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20 de Agosto, 2014
El Papa Francisco visitó Corea del Sur

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Con la fuerza de una savia vital y esperada, El Papa Francisco transcurrió sus 5 días en Corea del Sur animando y abrazando esa porción de Asia. La unidad de las dos Coreas, los jóvenes (VI Jornada de la Juventud Asiática), los olvidados de la sociedad (Kkottongnae), la beatificación de 124 mártires (Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compañeros) y el testimonio del bautismo en los primeros planos de este viaje apostólico, han sembrado con hechos la prédica católica en la globalidad de este siglo XXI.

Cuando en los primeros días de marzo de este año, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmaba el viaje de Papa Francisco a Corea de Sur, no era imaginable la gigantesca repercusión que su presencia allí generaría. Su pie en tierra coreana desde el 14 hasta el 18 de agosto llevó un mensaje de paz y fraternidad a esa parte de mundo donde las guerras y las divisiones entre los pueblos forman una porción desgraciada de su historia y su presente. 

La Iglesia católica coreana preparó un abundante y variado menú para la estadía apostólica que fue condimentado con la cálida y expresiva presencia del pueblo coreano que en cuanta ocasión fue posible le manifestó su cariño al Papa Francisco:

Jueves 14 agosto de 2014

• El Papa Francisco aterrizó, proveniente de Roma, en la Base Aérea de Seúl.
• Luego, celebró misa en privado en la Nunciatura Apostólica.
• Fue recibido en el jardín de la Casa Azul, en Seúl y realizó una visita de cortesía al Presidente de la República en la Casa Azul, también en Seúl.
• Más tarde se encontró con las autoridades de páis en el Salón Chungmu de la Casa Azul. Discurso del Santo Padre. 
• Los obispos de Corea recibieron al Santo Padre en la sede de la Conferencia Episcopal Coreana. Discurso del Santo Padre. 

Viernes 15 de agosto

• El Papa Francisco celebró misa de la solemnidad de la Asunción en el World Cup Stadium de Daejeon y rezó del Ángelus Domini.
• Almorzó con los jóvenes en el Seminario Mayor de Daejeon. 
• Se encontró con los jóvenes de Asia, en el marco de la VI Jornada de la Juventud Asiática, en el Santuario de Solmoe. Discurso del Santo Padre. 

Sábado 16 de agosto 

• El Papa Francisco visitó el Santuario de los mártires de Seo So mun.
• Celebró la Misa de beatificación de Paul Yun Ji-Chung y 123 compañeros mártires en la Puerta de Gwanghwamun, Seúl.
• Viajó a Kkottongnae donde estuvo en el Centro de rehabilitación para discapacitados en la "House of Hope" (Casa de la Esperanza).
• Se encontró con las comunidades religiosas de Corea en el Training Center "School of Love" (Escuela de Amor) de Kkottongnae y con los líderes del apostolado laico en el Centro de Espiritualidad de Kkottongnae, Padre Ho y Hermano Shin.

Domingo 17 de agosto 

• El Papa Francisco tuvo un encuentro con los obispos de Asia en el Santuario de Haemi y almorzó con ellos.
• Celebró la Santa Misa de clausura de la VI Jornada de la Juventud Asiática en el Castillo de Haemi y luego volvió a Seúl.

Lunes 18 de agosto de 2014

• El Santo Padre se reunió con los líderes religiosos en el Palacio de la antigua Curia de la Archidiócesis de Seúl
• Celebró misa por la paz y la reconciliación en la Catedral de Myeong-dong, Seúl.
• Luego partió hacia Roma desde la Base Aérea de Seúl.

Hasta aquí el itinerario “geográfico” del Papa Francisco. Tomemos ahora su palabra, ese viaje conceptual en los momentos culminantes de su estadía en Corea del Sur.

Del discurso con la Presidenta (Señora Park Geun-hye), el Gobierno, las Autoridades civiles y el Cuerpo Diplomático.

Seúl, Palacio Presidencial, 14 de agosto de 2014

“Es una gran alegría para mí venir a Corea, la “tierra de la mañana tranquila”, y descubrir no sólo la belleza natural del País, sino sobre todo de su gente así como su riqueza histórica y cultural. Este legado nacional ha sufrido durante años la violencia, la persecución y la guerra. Pero, a pesar de estas pruebas, el calor del día y la oscuridad de la noche siempre han dejado paso a la tranquilidad de la mañana, es decir, a una esperanza firme de justicia, paz y unidad. La esperanza es un gran don.”

(…) “La cultura coreana ha sabido entender muy bien la dignidad y la sabiduría de los ancianos y reconocer su puesto en la sociedad. Nosotros, los católicos, honramos a nuestros mayores que sufrieron el martirio a causa de la fe, porque estuvieron dispuestos a dar su vida por la verdad en que creían y que guiaba sus vidas.”

(…) “Un pueblo grande y sabio no se limita sólo a conservar sus antiguas tradiciones, sino que valora también a sus jóvenes, intentando transmitirles el legado del pasado aplicándolo a los retos del presente.”

(…) “Considero particularmente importante en este momento reflexionar sobre la necesidad de transmitir a nuestros jóvenes el don de la paz.” 

(…) “La búsqueda de la paz por parte de Corea es una causa que nos preocupa especialmente, porque afecta a la estabilidad de toda la región y de todo el mundo, cansado de las guerras.”

(…) “Es importante escuchar la voz de cada miembro de la sociedad y promover un espíritu de abierta comunicación, de diálogo y cooperación. Es asimismo importante prestar una atención especial a los pobres, a los más vulnerables y a los que no tienen voz, no sólo atendiendo a sus necesidades inmediatas, sino también promoviendo su crecimiento humano y espiritual. Estoy convencido de que la democracia coreana seguirá fortaleciéndose y que esta nación se pondrá a la cabeza en la globalización de la solidaridad, tan necesaria hoy: esa solidaridad que busca el desarrollo integral de todos los miembros de la familia humana.”

(…) “La Iglesia desea contribuir a la educación de los jóvenes, al crecimiento del espíritu de solidaridad con los pobres y los desfavorecidos y a la formación de nuevas generaciones de ciudadanos dispuestos a ofrecer la sabiduría y la visión heredada de sus antepasados y nacida de su fe, para afrontar las grandes cuestiones políticas y sociales de la nación.”

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Del discurso del Papa Francisco en su Encuentro con los Obispos coreanos

Seúl, 14 de agosto de 2014

(…) “Como hermano en el Episcopado, me gustaría reflexionar hoy con ustedes sobre dos aspectos centrales del cuidado del Pueblo de Dios en este país: ser custodios de la memoria y ser custodios de la esperanza.”

(…) “Ser custodios de la memoria. La beatificación de Pablo Yun Ji-chung y de sus compañeros constituye una ocasión para dar gracias al Señor que, de las semillas esparcidas por los mártires, ha hecho que esta tierra produjera una abundante cosecha de gracia.”

(…) “Son además herederos de una extraordinaria tradición que surgió y se desarrolló gracias a la fidelidad, a la perseverancia y al trabajo de generaciones de laicos. ¡Ellos no tenía la tentación del clericalismo: eran laicos, iban adelante solos! Es significativo que la historia de la Iglesia en Corea haya comenzado con un encuentro directo con la Palabra de Dios.”

(…) “De tierra de misión, Corea ha pasado a ser tierra de misioneros; y la Iglesia universal se beneficia de los muchos sacerdotes y religiosos enviados por el mundo.”

(…) “Nuestra memoria de los mártires y de las generaciones anteriores de cristianos debe ser realista, no idealizada y no ‘triunfalista’. Mirar al pasado sin escuchar la llamada de Dios a la conversión en el presente no nos ayudará a avanzar en el camino; al contrario, frenará o incluso detendrá nuestro progreso espiritual.”

(…) “Custodios de la esperanza. La esperanza que nos ofrece el Evangelio de la gracia y de la misericordia de Dios en Jesucristo, la esperanza que inspiró a los mártires.  (…) Ustedes custodian esta esperanza manteniendo viva la llama de la santidad, de la caridad fraterna y del celo misionero en la comunión eclesial.”

(…) “Les recomiendo que estén cerca de sus sacerdotes, cercanía, cercanía a los sacerdotes. Que ellos puedan encontrar en el Obispo, esta cercanía fraterna del Obispo, y también paterna: la necesitan en tantos momentos de su vida pastoral. No Obispos lejanos o, peor aún, que se alejan de sus sacerdotes. Lo digo con dolor. En mi país, tantas veces algún sacerdote me decía: ‘Llamé al Obispo, le pedí audiencia, han pasado tres meses y aún no me responde’. Escucha, hermano, si un sacerdote de llama para pedirte audiencia, llámalo enseguida, hoy o mañana. Si no tienes tiempo para recibirlo, dile: ‘No puedo por esto... pero quiero decirte que estoy a tu disposición’. Que sientan la respuesta del padre enseguida. Por favor, no se alejen de sus sacerdotes.

(…) “Si aceptamos el reto de ser una Iglesia misionera, una Iglesia constantemente en salida hacia el mundo y en particular a las periferias de la sociedad contemporánea, tenemos que desarrollar ese ‘gusto espiritual’ que nos hace capaces de acoger e identificarnos con cada miembro del Cuerpo de Cristo (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268).”

(…) “¿Cómo podemos ser custodios de la esperanza sin tener en cuenta la memoria, la sabiduría y la experiencia de los ancianos y las aspiraciones de los jóvenes?”

(…) “Ser custodios de la esperanza implica también garantizar que el testimonio profético de la Iglesia en Corea siga expresándose en su solicitud por los pobres y en sus programas de solidaridad, sobre todo con los refugiados y los inmigrantes, y con aquellos que viven al margen de la sociedad. Esta solicitud debería manifestarse no sólo mediante iniciativas concretas de caridad –que son muy necesarias– sino también con un trabajo constante de promoción social, ocupacional y educativa. Podemos correr el riesgo de reducir nuestro compromiso con los necesitados solamente a la dimensión asistencial, olvidando la necesidad que todos tienen de crecer como personas, - el derecho que tiene de crecer como persona - y de poder expresar con dignidad su propia personalidad, su creatividad y cultura.”

(…) “El ideal apostólico de una Iglesia de los pobres, una Iglesia pobre para los pobres, quedó expresado elocuentemente en las primeras comunidades cristianas de su nación.”

(…) “Hay un peligro, hay una tentación que llega en los momentos de prosperidad: es el peligro de que la comunidad cristiana se ‘socialice’, es decir que pierda aquella dimensión mística, que pierda la capacidad de celebrar el Misterio y se transforme en una organización espiritual, cristiana, con valores cristianos, pero sin levadura profética. Así se pierde la función que tienen los pobres en la Iglesia. (…) Y ello hasta el punto de transformase en una comunidad de clase media, en la cual los pobres llegan a sentir vergüenza: les da vergüenza entrar. No es una Iglesia pobre para los pobres, sino una Iglesia rica para los ricos, o una Iglesia de clase media para los pudientes.”

(…) “El testimonio profético y evangélico presenta algunos retos particulares a la Iglesia en Corea, que vive y se mueve en medio de una sociedad próspera pero cada vez más secularizada y materialista. En estas circunstancias, los agentes pastorales sienten la tentación de adoptar no sólo modelos eficaces de gestión, programación y organización tomados del mundo de los negocios, sino también un estilo de vida y una mentalidad guiada más por los criterios mundanos del éxito e incluso del poder, que por los criterios que nos presenta Jesús en el Evangelio. ¡Ay de nosotros si despojamos a la Cruz de su capacidad para juzgar la sabiduría de este mundo! (cf. 1 Co 1,17). (…) Dios quiera que nos podamos salvar de esa mundanidad espiritual y pastoral que sofoca el Espíritu, sustituye la conversión por la complacencia y termina por disipar todo fervor misionero (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 93-97).”

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Homilía en la celebración de la Asunción de la Virgen María

Daejeon, Estadio de la Copa del Mundo. 15 de agosto de 2014

(…) “La Asunción de María nos muestra nuestro destino como hijos adoptivos de Dios y miembros del Cuerpo de Cristo.”

(…) “La ‘gran señal’ que nos presenta la primera lectura –una mujer vestida de sol coronada de estrellas (cf. Ap 12,1)– nos invita a contemplar a María, entronizada en la gloria junto a su divino Hijo. (…) Los coreanos tradicionalmente celebran esta fiesta a la luz de su experiencia histórica, reconociendo la amorosa intercesión de María en la historia de la nación y en la vida del pueblo.”

(…) “La verdadera libertad se encuentra en la acogida amorosa de la voluntad del Padre. De María, llena de gracia, aprendemos que la libertad cristiana es algo más que la simple liberación del pecado. Es la libertad que nos permite ver las realidades terrenas con una nueva luz espiritual, la libertad para amar a Dios y a los hermanos con un corazón puro y vivir en la gozosa esperanza de la venida del Reino de Cristo.”

(…) “Nos dirigimos a ella como Madre de la Iglesia en Corea. Le pedimos que nos ayude a ser fieles a la libertad real que hemos recibido el día de nuestro bautismo, que guíe nuestros esfuerzos para transformar el mundo según el plan de Dios, y que haga que la Iglesia de este país sea más plenamente levadura de su Reino en medio de la sociedad coreana. Que los cristianos de esta nación sean una fuerza generosa de renovación espiritual en todos los ámbitos de la sociedad. Que combatan la fascinación de un materialismo que ahoga los auténticos valores espirituales y culturales y el espíritu de competición desenfrenada que genera egoísmo y hostilidad. Que rechacen modelos económicos inhumanos, que crean nuevas formas de pobreza y marginan a los trabajadores, así como la cultura de la muerte, que devalúa la imagen de Dios, el Dios de la vida, y atenta contra la dignidad de todo hombre, mujer y niño.

(…) “Esta esperanza, queridos hermanos y hermanas, la esperanza que nos ofrece el Evangelio, es el antídoto contra el espíritu de desesperación que parece extenderse como un cáncer en una sociedad exteriormente rica, pero que a menudo experimenta amargura interior y vacío. Esta desesperación ha dejado secuelas en muchos de nuestros jóvenes. Que los jóvenes que nos acompañan estos días con su alegría y su confianza no se dejen nunca robar la esperanza.

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Palabras del Papa Francisco a los jóvenes en el santuario de Solmoe, en Naepo Dangjin, Chungcheongnam-do. El santuario Solmoe está vinculado al primer sacerdote coreano San Andrés Kim Taegon, que fue decapitado en Saenamteo, en la orilla del río Hangang en 1846

Viernes 15 de agosto de 2014

(…) “En verdad es bueno para nosotros estar aquí juntos, en este Santuario de los mártires coreanos, en los que la gloria del Señor se reveló en los albores de la Iglesia en este país. En esta gran asamblea, que reúne a jóvenes cristianos de toda Asia, casi podemos sentir la gloria de Jesús presente entre de nosotros, presente en su Iglesia, que abarca toda lengua, pueblo y nación, presente con el poder de su Espíritu Santo, que hace nuevas, jóvenes y vivas todas las cosas.” 

(…) “Esta tarde quisiera reflexionar con ustedes sobre un aspecto del lema de esta Sexta Jornada de la Juventud Asiática: «La gloria de los mártires brilla sobre ti».”

(…) “Este gran encuentro de los jóvenes asiáticos nos permite también ver algo de lo que la Iglesia misma está destinada a ser en el eterno designio de Dios. Junto con los jóvenes de otros lugares, ustedes quieren construir un mundo en el que todos vivan juntos en paz y amistad, superando barreras, reparando divisiones, rechazando la violencia y los prejuicios. Y esto es precisamente lo que Dios quiere de nosotros. La Iglesia pretende ser semilla de unidad para toda la familia humana.

(…) “Nos preocupa la creciente desigualdad en nuestras sociedades entre ricos y pobres. Vemos signos de idolatría de la riqueza, del poder y del placer, obtenidos a un precio altísimo para la vida de los hombres. Cerca de nosotros, muchos de nuestros amigos y coetáneos, aun en medio de una gran prosperidad material, sufren pobreza espiritual, soledad y callada desesperación. Parece como si Dios hubiera sido eliminado de este mundo. Es como si un desierto espiritual se estuviera propagando por todas partes. Afecta también a los jóvenes, robándoles la esperanza y, en tantos casos, incluso la vida misma. No obstante, éste es el mundo al que ustedes están llamados a ir y dar testimonio del Evangelio de la esperanza, el Evangelio de Jesucristo, y la promesa de su Reino.”

(…) “Queridos jóvenes, en este tiempo el Señor cuenta con ustedes. Él entró en su corazón el día de su bautismo; les dio su Espíritu en el día de su confirmación; y les fortalece constantemente mediante su presencia en la Eucaristía, de modo que puedan ser sus testigos en el mundo. ¿Están dispuestos a decirle «sí»? ¿Están listos?

“Permítanme que les ofrezca tres propuestas para ser testigos auténticos y gozosos. Primera, confíen en la fuerza que Cristo les da. (…) Segunda, permanezcan cerca del Señor con la oración cotidiana. (…)Finalmente, rodeados de tantas luces contrarias al Evangelio, les pido que sus pensamientos, palabras y acciones, estén guiados por la sabiduría de la palabra de Cristo y el poder de su verdad.”

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Homilía del Papa en la Santa Misa de Beatificación de los Mártires Coreanos - Puerta de Gwanghwamun, Seúl

16 de agosto de 2014

“«¿Quién nos separará del amor de Cristo?» (Rm 8,35).”

(…) “Hoy celebramos esta victoria en Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compañeros. Sus nombres quedan unidos ahora a los de los santos mártires Andrés Kim Teagon, Pablo Chong Hasang y compañeros, a los que he venerado hace unos momentos. Vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinan con él en la alegría y en la gloria.

(…) “La victoria de los mártires, su testimonio del poder del amor de Dios, sigue dando frutos hoy en Corea, en la Iglesia que sigue creciendo gracias a su sacrificio. La celebración del beato Pablo y compañeros nos ofrece la oportunidad de volver a los primeros momentos, a la infancia –por decirlo así– de la Iglesia en Corea.”

(…) “En la misteriosa providencia de Dios, la fe cristiana no llegó a las costas de Corea a través de los misioneros; sino que entró por el corazón y la mente de los propios coreanos. En efecto, fue suscitada por la curiosidad intelectual, por la búsqueda de la verdad religiosa. Tras un encuentro inicial con el Evangelio, los primeros cristianos coreanos abrieron su mente a Jesús. Querían saber más acerca de este Cristo que sufrió, murió y resucitó de entre los muertos. El conocimiento de Jesús pronto dio lugar a un encuentro con el Señor mismo, a los primeros bautismos, al deseo de una vida sacramental y eclesial plena y al comienzo de un compromiso misionero. También dio como fruto comunidades que se inspiraban en la Iglesia primitiva, en la que los creyentes eran verdaderamente un solo corazón y una sola mente, sin dejarse llevar por las diferencias sociales tradicionales, y teniendo todo en común (cf. Hch 4,32).”

(…) “Esta historia nos habla de la importancia, la dignidad y la belleza de la vocación de los laicos. (…) También saludo de manera especial a los numerosos sacerdotes que hoy están con nosotros; con su generoso ministerio transmiten el rico patrimonio de fe cultivado por las pasadas generaciones de católicos coreanos.” 

(…) “En nuestros días, muchas veces vemos cómo el mundo cuestiona nuestra fe, y de múltiples maneras se nos pide entrar en componendas con la fe, diluir las exigencias radicales del Evangelio y acomodarnos al espíritu de nuestro tiempo. Sin embargo, los mártires nos invitan a poner a Cristo por encima de todo y a ver todo lo demás en relación con él y con su Reino eterno. Nos hacen preguntarnos si hay algo por lo que estaríamos dispuestos a morir.”

(…) “Además, el ejemplo de los mártires nos enseña también la importancia de la caridad en la vida de fe. La autenticidad de su testimonio de Cristo, expresada en la aceptación de la igual dignidad de todos los bautizados, fue lo que les llevó a una forma de vida fraterna que cuestionaba las rígidas estructuras sociales de su época. Fue su negativa a separar el doble mandamiento del amor a Dios y amor al prójimo lo que les llevó a una solicitud tan fuerte por las necesidades de los hermanos.” 

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El mismo sábado 16 de agosto, el Papa Francisco voló hasta Kkottongnae, que en español significa “colina de las flores”. Allí lo esperaba la comunidad de la Renovación Carismática fundada por el padre Ho: Kkottongnae Hermanos de Jesús, cuyo carisma es ocuparse de los más pobres de los más pobres de sus comunidades y devolverles la dignidad con salud, vivienda, amparo psicosocial.

El papa Francisco ya conocía esta comunidad y su trabajo de cuando vivía en Buenos Aires; como cardenal Bergoglio, el Papa acompañó mucho a la Renovación carismática en Argentina, llevando ese abrazo también a su accionar como pontífice. Recordemos el multitudinario encuentro de Papa y la Renovación Carismática Italiana del 1 de junio de 2014, en el estadio olímpico de Roma.

Para conocer más de la obra humanitaria de Kkottongnae ─que tiene presencia en varios países como  Bangladesh, Filipinas, Uganda, Haití, India, Canadá y EE.UU y se está proyectando también en Argentina─ se puede cliquear aquí:

http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2014/08/13/kkottongnae-la-montana-de-amor-que-espera-al-papa-en-corea-del-sur-iglesia-religion-obra-descartados-argentina-cielo-tierra-francisco-viaje.shtml

Discurso del Papa a los Obispos asiáticos, Haemi, Santuario de los Mártires, dedicado al “mártir ignoto”

17 de agosto de 2014

(…) “Me decían que hay mártires sin nombre, porque nosotros no conocemos los nombres: son santos sin nombres. Pero esto me hace pensar a tantos, tantos cristianos, santos en nuestras iglesias: niños, jóvenes, hombres, mujeres, ancianos: ¡tantos! No conocemos los nombres, pero son tantos. Nos hace bien pensar en esta gente simple que lleva adelante su vida cristiana y solamente el Señor conoce su santidad.

(…) “En este vasto continente, en el que conviven una gran variedad de culturas, la Iglesia está llamada a ser versátil y creativa - ¡versátil y creativa! - en su testimonio del Evangelio, mediante el diálogo y la apertura a todos. ¡Pero este es su desafío!” 

(…) “Pero al emprender el camino del diálogo con personas y culturas, ¿cuál debe ser nuestro punto de partida y el punto de referencia fundamental para llegar a nuestra meta? Ciertamente, ha de ser el de nuestra propia identidad, nuestra identidad de cristianos. (…) De la neblina de la autoconciencia no se puede dialogar, no se puede comenzar a dialogar.”

(…) “No puede haber diálogo auténtico si no somos capaces de tener la mente y el corazón abiertos a aquellos con quienes hablamos, con empatía y sincera acogida. (…) Y, si nuestra comunicación no quiere ser un monólogo, hemos de tener apertura de mente y de corazón para aceptar a las personas y a las culturas. Sin miedo. El miedo es enemigo de estas aperturas.”

(…) “No siempre es fácil asumir nuestra identidad y expresarla, puesto que, como pecadores que somos, siempre estamos tentados por el espíritu del mundo, que se manifiesta de diversos modos. Quisiera señalar tres. El primero es el deslumbramiento engañoso del relativismo, que oculta el esplendor de la verdad y, removiendo la tierra bajo nuestros pies, nos lleva a las arenas movedizas de la confusión y la desesperación. (…)

(…) “Un segundo modo mediante el cual el mundo amenaza la solidez de nuestra identidad cristiana es la superficialidad: la tendencia a entretenernos con las últimas modas, artilugios y distracciones, en lugar de dedicarnos a las cosas que realmente son importantes (cf. Flp 1,10).” 

(…) “Hay una tercera tentación: la aparente seguridad que se esconde tras las respuestas fáciles, frases hechas, normas y reglamentos. Jesús ha luchado tanto con esa gente que se escondía detrás de las leyes, de los reglamentos, las respuestas fáciles: los ha llamado ‘hipócritas’. La fe, por su naturaleza, no está centrada en sí misma, la fe tiende a ‘salir fuera’. Quiere hacerse entender, da lugar al testimonio, genera la misión. En este sentido, la fe nos hace al mismo tiempo audaces y humildes en nuestro testimonio de esperanza y de amor.”

(…) “Quisiera añadir un aspecto más de nuestra identidad como cristianos: su fecundidad. (…) Permítanme, por tanto, que les pregunte por los frutos de la identidad cristiana en su vida y en la vida de las comunidades confiadas a su atención pastoral. ¿La identidad cristiana de sus Iglesias particulares queda claramente reflejada en sus programas de catequesis y de pastoral juvenil, en su solicitud por los pobres y los que se consumen al margen de nuestras ricas sociedades y en sus desvelos por fomentar las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa? ¿Aparece en esta fecundidad? Hago esta pregunta y cada uno de ustedes puede pensar.”

(…) “Finalmente, junto a un claro sentido de la propia identidad cristiana, un auténtico diálogo requiere también capacidad de empatía. (…) Se trata de escuchar no sólo las palabras que pronuncia el otro, sino también la comunicación no verbal de sus experiencias, de sus esperanzas y de sus aspiraciones, de sus dificultades y de lo que realmente le importa. Esta empatía debe ser fruto de nuestro discernimiento espiritual y de nuestra experiencia personal, que nos hacen ver a los otros como hermanos y hermanas, y ‘escuchar’, en sus palabras y sus obras, y más allá de ellas, lo que sus corazones quieren decir. En este sentido, el diálogo requiere por nuestra parte un auténtico espíritu ‘contemplativo’: espíritu contemplativo de apertura y acogida del otro. ¡Yo no puedo dialogar si estoy cerrado al otro! ¿Apertura? Más: ¡acogida! Ven a mi casa, tú, en mi corazón. Mi corazón te recibe. Quiere escucharte.”

(…) “En este espíritu de apertura a los otros, tengo la total confianza de que los países de este continente con los que la Santa Sede no tiene aún una relación plena avancen sin vacilaciones en un diálogo que a todos beneficiará. No me refiero solamente al diálogo político, sino al diálogo fraterno. Pero, estos cristianos no vienen como conquistadores, no vienen a sacarnos nuestra identidad: nos traen la de ellos, pero quieren caminar con nosotros. Y el Señor hará la gracia: algunas veces moverá los corazones, alguno pedirá el Bautismo, otras veces, no. Pero siempre, caminamos juntos. Este es el nudo de la cuestión.”

(…) “Viendo este gran continente asiático, su vasta extensión de tierra, sus antiguas culturas y tradiciones, nos damos cuenta de que, en el plan de Dios, las comunidades cristianas son verdaderamente un pusillus grex, un pequeño rebaño, al que, sin embargo, se le ha confiado la misión de llevar la luz del Evangelio hasta los confines del mundo. Es precisamente la semilla de mostaza, ¿eh? Chiquitita. El Buen Pastor, que conoce y ama a cada una de sus ovejas, guíe y fortalezca sus desvelos por congregar a todos en la unidad con él y con los miembros de su rebaño extendido por el mundo.”

(…) “Confiemos a la Virgen sus Iglesias, el continente asiático, para que como Madre nos enseñe aquello que solamente una mamá sabe enseñar: quién eres, cómo te llamas y cómo se camina con los otros en la vida. Recemos a la Virgen juntos.”

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Homilía de Papa Francisco en la misa conclusiva de la VI Jornada de la Juventud Asiática

Domingo 17 de agosto

«La gloria de los mártires brilla sobre ti.» Estas palabras, que forman parte del lema de la VI Jornada de la Juventud Asiática, nos dan consuelo y fortaleza. Jóvenes de Asia, ustedes son los herederos de un gran testimonio, de una preciosa confesión de fe en Cristo.”

(…) “La otra parte del lema de la Jornada «Juventud de Asia, despierta»– nos habla de una tarea, de una responsabilidad.”

“En primer lugar, ‘Asia’. Ustedes se han reunido aquí en Corea llegados de todas las partes de Asia. Cada uno tiene un lugar y un contexto singular en el que está llamado a reflejar el amor de Dios. El continente asiático, rico en tradiciones filosóficas y religiosas, constituye un gran horizonte para su testimonio de Cristo, «camino, verdad y vida» (Jn 14,6). Como jóvenes que no sólo viven en Asia, sino que son hijos e hijas de este gran continente, tienen el derecho y el deber de participar plenamente en la vida de su sociedad. No tengan miedo de llevar la sabiduría de la fe a todos los ámbitos de la vida social.”

(…) “Como jóvenes asiáticos, ustedes ven y aman desde dentro todo lo bello, noble y verdadero que hay en sus culturas y tradiciones. Y, como cristianos, saben que el Evangelio tiene la capacidad de purificar, elevar y perfeccionar ese patrimonio. Mediante la presencia del Espíritu Santo que se les comunicó en el bautismo y con el que fueron sellados en la confirmación, en unión con sus Pastores, pueden percibir los muchos valores positivos de las diversas culturas asiáticas. Y son además capaces de discernir lo que es incompatible con la fe católica, lo que es contrario a la vida de la gracia en la que han sido injertados por el bautismo, y qué aspectos de la cultura contemporánea son pecaminosos, corruptos y conducen a la muerte.

(…) “Pensemos ahora en la palabra “juventud”. (…) Dejen que Cristo transforme su natural optimismo en esperanza cristiana, su energía en virtud moral, su buena voluntad en auténtico amor, que sabe sacrificarse.  (…) Éste es el camino para vencer todo lo que amenaza la esperanza, la virtud y el amor en su vida y en su cultura. Así su juventud será un don para Jesús y para el mundo.”

(…) “No sólo forman parte del futuro de la Iglesia: son también una parte necesaria y apreciada del presente de la Iglesia. ¡Son el presente de la Iglesia!” 

 (…) “En su vida cristiana tendrán muchas veces la tentación, como los discípulos en la lectura del Evangelio de hoy, de apartar al extranjero, al necesitado, al pobre y a quien tiene el corazón destrozado. Estas personas siguen gritando como la mujer del Evangelio: «Señor, socórreme».”

(…) “Finalmente, la tercera parte del lema de esta Jornada: «Despierta», «Despierta», esta palabra habla de una responsabilidad que el Señor les confía. Es la obligación de estar vigilantes para no dejar que las seducciones, las tentaciones y los pecados propios o los de los otros emboten nuestra sensibilidad para la belleza de la santidad, para la alegría del Evangelio.” 

(…) “¡Juventud de Asia, levántate!”

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FUERA DE AGENDA
Un bautismo en Seúl

Domingo 17 de agosto

Cuentan las crónicas periodísticas que recibir el bautismo para Lee Ho Jin fue un anhelo cumplido: se convertiría al catolicismo. Lo bautizó el Papa Francisco en la capilla de la Nunciatura Apostólica el domingo 17 de agosto. 

Lee Ho Jin es el papá de una de las víctimas del naufragio de Sewol, en el que murieron cerca de 300 personas (en su mayoría estudiantes) el pasado mes de abril.

El recién bautizado estaba muy emocionado. Junto a él estuvieron sus otros dos hijos y el sacerdote que lo acercó al Papa Francisco en el estadio de Daejeon.

Cuentan las crónicas también que la celebración fue realizada en lengua coreana y la llevó a cabo el padre John Chong Che-chon, el intérprete de Papa durante su periplo asiático. Al Papa Francisco le correspondió la infusión de agua y la unción con el santo crisma.

Lee Ho Jin recibió el nombre de Francisco. Un regalito de Dios.

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Homilía del Papa Francisco en la Catedral de Myeong-dong

Seúl, 18 de agosto de 2014 

“Mi estancia en Corea llega a su fin y no puedo dejar de dar gracias a Dios por las abundantes bendiciones que ha concedido a este querido país y, de manera especial, a la Iglesia en Corea.”

(…) “Mi visita culmina con esta celebración de la Misa, en la que imploramos a Dios la gracia de la paz y de la reconciliación. Esta oración tiene una resonancia especial en la península coreana. La Misa de hoy es sobre todo y principalmente una oración por la reconciliación en esta familia coreana.”

(…) “Naturalmente, en esta Misa escuchamos esta promesa en el contexto de la experiencia histórica del pueblo coreano, una experiencia de división y de conflicto, que dura más de sesenta años.”

(…) “Pero la urgente invitación de Dios a la conversión pide también a los seguidores de Cristo en Corea que revisen cómo es su contribución a la construcción de una sociedad justa y humana. (…) Les pide, como cristianos y como coreanos, rechazar con firmeza una mentalidad fundada en la sospecha, en la confrontación y la rivalidad, y promover, en cambio, una cultura modelada por las enseñanzas del Evangelio y los más nobles valores tradicionales del pueblo coreano.”

(…) “Obedientes a su mandamiento, pedimos cada día a nuestro Padre del cielo que nos perdone nuestros pecados «como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden». Si no estuviésemos dispuestos a hacerlo, ¿cómo podríamos rezar sinceramente por la paz y la reconciliación?”

(…) “La cruz de Cristo revela el poder de Dios que supera toda división, sana cualquier herida y restablece los lazos originarios del amor fraterno.
Éste es el mensaje que les dejo como conclusión de mi visita a Corea. Tengan confianza en la fuerza de la cruz de Cristo.”

(…) “Recemos para que surjan nuevas oportunidades de diálogo, de encuentro, para que se superen las diferencias, para que, con generosidad constante, se preste asistencia humanitaria a cuantos pasan necesidad, y para que se extienda cada vez más la convicción de que todos los coreanos son hermanos y hermanas, miembros de una única familia, de un solo pueblo.”

Y, como en los cuentos, “este cuento se ha terminado”. El viaje a Corea del Sur finalizó, el Papa volvió a tomar contacto con los periodistas que lo acompañaron en el vuelo de regreso a Roma (“Allí donde hay un agresor ilegítimo, está justificado detenerlo. Subrayo el verbo detenerlo, no bombardearlo ni declararle la guerra", afirmó Francisco y agregó: "Una nación sola no puede juzgar cómo detener a un agresor" y se refirió al rol fundamental de las Naciones Unidas), pero ya se asoma un nuevo destino en Asia para el Papa Francisco: Filipinas y Sri Lanka en el 2015.

Nota de la Redacción: Cuando nos corresponde por nuestra profesión periodística cubrir (personalmente o a la distancia, a través de agencias, portales y otros medios) eventos de la magnitud de un viaje apostólico, aparece siempre una sensación de que nos falta algo, o que nos quedamos cortos con alguna descripción, o que quizás un contacto personal con alguno de los protagonistas del viaje papal hubiera sumado información de interés para el lector. Una vez más, al seleccionar los contenidos del viaje de Papa Francisco a Corea del Sur nos enfrentamos a esa sensación. Intentamos en esta breve crónica hacer un “panóptico” de ese periplo que no solamente nos habla de la catolicidad a pleno sino que también nos muestra el valor de los laicos en la evangelización en tierra asiática y de la belleza con la que el pueblo coreano ama a Jesús y a María, comunicándolos en gestos y testimonios bien concretos y en respetuosísima espiritualidad.

 
VIRGINIA BONARD
FUENTES: Radio Vaticana, Portales, Radios y Diarios




Galerías de Fotos:
· El Papa Francisco visitó Corea del Sur (1)

· El Papa Francisco visitó Corea del Sur (2)



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