SACROSANCTUM CONCILIUM


18 de Octubre, 2013
Celebración conmemorativa de los cincuenta años de la Sacrosanctum Concilium

CELEBRACIÓN CONMEMORATIVA DE LOS CINCUENTA AÑOS DE LA SACROSANCTUM CONCILIUM


RITOS INICIALES

CANTO

Señor, quién entrará, en tu santuario, para alabar (bis).

El de manos limpias, de corazón puro,
que no es vanidoso y que sabe amar.
 
Señor, yo quiero entrar, en tu santuario para alabar (bis).

Dame manos limpias, un corazón puro,
no ser vanidoso, enséñame a amar.

Señor, ya puedo entrar, en tu santuario para alabar (bis).

Tu sangre me lava, tu fuego me quema,
tu Espíritu Santo inunda mi ser.
 
SALUDO
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R/. Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.


LECTURAS

MONICIÓN

De la carta a los hebreos (Hb 10, 12-23)

Cristo después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.
El Espíritu Santo atestigua todo esto, porque después de haber anunciado: “Esta es la Alianza que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Yo pondré mis leyes en su corazón y las grabaré en su conciencia, y no me acordaré más de sus pecados ni de sus iniquidades”. Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación.
Por lo tanto, hermanos, tenemos plena seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y llenos de fe, purificados interiormente de toda mala conciencia y con el cuerpo lavado por el agua pura. Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque aquel que ha hecho la promesa es fiel.

Palabra de Dios.

De la constitución sobre la Sagrada Liturgia (n. 7)

«… se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdotes y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia».

Aclamación: Tú eres sacerdote para siempre, mediador entre Dios y los hombres

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec».

Aclamación: Tú eres sacerdote para siempre, mediador entre Dios y los hombres


MONICIÓN

De la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma (Rm 12, 1-2)

Hermanos, los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.
No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios.

De la constitución sobre la Sagrada Liturgia (n. 14)

«La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, "linaje escogido sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido" (1 Pe., 2,9; cf. 2,4-5). Al reformar y fomentar la sagrada Liturgia hay que tener muy en cuenta esta plena y activa participación de todo el pueblo, porque es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano, y por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuación pastoral, por medio de una educación adecuada…».

Aclamación: Pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal, pueblo de Dios,  bendice a tu Señor

Te cantamos mediador entre Dios y los hombres,
te alabamos, oh Ruta viviente del cielo.
Te cantamos, Sacerdote de la Nueva Alianza,
te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz.

Aclamación: Pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal, pueblo de Dios,  bendice a tu Señor

MONICIÓN

De la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto (11, 23-26)

Hermanos, lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía».
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.
Palabra de Dios.

De la constitución sobre la Sagrada Liturgia (n. 48)

«La Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos...».

Aclamación: Es mi cuerpo, vengan a comer, es mi sangre, vengan a beber, porque soy la vida, yo soy el amor, a tu amor eterno llévanos Señor.

Como Cristo nos amó
nadie pudo amar jamás;
al morir en una cruz
nos dio su paz y libertad.
Pero al fin resucitó
por la fuerza de su amor
y salió de su sepulcro vencedor.

Aclamación: Es mi cuerpo, vengan a comer, es mi sangre, vengan a beber, porque soy la vida, yo soy el amor, a tu amor eterno llévanos Señor.

HOMILÍA

PRECES 

Tener preparado un brasero encendido e ir colocando incienso a medida que se nombra a cada persona:

MONICIÓN

Oremos por los que nos abrieron el camino:

Próspero Gueranger, abad  gracias Señor
San Pío X, papa   gracias Señor
Lambert Beauduin, monje  gracias Señor
Pío XII, papa    gracias Señor
Odo Casel, monje   gracias Señor
Cipriano Vagaggini, monje  gracias Señor

Oremos por los que continuaron el camino:

Pablo VI, papa   gracias Señor
Aníbal Bugnini, religioso  gracias Señor
Virgilio Noé, obispo   gracias Señor 
Aimé Martimort, presbítero  gracias Señor
Salvatore Marsili, monje  gracias Señor
Achille Maria Triacca, religioso gracias Señor

(Pueden incluirse aquellos que han sido los grandes promotores de la reforma litúrgica en nuestro país)

Y ahora oremos por nosotros,

Para que nuestras celebraciones litúrgicas reflejen nuestra fe,  anímanos, Señor.
Para que estemos abiertos a una constante formación litúrgica,  anímanos, Señor.
Para que tengamos una profunda participación
en el Misterio de Cristo,      anímanos, Señor.
Para que nuestras celebraciones nos llenen de alegría
y esperanza,        anímanos, Señor.

Animados por el Espíritu del Señor resucitado, cantemos la oración que Jesús nos enseñó: PADRE NUESTRO…

ORACIÓN

Dios de eterna misericordia,
cada vez que celebramos el Misterio pascual de tu Hijo,
tú reavivas la fe del Pueblo santo;
acrecienta en nosotros los dones de tu gracia,
para que comprendamos, verdaderamente,
la inestimable grandeza
del Bautismo que nos purificó,
del Espíritu que nos regeneró
y de la Sangre que nos redimió.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Bendición

Que el Señor los bendiga y los proteja.
R/. Amén.

Haga brillar su rostro sobre ustedes
y les otorgue su misericordia.
R/. Amén.

Vuelva su mirada hacia ustedes
y les conceda la paz.
R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo  y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.

Los ministros se retiran con música de órgano.

 


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