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30 de Julio, 2014
Una mina de oro en uno de los municipios más pobres de Honduras

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Un derrumbe que se llevó 8 vidas. En el 2013 ya habían muerto 2 mineros. Una historia que deja al descubierto una realidad de pobreza e indignidad.

Cerro La Cuculmeca, mina de San Juan Arriba, municipio El Corpus, Choluteca,  Honduras. El 2 de julio de 2014 la comunidad de Choluteca se vio tristemente sorprendida por el derrumbe de la mina de oro que se ha hecho famosa a costa de 8 vidas.

Los medios locales continúan reflejando la angustia en torno a esta tragedia. Tres mineros pudieron ser rescatados con vida. Hasta el 27 de julio aún se estaban estudiando los modos para rescatar los cuerpos de los 8 mineros fallecidos y se continuaban, con diferentes técnicas, las actividades de excavación.

En sus “Reflexiones sobre el accidente ocurrido en El Corpus, Choluteca”*, la Pastoral Social y Cáritas de la diócesis de Choluteca atribuyeron a varias causas esta tragedia y señalaron a su vez factores concomitantes y propuestas superadoras:

  • condiciones indignantes de pobreza, postergación y rezago económico”,
  • cuasi esclavitud” de la situación de trabajo, con la consecuente ofensa de la dignidad humana,
  • el oro y sus subproductos constituyen la única forma de subsistencia de esta población,
  • contaminación de las aguas,
  • deterioro en el tejido social comunitario que incluye formas de prostitución y consumo de drogas entre la juventud”,
  • inacción del Estado ante este estado de situación: “deplorable negligencia e indiferencia de las autoridades locales y centrales hacia la búsqueda de soluciones justas, sostenibles, legales, sociales y ambientales en la explotación minera”.
  • La Iglesia insiste que en las intervenciones sobre los recursos naturales no deben predominar los intereses de grupos económicos que arrasan  irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad.
  • "Frente a esta situación, la Iglesia propone que se busque un modelo de desarrollo alternativo, integral  y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica  ecología natural y humana, que se fundamente en el evangelio de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes" (Documento de Aparecida, 474).
  • Propuestas:
    • Ordenamiento y gestión territorial.
    • Consulta sobre el modelo extractivo y de desarrollo local
    • Transparencia en la información.
    • Diversificación económica, combate a la pobreza y fortalecimiento de la sociedad civil.
    • El Estado asumiendo con compromiso su rol regulador, fiscalizador y sancionador.

Monseñor Guido Charbonneau, obispo de Choluteca, se pronunció sobre el tema, sin rodeos describió las penosas condiciones de vida y de trabajo de la población local, recordó que en el 2013 perdieron la vida 2 mineros por las mismas causas y la situación de ilegalidad en la que se opera en la mina de San Juan Arriba tipificada como “mina artesanal”, sobre la cual no hay legislación en vigencia.

Citó el Antiguo y el Nuevo Testamento para resaltar la necesidad de observar un amor concreto por la vida humana y la creación de Dios: " ‘¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida?’ (Mateo 16,26). Urge también una reflexión profunda sobre las minas a cielo abierto que traen muchas consecuencias funestas para las comunidades que viven en los alrededores de esas minas, para la salud de las personas y de los animales, para las fuentes de agua y para el medio ambiente. Dios nos dio la tierra para guardarla y cultivarla (Gen 2,15), no para destruirla”.

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Compartimos con nuestros lectores el texto completo de comunicado del obispo de Choluteca:

 

Comunicado del Obispo de Choluteca

 

A raíz de la tragedia ocurrida el 2 de julio en una mina artesanal de San Juan Arriba, situada en el municipio de El Corpus, comunico lo siguiente:

Doy gracias a Dios por los mineros que lograron salir sanos y salvos de ese accidente.También lamento profundamente la desaparición de ocho mineros y extiendo mi sincero pésame a las familias dolientes. Todo el Pueblo de Dios ora por ellas, se hace solidario con ellas y les desea paz y resignación cristiana en estos momentos de dolor en que todavía no se ha hecho posible encontrar los restos mortales de sus seres queridos y darles cristiana sepultura.

A mi parecer creo que estos acontecimientos merecen una reflexión más profunda.Salió a la luz pública que entre 4,000 y 5,000 personas de esa zona tienen un trabajo relacionado con la mina: así consiguen el sustento para sus familias. Aparte del rubro de la minería, ahí hay muy pocas fuentes de trabajo. Por ser una zona montañosa, la agricultura no es muy rentable. La gente se ve obligada a arriesgar su vida en la mina, por un salario que varía entre 200 y 300 lempiras diarios. En vez de emigrar o de delinquir, estos trabajadores de la mina son gente humilde que gana su vida de modo honrado y por eso merecen nuestro respeto. Urge que el gobierno y la empresa privada favorezcan otras fuentes de trabajo en esa zona.

El año pasado, dos mineros perdieron la vida soterrados en la misma mina. Entonces las autoridades suspendieron el permiso de funcionar de la mina. Sin embargo siguió operando ilegalmente, con las consecuencias que vemos ahora. De hoy en adelante, la autoridad minera tiene que velar por el cumplimiento de las medidas que ordena.

Además tiene que velar por la protección y la seguridad de los trabajadores de la mina, ejerciendo un mayor control sobre esas minas artesanales.

La nueva Ley de minería no prevé el caso de las minas artesanales. El Congreso Nacional tiene que modificar esa ley para asegurar ante todo la protección y la seguridad de los trabajadores de la mina.

Para la Iglesia católica, la persona humana es imagen de Dios. La persona vale más que todo el oro del mundo. La dignidad de cada persona debe ser protegida y defendida. Por consiguiente, la Iglesia promueve y defiende también la vida humana bajo todas sus formas. La vida humana vale más que el dinero. Lo dijo Jesús: "¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida?" (Mateo 16,26). Urge también una reflexión profunda sobre las minas a cielo abierto que traen muchas consecuencias funestas para las comunidades que viven en los alrededores de esas minas, para la salud de las personas y de los animales, para las fuentes de agua y para el medio ambiente. Dios nos dio la tierra para guardarla y cultivarla (Gen 2,15), no para destruirla.

Antes de que se otorgue una concesión de explotación para una mina, pido a los alcaldes de los municipios que pertenecen a mi diócesis que cumplan la Ley de la minería, haciendo una consulta amplia y transparente a todas las comunidades que se verán afectadas por esa mina.

Finalmente, pido a Dios que nos ilumine a todos, para que busquemos la mejor manera de desarrollar nuestro país, en beneficio de todas las personas y de todas las comunidades. Se lo pedimos por intercesión de nuestra Madre, la Virgen de Suyapa.

+ Guido Charbonneau
Obispo de Choluteca

*Para acceder al documento completo de la Pastoral Social y Cáritas, cliquear: http://diocesisdecholuteca.org/index.php/component/content/article?id=80

VIRGINIA BONARD
FUENTES: Agencia FIDES, Portales y Diarios

   




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