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06 de Agosto, 2014
Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de México celebraron su XIX Encuentro Nacional

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Más de 1.800 delegados y delegadas de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de México se dieron cita en Monterrey, Puebla y Ciudad Guzmán, para celebrar su XIX Encuentro Nacional, entre el 21 y el 25 de julio.

Ante la conmemoración de los 50 años del Concilio Vaticano II, las 45 diócesis que estuvieron representadas en el Encuentro hicieron visible la eclesiología del Pueblo de Dios impulsada por el mismo Vaticano II: “nos reconocimos Pueblo de Dios, que comparte su vida y anuncia con esperanza la acción de Dios en su caminar”.

Durante el Encuentro, y a través de una dinámica participativa, fueron constatadas con dolor algunas situaciones que generan muerte y exclusión: “con tristeza e indignación denunciamos que el sistema neoliberal consumista y globalizado promueve una cultura de muerte, que día a día toma mayor fuerza y violenta la vida de nuestros pueblos desde donde se levantan diversos gritos de   niñas y niños agredidos en su integridad y dignidad, jóvenes marginados de la educación media y  superior del país, madres solteras abandonadas y víctimas del feminicidio, adultos mayores abandonados, comunidades indígenas saqueadas y exterminadas, migrantes centroamericanos violentados en su tránsito por nuestro país, desempleados obligados a migrar y entrar  al comercio ilegal  por falta de oportunidades, profesionistas sin empleo, obreros explotados sin misericordia en sus trabajos y con salarios injustos, campesinos que sufren la comercialización injusta de sus productos”.

También manifestaron su indignación ante la depredación progresiva del planeta y el crimen organizado “que interpela nuestra indiferencia y apatía ante esta realidad”.

Por otra parte, fueron reconocidos algunos signos de vida y esperanza: “a través de las experiencias presentadas reconocemos que en medio de esta realidad existen signos de esperanza que alimentan, desarrollan y fortalecen la vida: la organización de las comunidades, las experiencias comunitarias de proyectos alternativos de economía solidaria, de salud tradicional y alternativa, la defensa de los Derechos Humanos, las luchas contra los megaproyectos y en contra de la minería”.

A la luz de la Palabra y con la alegría del Evangelio, presente en los más pobres, las CEB renovaron su inaplazable vocación: “Las CEB, estamos llamadas a ser y hacer signos del Reino, comunidades articuladas desde las periferias existenciales y geográficas reafirmando una profunda espiritualidad de seguimiento a Jesús (…) Nos sentimos llamados y llamadas a salir al encuentro de los excluidos, y a encontrarnos con los nuevos rostros de pobres del mundo de hoy”.

Revitalizados en la fe y en la vida cristiana, los delegados regresaron a sus diócesis, recordando su compromiso de “ser una Iglesia en la base, en salida, misionera, en constante conversión y solidaria, cuyo centro sea el Reino de Dios”.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: AMERINDIA - CEB




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