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02 de Julio, 2014
Día mundial del refugiado

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En el día del refugiado, la Iglesia boliviana recordó que "una familia separada por la guerra es demasiado".

“Una familia separada por la guerra es demasiado”, fue el título del mensaje que la Pastoral de Movilidad Humana, de la Conferencia Episcopal Boliviana, dio a conocer con motivo de la jornada mundial del refugiado, celebrada el pasado 20 de junio.

De este modo, la Iglesia católica de Bolivia y su Pastoral Social (Caritas), hicieron eco a la invitación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), así como a la iniciativa de dar a conocer las historias de millones de familias forzadas a huir por la guerra.

Se calcula que más de 40 millones de personas alrededor del mundo han sido forzadas a huir de sus hogares debido a la guerra o a la persecución. Según el portal Iglesia Viva, “en Bolivia la presencia de personas con el estatus de refugio y solicitantes de la condición de Refugio, también presentan situaciones de vulnerabilidad particularmente padres de familia, mujeres y niños que día a día están superando en el país de acogida los traumas de la guerra y persecución vividos; como de la incertidumbre en la que se encuentran en una nueva situación de vida en el país de asilo”.

Ante esta situación, la Iglesia boliviana destaca que “el Estado Plurinacional de Bolivia se encuentra en un proceso de implementación de las normas de protección a personas refugiadas, al mismo tiempo interpelamos a realizar acciones concretas para favorecer la integración local de la población refugiada y solicitante de refugio, a través de la inclusión a políticas, programas, planes estatales que permitan un efectivo y adecuado goce de la protección que el Estado boliviano a comprometido a favor de estas personas”.

Hoy se reconoce que de 1200 solicitudes de refugio en Bolivia, 850 han sido atendidas positivamente. Por eso la Pastoral de Movilidad Humana en Bolivia hizo un llamado “a ponernos en la realidad de las personas refugiadas y solicitantes de refugio y dar el primer paso para entender la vulnerabilidad de niños, mujeres y familias que dejaron todo para salvar sus vidas y hoy les toca comenzar nuevamente la construcción de su historia”.

Asimismo, en su oración por los refugiados, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Oscar Aparicio pidió el don de la acogida: “El Señor nos invita a no tener miedo, a reconocernos como hermanos y hermanas, hijos de un mismo Padre. Queremos que este modo de ser de Dios lo podamos testimoniar como Iglesia. Seamos una Iglesia que promueve y trabaja por la paz. Seamos una nación que no expulsa a sus hijos sino que más bien acoge a los hermanos”.

Las conmemoraciones del día del refugiado incluyeron una actividad de sensibilización denominada “abrazos hospitalarios” y la celebración de una eucaristía televisada el pasado 22 de junio.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: IGLESIA VIVA




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