Castrovillari, donde Francisco se encontró con los reclusos, entre otros, también con el padre de Coco Campolongo, el niño de tres años quemado y asesinado en enero pasado en un enfrentamiento de la 'Ndrangheta en Cassano Jonio.

En el encuentro el Papa dijo: "Nunca más suceda que un niño tenga que padecer tales sufrimientos". Acompañado por el obispo de Cassano Jonio, monseñor Nunzio Galantino, quien en diciembre fue nombrado por el Papa como Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa visitó el hospital de enfermos terminales, un centro de medicina paliativa y del dolor. Allí Bergoglio pidió al doctor Francesco Nigro Imperiale de quitarle una pequeña astilla de madera de un dedo de su mano izquierda. "Cuando el Papa me pidió quitarle esa astilla –comentó el doctor– en mí aumentó la emoción que ya tenía. Su sonrisa me impresionó también en esta oportunidad. No era nada de qué preocuparse y al final pusimos una curita".

La otra etapa de Francisco fue en la antigua catedral donde llegó en el papamóvil. En la iglesia matriz, acompañado por la alegría y el entusiasmo de los fieles en las calles, quiso dialogar durante una hora con los sacerdotes, sin preguntas preparadas. El Papa habló de la "alegría de ser sacerdotes" y acerca de la "belleza de la hermandad".

En marzo del año pasado se produjo el asesinato del sacerdote Don Lazzaro lombardos, de 69 años de edad en Síbari (a pocos kilómetros del lugar donde el Papa celebró la Misa), un párroco muy conocido y popular, un hecho que ha perturbado la tranquilidad de la comunidad.

En el seminario de Cassano, el Papa Francisco almorzó con los pobres. Por la tarde, en una explanada de Síbari, en presencia de más de doscientos cincuenta mil fieles, el Papa celebró la Misa de víspera de Corpus Christi. En la homilía destacó la importancia de la solemnidad "celebración en la que la Iglesia alaba al Señor por el don de la Eucaristía", añadiendo que "cuando no se adora al Señor nos convertimos en adoradores del mal, al igual que los que viven en la deshonestidad y la violencia. Su tierra, tan hermosa, conoce los signos y las consecuencias de este pecado. Esto es la  'Ndrangheta: la adoración del mal y el desprecio por el bien común ". Fueron palabras fuertes  contra una de las mayores organizaciones criminales, la mafia calabresa llamada 'Ndrangheta, cuyos intereses van más allá de Europa y en América del Sur maneja el tráfico ilegal de drogas.

Francisco dijo que los mafiosos son excomulgados, están fuera de la Iglesia: "Este mal debe ser combatido, alejado. ¡Tiene que ser rechazado! La Iglesia, que tanto se dedica a la educación de la conciencia, debe dedicarse cada vez más al triunfo del bien. Nos lo piden nuestros chicos, nos lo demandan nuestros jóvenes necesitados de esperanza. La fe nos puede ayudar a responder a esta necesidad. Aquellos que recorren este camino del mal, como los mafiosos, no están en comunión con Dios, están excomulgados".

Las palabras del Papa Bergoglio trajeron a la memoria las palabras que Juan Pablo II pronunció contra la Mafia en Sicilia, el 9 de mayo 1993: "En el nombre de este Cristo crucificado y resucitado, de este Cristo que es el camino, la verdad y la vida, le digo a los responsables: ¡conviértanse! ¡Vendrá algún día el juicio de Dios ". Papa Francisco fue todavía más allá de su predecesor y por primera vez habló de la excomunión a los mafiosos.

Visiblemente cansado, con una temperatura de más de 40 grados, en su visita a Calabria el Papa ha sembrado en nuestro corazón una sólida  esperanza, tal como es fuerte su testimonio de fe en Jesucristo.

* Periodista nacido en Calabria, Italia, licenciado en Ciencias de la Comunicación, especializado en Comunicación y Teología Pastoral en la Universidad Pontificia Lateranense. Director de Comunicaciones de la Diócesis de San Marco Argentano - Scalea, Profesor de Comunicación Social de la Facultad de Educación Teológica “Obispo Agustín Ernesto Castrillo”. Es autor de los libros "Los Enviados de Dios - el Papa Pío XII y los medios de comunicación" y "La puntuación de los sicomoros - Ideas para una infoética".

Traducción: Alberto Barlocci, periodista y abogado italiano, Director de la Fundación Cláritas y Coordinador de Ciudad Nueva Digital

VIRGINIA BONARD

   




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