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27 de Agosto, 2014
Mensaje del VI Encuentro Nacional de CEB de Venezuela

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Del 8 al 10 de agosto, la población de San Antonio de los Altos, en el Estado de Miranda, acogió el VI Encuentro Nacional de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) en Venezuela, que contó con la participación de 485 personas.

Al finalizar el encuentro, las CEB de Venezuela compartieron el siguiente mensaje: 

La refundación de las CEB en Venezuela, fortaleciendo la identidad y su acción profética hoy

Nosotros y nosotras, integrantes de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de Venezuela, cristianos y cristianas de a pie, que trabajamos día a día, por hacer presente el mensaje del Evangelio de Jesús, tanto en la palabra como en la acción, con la mirada puesta en la realidad, en medio del Pueblo de Dios, tomando como opción preferencial a los pobres e inspirados por el Dios de la vida, que nos invita a vivir como hijas e hijos de Él, que por esta condición nos convertimos en hermanas y hermanos, que atendiendo al llamado del Señor Jesús, de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos (Mc. 12, 30-31), en una palabra, amarnos las unas a los otros, reunidos en San Antonio de los Altos, Estado Miranda, celebrando nuestro VI Encuentro Nacional de Comunidades entre los días viernes 08, sábado 09 y  domingo 10 de agosto del año 2014, con la participación de 485 personas, declaramos clara y firmemente, que:

Seguimos siendo semillas de esperanzas dentro de  las comunidades en Venezuela, asumiendo compromisos de amor y fraternidad, fortalecidos en la vida por medio de la formación tomada desde nuestras raíces, basadas en la Palabra viva y nuestro hermano mayor, Jesús.  

Estamos llamados y llamadas a construir un mundo ecuménico, creativo y multiplicador. Somos profetas inspirados en llevar la Buena Nueva tratando de acabar la confusión y la división, anunciando y defiendo lo bueno, denunciando lo injusto, enmarcado desde lo social, político, económico, religiosa y cultural. Somos portadores del Dios de la vida y no del fanatismo. Vamos a la escucha paciente del Pueblo, todo con la presencia del Espíritu Santo. Estamos dispuestos y dispuestas a ir al encuentro de los demás con Jesús, conocer la realidad propia de los Pueblos para abrir las manos y el corazón hacia ellos. Reconocemos la presencia liberadora del Dios de la vida, constituyéndonos en una forma diferente de ser Iglesia en la Base. 

Asumimos el compromiso de, contrastar nuestra vida personal y comunitaria a la luz de la espiritualidad que anima a las Comunidades Eclesiales de Base. 

Reivindicamos como un valor esencial de nuestras Comunidades la opción preferencial por los Pobres.   

Nos solidarizamos con los esfuerzos de todos los políticos de buena voluntad que promuevan con sinceridad el diálogo necesario, destinado a promover el respeto mutuo y el fortalecimiento de las instituciones orientadas a un porvenir de unión y colaboración entre todos.  

Apoyamos de manera decisiva los esfuerzos hacia un mundo multipolar donde todos los Pueblos se respeten mutuamente. 

En este sentido y luego de haber experimentado estos días de encuentro y diálogo fraterno en el que, nos hemos revisado a la luz de la Palabra, coincidimos en la identificación de los siguientes retos que asumiremos valientemente y con el compromiso cristiano que nos caracteriza: 

1. Desarrollar la formación de las bases desde la identidad, el retorno a nuestras raíces y al Jesús de Nazaret.

2. Generar espacios y acciones de captación, motivación e integración de los jóvenes a nuestras Comunidades Eclesiales de Base, desde lo local, regional y nacional.

3. Fortalecer la Refundación de la CEB, volviendo a la fuente de nuestra vida cristiana; Jesús y su evangelio a través de la revisión urgente de nuestra vida personal y comunitaria, y de cambio de mentalidad, sobre el ser discípulos y discípulas de Jesús.

4. Retomar y fortalecer la incidencia de las CEB en la realidad eclesial, social y política de cada una de nuestras comunidades y regiones.

5. Reimpulsar el trabajo de articulación en redes de las Comunidades Eclesiales de Base a nivel local, regional, nacional e internacional.

6. Impulsar un plan de fortalecimiento organizacional de las CEB que nos permita obtener una plataforma de apoyo mutuo que convoque a nuevas comunidades.

7. Iniciar caminos fraternos de diálogo ecuménico y macro-ecuménico.

8. Propiciar la presencia activa de las Comunidades Eclesiales de Base en los medios de comunicación social y redes sociales.

9.  Crear una escuela de animadores y animadoras, y de formación juvenil de las CEB.

10. Generar modos de autogestión y procuración de fondos económicos que permitan el desarrollo operativo de las Comunidades Eclesiales de Base.

11. Retomar la lectura popular de la Biblia y el análisis de la realidad como dos elementos esenciales en el quehacer de las CEB.

Por otro lado, como cristianos y cristianas, luego de haber realizado un análisis de la realidad actual a nivel nacional e internacional nos vemos en la obligación ética y moral de expresar lo siguiente:

Rechazamos la guerra económica de los poderes fácticos que se expresa en el desabastecimiento de los productos de alimentos de primera necesidad, motivado por el acaparamiento, la especulación, el contrabando  que buscan generar zozobra e inestabilidad política en el país y amenaza con la paz y la tranquilidad del pueblo venezolano, por lo que exhortamos al sector privado y al Estado a continuar en la búsqueda de soluciones viables a corto plazo que vulnera el derecho a la alimentación de los sectores menos favorecidos. 

Valoramos y apoyamos el trabajo mancomunado de  religiosas, religiosos y sacerdotes que junto a las comunidades luchan diariamente para lograr dignificar a nuestro Pueblo. De igual forma saludamos el compromiso sociopolítico que muchas laicas y laicos realizan en nuestras comunidades desde sus profesiones, oficios y talentos. Ambos constituyen un testimonio vivo de la vivencia de la vocación cristiana y su pertenencia al Pueblo de Dios. 

Rechazamos los altos índices actuales de inseguridad y la muerte de jóvenes en manos de otros jóvenes principalmente provenientes de los sectores populares que llenan de dolor y sufrimiento a las familias venezolanas. Exigimos a todos los sectores de la sociedad y al Estado a continuar con los esfuerzos que puedan estar realizando para contrarrestar y transforma esta realidad. 

Manifestamos nuestro total rechazo al genocidio intencional que perpetra el Estado de Israel contra el Pueblo de Palestina, el cual ya ha cobrado la vida de más de 1.500 personas de ese Pueblo, condenamos enfáticamente la masacre de niñas, niños y mujeres irrespetando de forma descarada el Derecho Internacional Humanitario. ¡No podemos callar más! En este sentido apoyamos y promovemos toda acción orientada a conseguir la paz del pueblo Palestino. Así mismo rechazamos los gritos de guerra en todo el planeta como, medio de solución, sin considerar el daño moral, ético, y comunitario de los pueblos empobrecidos. 

De igual forma nos solidarizamos con los pueblos de África Occidental, que padecen en la actualidad las consecuencias de la epidemia Ébola que, ha cobrado ya la vida de más de 1.000 personas y ha superado las más de 2.000 personas infectadas.

En San Antonio de los Altos el día domingo 10 de agosto de 2014.

OSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: Comunidades de Base de Venezuela




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