La Dimensión Episcopal del Cuidado Integral de la Creación de la Iglesia en México presentó el subsidio titulado “El medio ambiente: las señales urgentes y lo que elegimos responder”, un documento que busca crear conciencia frente al deterioro ambiental y promover una respuesta colectiva basada en la fe, la responsabilidad social y el compromiso ciudadano.
De acuerdo con los autores el texto que se conoció durante el reciente día Mundial del Medio Ambiente 2026 surge “en un momento doloroso en el que las señales urgentes del cambio climático y la degradación social, nos exigen de manera apremiante pasar de la indiferencia a la corresponsabilidad”.
La publicación contiene reflexiones teológicas, testimonios pastorales y experiencias comunitarias que abordan los efectos del cambio climático, especialmente en comunidades vulnerables de México.

Causa y efecto
Al respecto monseñor Juan Manuel González Sandoval, obispo de Tarahumara asegura que las actuales crisis ambientales no son fenómenos ajenos al comportamiento humano, sino el resultado directo de los estilos de vida y modelos de consumo predominantes.
“No es maldad ni es revancha; es solo la consecuencia del estilo de vida del ser humano”, afirma el obispo, al señalar que la humanidad es la única responsable de “las miserias socioambientales que estamos viviendo”.
Monseñor González Sandoval sostiene que todavía existe la posibilidad de revertir parte del daño causado, siempre que se produzca una transformación profunda tanto en el plano personal como estructural.
“Las consecuencias del cambio climático no son ajenas a nuestra vida y no conviene que nos dejen indiferentes”, expresa, al insistir en que los actuales fenómenos climáticos “son efectos de nuestras propias acciones”. Citando al Papa Francisco, el documento subraya que “los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes”.
Igualmente plantea dos caminos concretos de conversión. El primero apunta a los hábitos cotidianos y al consumo responsable. “Necesitamos convertir nuestro consumo desmedido y esa necesidad de acumular”, señala el obispo, quien propone reducir el uso de agua, energía y materiales como una forma concreta de transformación ecológica.
“La mejor forma de actuar en consecuencia no es solo reciclar, sino reducir el consumo”.

Un trabajo colectivo
Otra propuesta de cambio está relacionada con las políticas públicas y los modelos económicos. El subsidio advierte que la transición ecológica no puede limitarse únicamente a decisiones individuales.
“No es posible revertir las consecuencias del cambio climático si dejamos que cada individuo actúe por su cuenta”, afirma el documento, al cuestionar modelos económicos que continúan profundizando desigualdades sociales y ambientales.
Incluso alerta sobre proyectos de energías limpias que, en algunos casos, afectan a comunidades originarias y alteran sus formas de vida. Reflexiones a las que se incorporan testimonios pastorales y comunitarios. Desde la diócesis de Ciudad Juárez, agentes de pastoral describen el impacto del cambio climático en las poblaciones más pobres a través de sequías, olas de calor y contaminación.
“Los acuíferos se están agotando más rápido de lo que pueden recargarse”, advierte el documento, al tiempo que denuncia “la generación excesiva de basura” y la vulnerabilidad de las comunidades marginadas frente a eventos climáticos extremos.

Actuar desde la conciencia
Ante la crisis socioambiental María Fidelia Luna Robles delegada diocesana asegura que “no es solamente un problema técnico, sino una crisis de nuestra relación con Dios, con los demás seres humanos y la creación”.
Otra de las experiencias que aparece en el documento es la que corresponde Junta Intermunicipal de Medio Ambiente Altos Sur (JIAS), en Jalisco, un ejemplo de gobernanza ambiental articulada entre municipios, universidades y organizaciones civiles para proteger los recursos naturales, una prueba de lo que se puede lograr a través de la articulación y el trabajo colaborativo cuando existe la conciencia de lo más importante para vivir.
El documento concluye con un llamado a fortalecer la educación ambiental y la participación ciudadana como herramientas fundamentales para enfrentar la crisis climática.
“Juntos hacemos la diferencia. Ante problemas comunes, las soluciones colectivas son el camino”, sostiene el texto, que invita a “organizarse, alzar la voz, fortalecer la educación y construir una sociedad participativa”.
SUBSIDIO El medio ambiente, las señales urgentes y lo que elegimos responder- DECIC CEPS.pdf
Le puede interesar: El Caribe se reúne como una sola familia de fe en el Encuentro Regional del Caribe